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Moncloa elige a Cañizares como interlocutor con la Iglesia frente a Rouco

Zapatero recibe hoy al nuevo ‘ministro’ vaticano en un gesto sin precedentes

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El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, recibirá hoy a las 13 horas en la Moncloa al cardenal de Toledo y nuevo prefecto de la Congregación Vaticana para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Antonio Cañizares. El encuentro, que oficialmente servirá para felicitar a Cañizares por su reciente nombramiento como ministro de Liturgia del Vaticano, ha desatado todo tipo de especulaciones en el interior de la Iglesia española.

Zapatero ha querido recibir de inmediato al nuevo hombre fuerte de la Iglesia española en Roma (fue designado el pasado 9 de diciembre), en contraposición a los casi cinco meses que tardó en conceder una audiencia al presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela. Y es que este encuentro se enmarca, inevitablemente, en la decisión de Moncloa de mejorar sus relaciones con la Santa Sede.

La foto que hoy se hará el cardenal de Toledo muy cercano al Papa, hasta el extremo de ser conocido como el pequeño Ratzinger con Zapatero es vista por muchos como un recado al cardenal de Madrid, Antonio María Rouco. Con un doble sentido: el primero, de cara a Roma, sería un reconocimiento de la voluntad de Benedicto XVI de despolitizar las relaciones Iglesia-Gobierno en España y una mano tendida a una relación directa; el segundo, para Rouco, que ya no sería el único interlocutor. Ni siquiera el preferido por el Gobierno Zapatero.

El jefe del Ejecutivo hará un alto en sus conversaciones con los presidentes autonómicos para hablar de la financiación y cumplimentar a Cañizares. Así, el purpurado será recibido justo después de que el presidente se reúna en la Moncloa con los presidentes de Cantabria y La Rioja.

En esta tesitura, Cañizares se convierte en un interlocutor con acceso directo a Benedicto XVI. Y, de paso, el cardenal de Toledo aparece como un 'contrapeso' al omnímodo poder que representa en España Rouco Varela.

Cañizares mantiene unas excelentes relaciones con la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, con la que durante la pasada legislatura negoció los puntos fundamentales del acuerdo en materia de financiación de la Iglesia y las conversaciones infructuosaspese a que hubo un principio de acuerdo que se rompió a las pocas horas sobre la LOE y la clase de Religión. También es buena su sintonía con el embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez.

Pese a que, doctrinalmente, Cañizares pertenece, como Rouco, al sector duro, la experiencia del Gobierno socialista con el cardenal de Toledo hace que lo definan como un 'obispo con el que se puede dialogar' y cuyo trato personal es infinitamente más afable que el de Rouco Varela. Parece que la voluntad del Ejecutivo es la de mantener cauces de diálogo abiertos con la Santa Sede, más allá de polémicas puntuales, como la que se avecina con la ampliación de la ley del aborto.