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Nueve meses de movilización "creciente y sostenida"

La huelga general del 14 de noviembre es el punto y seguido de una larga cadena de protestas en la calle desde la aprobación de la reforma laboral, la primera agresión contra los derechos sociales. Sindicatos, partidos de izquierda y movi

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Las duras reformas, el adelgazamiento de la protección social y laboral y las políticas de recorte en servicios públicos emprendidas desde que el Gobierno de Mariano Rajoy llegó a la Moncloa han provocado una respuesta 'creciente y sostenida' en la calle. Sindicatos, partidos políticos de izquierda y movimientos sociales como el 15-M no han dejado en los últimos nueve meses de ejemplificar el descontento ciudadano en multitud de movilizaciones. La reforma laboral, una reordenación del mercado de trabajo que abarata el despido y apuntala el poder de empleadores frente a empleados, motivó el inicio de esa estrategia de movilización continua.

El domingo 19 de febrero de 2012 decenas de miles de personas se manifestaron en todo el país para expresar su rechazo a esta norma. Esta movilización, a la que le siguieron otras en los meses de febrero y marzo, apuntó hacia un horizonte de huelga general que se hizo efectivo el 29 de marzo ante la inflexibilidad del Ejecutivo ante las demandas sociales y sindicales.

El aniversario del Movimiento 15-M, que un año antes había llevado la indignación ciudadana, también fue un buen termómetro en el que medir el descontento ante las medidas del Ejecutivo de Mariano Rajoy. En el primer cumpleaños del movimiento, de forma pacífica y reivindicativa,  miles de ciudadanos volvieron a exigir en las calles y plazas de más de 80 ciudades una salida alternativa a la crisis económica, política y social, que no cargue el sacrificio sobre las espaldas 'de los de siempre'.

Ya en pleno verano, el 11 de julio, el brutal hachazo que el Gobierno asestó al Estado del bienestar, con un recorte de hasta 65.000 millones de euros en dos años y medio volvió a encender la mecha de la indignación ciudadana. Entre estas medidas estaba la subida del IVA, la reducción de las prestaciones por desempleo y la supresión de la paga extra de Navidad a los funcionarios públicos. Este último recorte cabreó especialmente a los funcionarios que, durante los días posteriores, acudieron a protestar de forma espontánea a las inmediaciones del Congreso de los Diputados. En la función pública, el colectivo más movilizado es el de los docentes. Su lucha empezó en 2011, cuando los Gobiernos regionales empezaron a recortar en Educación, especialmente en Madrid, Castilla-La Mancha y Murcia. Desde entonces no han parado y sus camisetas verdes se han convertido en un símbolo de lucha. 

En verano, el recorte de hasta 65.000 millones volvió a encender las protestas

El 19 de julio, cientos de miles de personas se manifestaron de forma masiva, unitaria y pacífica en más de ochenta ciudades de toda España contra este último tijeretazo del Gobierno. A las marchas, convocadas por los sindicatos, se sumó también el 15-M. Aquella fue la primera vez que el movimiento se unió sin integrar un bloque crítico a una movilización liderada por las organizaciones mayoritarias de trabajadores.

A la vuelta de las vacaciones, todo estaba listo para una convocatoria a 'rodear el Congreso' que dio mucho que hablar en septiembre. Esta vez eran grupos que giran en la órbita del 15-M los que querían pulsar en la calle ante las políticas del Gobierno conservador de Mariano Rajoy. El 25-S, decenas de miles de personas exigieron la dimisión del Gobierno y pidieron una nueva Constitución 'al servicio del pueblo y no de la banca'.

Quince días antes, el 15 de septiembre, los sindicatos habían movilizado sus maquinarias para convocar en Madrid una gran movilización, de nuevo, contra las actuaciones del Ejecutivo. Aunque esta vez no convocaban solos. La Cumbre Social, promovida por las centrales, aunque integrada por más de 150 organizaciones, estaba detrás de esta jornada de protesta. Varias mareas humanas recorrieron la capital 'contra el retroceso social y laboral'. Llegadas desde todos los rincones de España, cientos de miles de personas reclamaron al Gobierno que hiciera una consulta popular sobre  sus medidas 'antisociales' y el hipotético rescate

La Cumbre Social convocó su primera movilización el 15 de septiembre En las últimas semanas, el malestar de los españoles se midió en otras dos jornadas de protestas. El 13 de octubre, el 15-M español se unió a una jornada mundial reivindicativa contra el pago de una deuda que los indignados no duda en definir como 'ilegítima'.

Una semana antes, el 7 de octubre, la Cumbre Social volvió a llamar a la movilización. En esta ocasión para protestar contra los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2013 y la forma en que  los conservadores intentan atajar la crisis económica. Esta jornada de movilizaciones fue considerada por las centrales como la antesala de una huelga general cuya convocatoria nadie se atrevía y negar y que se ha confirmado hoy. Si no es antes, el próximo 14 de noviembre el rechazo a los ataques del Gobierno del PP al modelo social consagrado en la Constitución volverá a tener respuesta en la calle. Esta vez, además, la oposición a las políticas impuestas desde Bruselas  tendrá réplicas en otros países del sur del continente. Griegos y portugueses también están llamados a la huelga para ese día.