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Las hortalizas se caen del menú alemán

El miedo al contagio se extiende en la calle

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Sábado por la tarde. Hora punta en la que las familias dispuestas a hacer la compra semanal se concentran en el supermercado de la cadena Lidl, situado en el céntrico barrio berlinés de Prenzlauer Berg. Llama la atención la poca afluencia en la sección de frutas y verduras. Aún más, que se observen pocos pepinos y tomates en los carritos de la compra. Parece que el temor a contagiarse por la epidemia intestinal de E. coli que ha causado 19 muertes en 14 países europeos también cunde entre la población alemana; un sentimiento que, según muchos expertos, no responde a la racionalidad, sino al patrón clásico de las crisis sanitarias y su tratamiento mediático.

'No. Sólo compro verdura que pueda cocer', cuenta un hombre de mediana edad, que prefiere mantener el anonimato. 'Aunque no haya pruebas definitivas, es mejor prevenir, como recomiendan', apostilla. Algunos ni siquiera eso. Una familia pasa de largo por la sección de frutas y verduras, en la que sólo los ajos, las naranjas y las sandías proceden de España. En el panfleto publicitario del grupo Netto, los pepinos están a precio de saldo: 0,33 céntimos la pieza. Nunca fueron tan baratos. Es además el único producto del folleto en el que se especifica su origen: Holanda.

'Sólo compro verdura que pueda cocer', cuenta un hombre

Hasta el 58% de los ciudadanos, según una encuesta publicada por el diario Bild am Sonntag, confesó haber frenado el consumo de verduras tras desatarse la alarma. El sondeo, para el cual se entrevistó a 500 personas mayores de 14 años, pone de relevancia que los grupos que más modificaron sus hábitos de consumo son los jubilados (un 71%), y los que menos, los jóvenes de entre 14 y 29 años (un 44%).

Aunque sea una cuestión generalizada, parece que en la mente del consumidor alemán sigue presente la duda sobre la buena salud de las hortalizas españolas. La responsable de comunicación del grupo empresarial Tengelmann, que gestiona los supermercados Kaiser's, Jutta Meister, reconoció a Público que durante la semana pasada retiraron toda clase de verduras españolas de sus filiales. 'Porque los clientes estaban muy inseguros y preguntaban constantemente', justifica. Por eso, además, colocaron pancartas que decían 'No vendemos verdura española'.

El 58% de los alemanes ha modificado sus hábitos de consumo

Tampoco las tiendas de Metro, Edeka y Rewe vendían pepinos de España, después de la falsa alarma propagada por el Instituto de Higiene de Hamburgo. Mientras, desde el Ministerio de Agricultura y Defensa del Consumidor, su portavoz, Robert Schaller, aseguraba tajante que 'no hay ninguna medida de freno a las exportaciones de productos españoles'.

Sin embargo, también hay un contrapunto: según los sondeos, alrededor del 41% de los ciudadanos de a pie ignora las advertencias de las autoridades sanitarias y no ha modificado en absoluto sus hábitos alimentarios. La cifra varía si consideramos las informaciones publicadas por el instituto de opinión de Colonia YouGov: hasta dos tercios de los encuestados (más de un millar) sigue consumiendo verdura fresca y ensalada.

Así, aunque en la mayoría de colegios y guarderías se han suprimido las hortalizas sin cocinar, en los restaurantes de empresas encontramos ambas posturas. Por ejemplo, en el comedor del banco Landesbank Berlin, los pepinos, tomates y lechuga han sido eliminados de las ensaladas. Apenas 200 metros más allá, está la cadena de televisión alemana Deutsche Welle, en cuya cantina no ha cambiado nada.

Monique Röder, camarera desde hace tres años en el restaurante, lo explica de la siguiente forma: 'Ofrecemos las dos cosas: verdura cruda y cocinada, para que el cliente elija. Pero también tenemos las mismas ensaladas frescas de siempre, pues nosotros las comemos y estamos sanos'. Según comenta, un 70% de la clientela pide platos que no tengan los tres ingredientes sospechosos desde hace una semana.