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Los obispos enseñan las uñas por la cruz: "sin ella no hay futuro"

La Conferencia Episcopal pide que se mantengan los símbolos religiosos en las escuelas para transmitir identidad y valores culturales a los niños

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Los obispos españoles no quieren que el Tribunal de Estrasburgo confirme que los crucifijos deben estar fuera de la escuela pública. Consideran que si, como parece, el próximo miércoles el alto tribunal europeo ratifica la decisión tomada en Italia, se dejaría 'al pueblo indefenso ante otras ofertas culturales', con lo que los pueblos de Europa 'se convertirían en sociedades contradictorias'. Así se desprende de la nota que la Conferencia Episcopal hizo pública y en la que afirma que 'la cruz no pretende excluir a nadie'.

El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, pidió desde Bruselas que 'no se inicie un debate' sobre la exhibición de crucifijos en los centros públicos de enseñanza, ya que este asunto está 'resuelto' por los principios constitucionales de aconfesionalidad y de libertad de creencias religiosas.

La Iglesia española ha sido la última de la UE en pronunciarse sobre el tema, pero también la más rotunda. El portavoz episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, proclamó que la Iglesia ha sido una de las principales garantes de la laicidad y la libertad religiosa.

'Suprimir el crucifijo es poner en peligro la separación Iglesia-Estado y la libertad religiosa', defendió Camino. 'Si en nuestra propia tradición no vamos a poder visibilizar los símbolos de nuestra cultura, ¿no estaremos negando nuestro futuro?', insistió. En su opinión, 'si se impone la desertización de los símbolos religiosos de la vida pública, ese vacío tendrá que ser llenado con otras ofertas culturales, no siempre benéficas'. Camino no quiso indicar cuáles, pues 'no se enjuicia ninguna cultura en su globalidad', justificó.

'La distinción entre la política y la religión sólo se ha dado en los ámbitos de tradición cristiana', afirmó el obispo auxiliar de Madrid. '¿Vamos a impedir eso?', se preguntó.

Para Camino, la libertad religiosa es 'un logro de las culturas inspiradas en el cristianismo', olvidando episodios por los que la Iglesia ha tenido que pedir perdón, como las persecuciones religiosas en la Europa de la Contrarreforma o las Cruzadas. 'Todos los logros de la civilización surgen en torno al crucifijo', insistió.

Pese a clamar por la separación Iglesia-Estado, Camino no tuvo problema en volver a criticar con dureza la nueva Ley del Aborto, que, dijo, 'pone en cuestión el edificio del Estado de Derecho'. También reiteró que 'no se puede quitar la vida a un ser humano inocente', y reclamó que se respete el derecho a la objeción de conciencia de los médicos ante una normativa 'que empeora la anterior, que ya era mala'.

El portavoz episcopal aprovechó asimismo el acto para insistir en que la conducta homosexual es 'desordenada', aunque para quitar hierro al asunto añadió que 'no es legítimo' discriminar a los gays y lesbianas.

La Conferencia Episcopal defiende también que fue el cristianismo el que favoreció que Europa supiese afirmar la autonomía de los campos espiritual y político y abrirse al principio de libertad religiosa. 'Esto se ve más claro en nuestros días, cuando otras religiones se difunden entre nosotros al amparo de esa realidad', añaden.

Finalmente, los prelados españoles reconocen que el derecho a la libertad religiosa existe y se afirma cada vez más en Europa, y que en algunos países se permiten explícitamente otros símbolos religiosos. En cualquier caso, reiteran que 'sólo en una Europa en la que sean respetadas a la vez la libertad religiosa de cada uno y las tradiciones de cada pueblos y nación, podrán desarrollarse relaciones adecuadas entre las religiones y los pueblos, en justicia y en libertad'.