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¡A mí la Guardia Civil!

El PP intenta resucitar la campaña del "paro y despilfarro". El presidente responde que la sensibilidad de un Gobierno se manifiesta en el apoyo a los desempleados y no con "decretazos".

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El PP dejó ver este martes en el Senado indicios de no haber encajado con especial agrado que el presidente Zapatero haya logrado un asiento para que España tenga voz y voto en la cumbre económica de Washington. Si hay instrucciones para disimularlo, a ellas no se atuvo Luis Peral, senador madrileño adscrito a la línea dura que encarna Esperanza Aguirre -fue su consejero de Educación entre 2003 y 2007-. Sólo le faltó delatarse al grito de '¡A mí la Guardia Civil!'.

Ahora que cualquier G parece bueno con tal de no quedar descolgado, para llegar al tan traído y llevado G-20 tomó Peral la senda del GC-4. 'Cuatro', según el ministro del Interior, son exactamente los miembros de la Guardia Civil a los que se adeudan más de 4.000 euros en dietas por servicios temporales en Euskadi. Tal era el motivo de la pregunta registrada, pero Peral quiso hacer honor a su apellido recogiendo peras a base de sacudir el olmo y no encontró mejor forma de ilustrar la justicia de la reclamación -la 'indemnización por residencia' se paga por meses vencidos- que establecer un paralelismo con 'los gastos' para obtener la invitación a Washington.

'¿Se imagina usted, señor ministro, que don José Luis Rodríguez Zapatero tuviera que adelantar de su bolsillo todos sus gastos de su viaje a Washington para asistir, al fin, aunque sea muy Peter Sellers en la famosa escena de El guateque, a la reunión del G-20? Por no hablar del coste de los viajes y gestiones que a lo largo y ancho del mundo se han realizado en la búsqueda desesperada de la dichosa invitación para estos viajes que, evidentemente, no podía prever quien no hace muchos meses negaba que existiera una crisis económica. No ha hecho falta, por supuesto. (...) No se ha pedido al presidente del Gobierno que adelante su coste'.

Tiempo le faltó a Alfredo Pérez Rubalcaba para sacar el estoque: 'Son los únicos patriotas que no se alegran de una buena noticia para su patria. ¡Valientes patriotas están hechos ustedes!'.

El hilo enhebrado desde el senador Peral hasta su portavoz, Pío García-Escudero, fue una representación menor del intento del PP de resucitar la campaña del 'paro y despilfarro' con la que José María Aznar sacudió a Felipe González hasta que le tumbó con el tercer elemento del trino: la corrupción.

Fue menor porque, ya que le esperaba Mariano Rajoy para buscar puntos de encuentro ante la cumbre mundial, Zapatero prefirió matar el debate sobre el 'brutal aumento del paro' con el portavoz conservador, quien no pudo hacer que cogiera vuelo pese a que estuvo arropado para el momento por su secretaria general, María Dolores de Cospedal. Visto que el presidente se protegía de sus venablos con la conocida salmodia gubernamental, García-Escudero concluyó con un vaticinio: 'Éste va a ser su legado: paro y déficit, igual que en 1996'.