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El obispo de Valladolid cambia una fundación social por un parking

Un juzgado investiga si hubo apropiación indebida, interés especulativo y administración desleal

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En pleno centro de Valladolid, 22.000 metros cuadrados, propiedad de una fundación privada, agonizan con la bendición del Arzobispado. En 1973 se levantó sobre este solar una iniciativa bautizada con el nombre de su fundador, Emilio Álvarez Gallego. Su finalidad era —y continúa siendo— la atención a discapacitados procedentes de toda España. La fundación languidece, 25 años después, víctima de la desidia y de intereses especulativos, según el escrito de la Fiscalía de Valladolid presentado ante el Juzgado número 5 de la capital castellana.

La Fundación Emilio Álvarez Gallego no pertenece a la Iglesia, aunque la preside el arzobispo de Valladolid. De la idea original queda ahora poco más que el solar. Los edificios que integraban el complejo albergaban talleres, aulas de formación, un hogar para discapacitados y un colegio para niños sordos. Tres bloques han sido destruidos. En su lugar se extiende una superficie de 10.000 metros cuadrados que servirá para construir pisos, según denuncia la sobrina del fundador de la institución, Julia Álvarez, en una zona en la que el metro cuadrado supera los 8.000 euros.

Negligencia e intereses

La voracidad especulativa ha mordido esta manzana en pleno centro de Valladolid. Álvarez ha denunciado el caso en decenas de despachos. El 23 de mayo de 2007 llevó sus sospechas a la Junta de Castilla y León. Denunció allí la gestión “negligente e interesada”, como la califica en su denuncia, del Arzobispado.

“Los administradores dicen que las personas con discapacidad tienen todas sus necesidades resueltas en España, por lo que ya no necesitan ninguna ayuda, y por eso deben dedicar la Fundación a nuevos fines. Estos nuevos fines, al parecer, son los negocios inmobiliarios con el patrimonio de la Fundación”, explica Álvarez.

El Protectorado de Fundaciones, dependiente de la Junta de Castilla y León, tampoco ha frenado, hasta el momento, el progresivo abandono de la Fundación.

Bajo su suelo se excava ahora un aparcamiento de 14.300 metros cuadrados y 502 plazas. Cada una de ellas se oferta por un precio superior en muchos casos a los 80.000 euros.

Las obras del Arzobispado

El Protectorado no autorizó la operación, como es preceptivo, según denuncia Álvarez. Las obras tampoco se adjudicaron en un concurso abierto. Una empresa, Construcciones Parkosa S. L., adquirió el subsuelo por 6.200.000 euros, cuando el valor de este terreno es de 16 millones según acreditan peritos independientes. “Con esa venta, se ha perjudicado a la Fundación en casi 10 millones de euros”, denuncia la sobrina del fundador.

Parkosa es una vieja conocida del Arzobispado de Valladolid; construyó en Salamanca el aparcamiento del seminario y edifica allí, ahora, el parking de los Salesianos. El arzobispo de Valladolid, Braulio Rodríguez, fue obispo de Salamanca durante siete años.

Las obras del aparcamiento comenzaron en octubre de 2007. Dos edificios de la Fundación han quedado reducidos a escombros de manera paralela. Uno de ellos, construido en 1975, se encontraba “en perfecto estado”, según la denunciante. Tenía una superficie edificada de 1.300 metros cuadrados y un valor de 6 millones de euros. Sumados a lo que la Fundación Emilio Álvarez Gallego ha dejado de ingresar por una “mala venta” de su subsuelo, suman un total de 16 millones de euros, que se pueden cuantificar como “daños causados” a la Fundación por sus responsables, encabezados por el Arzobispo de Valladolid, presidente del patronato de la Fundación, según los califica Álvarez.

Tres presuntos delitos

Estos hechos han sido denunciados ante la Fiscalía de Valladolid, la Fiscalía Anticorrupción, la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Valladolid. La Fiscalía de Valladolid ha ordenado al Juzgado de Instrucción número 5 de Valladolid que instruya diligencias previas. Tres delitos dan forma legal a las sospechas: apropiación indebida, delito societario y administración desleal.