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Lleida reabre una mezquita a cambio de que controle su aforo

El ayuntamiento rectifica tras ser acusado de tomar una decisión "política"

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Transcurridos 19 días desde que el Ayuntamiento de Lleida precintara la mezquita Ibn Hazn de la calle del Nord por cuadruplicar el aforo permitido, hoy, a las 10.30 horas, la Guardia Urbana abrió el candado que impedía el acceso al oratorio. Es la resolución que ha adoptado el equipo de Gobierno (PSC) después de obtener el compromiso de la Junta de la mezquita de controlar que el aforo no rebase las 240 personas. 'A partir de ahora se contarán los fieles y si llega más gente, avisaremos al ayuntamiento', manifestó el imán Abdelwahab Houzi.

El consistorio ordenó la suspensión provisional de la actividad de la mezquita por motivos de seguridad al tener constancia de que albergaba hasta a 1.200 personas. Durante este periodo de cierre, la comunidad islámica vinculada al templo rezaba sus cinco oraciones diarias bajo una marquesina del recinto ferial de la ciudad, donde sólo estaban permitidas las plegarias de los viernes.

La Junta de la mezquita busca un nuevo solar rústico

Durante este tiempo, las acusaciones entre el imán, algunas asociaciones culturales islámicas y responsables del ayuntamiento han sido constantes. Houzi llegó a decir que detrás del precinto había 'más cuestiones políticas que técnicas' y un afán de conseguir votos, en clara referencia a la prohibición del velo integral en equipamientos municipales que aprobó el Gobierno local de Lleida hace algunas semanas. El alcalde, Àngel Ros, advirtió que no estaba dispuesto a que 'ningún fundamentalista alterase la convivencia'. Y la crispación se agudizó en la comunidad islámica de la ciudad, con la existencia de un grupo de musulmanes contrarios al imán porque se acercaba 'al extremismo'.

La Junta de la mezquita busca un nuevo solar rústico donde construir una nueva mezquita que sea una 'solución definitiva' para los fieles. Para que sea posible, el consistorio deberá acceder a su recalificación. Sin embargo, descartan ubicar el templo en el terreno que el ayuntamiento de Lleida les cedió en 2007. Sin haber tramitado todavía el proyecto, los musulmanes dicen que el centro les quedaría demasiado pequeño y, por tanto, no podrían cobijar a los 2.000 fieles de ahora con su aforo, fijado en las 550 personas.