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El Parlament considera roto el pacto constitucional de 1978

La Cámara censura con los votos de CiU, ERC e ICV la reforma exprés de la Carta Magna

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El Parlament de Catalunya ha proclamado hoy la ruptura del pacto constitucional de 1978 al aprobar por mayoría una resolución que censura la reforma exprés de la Constitución impulsada por el PSOE y el PP para introducir el límite del déficit fiscal. El pronunciamiento de la Cámara lleva el sello de CiU y ERC, que han plasmado su reencuentro político en el epílogo del interminable y caótico debate de política general celebrado a lo largo de los últimos cuatro días.

En un llamativo frente transversal de signo soberanista, convergentes, republicanos y ecosocialistas sumaron sus votos para conseguir que el Parlament manifieste su malestar por una reforma que, según el texto elaborado por el grupo de CiU, 'abre una nueva etapa en las relaciones entre Catalunya y España' y 'vulnera la autonomía financiera' de la Generalitat.

CiU y ERC plasman su reencuentro político en un nuevo frente soberanista

La resolución promovida por la federación nacionalista contó en esta ocasión con el apoyo significativo de ICV-EUiA, el grupo de la oposición de izquierdas más hostil y beligerante hacia la política de Artur Mas. Además de discrepar radicalmente de la sacralización de la lucha contra el déficit público, la coalición rojiverde comparte la censura por la exclusión de los grandes partidos artífices del pacto de 1978, en tanto que herederos del histórico PSUC y del papel del diputado Jordi Solé Tura como constituyente.

El voto de la resolución, que no tiene mayor trascendencia que el compromiso político y la carga simbólica que se deriva del texto, rompe los esquemas convencionales del espectro político reflejado en la composición del Parlament, además de acotar la posición central y dominante de CiU en el creciente espacio del soberanismo. De hecho, la federación nacionalista eludió aceptar una propuesta de sus nuevos socios variables de ERC que pedía que la Constitución española reconozca a Catalunya el pleno derecho al ejercicio de la autodeterminación.

El PSC afirma haber votado la reforma con «convicción responsable»

La votación sirvió para marginar al PSC y PP en compañía de Ciutadans, mientras que los independentistas de Solidaritat ni siquiera acudieron al pleno extraordinario sobre la reforma constitucional, solicitado por el propio grupo cuando aún no se había consumado la reforma. CiU permitió que la iniciativa prosperase para poner en evidencia al bloque PSOE-PP, aunque fuera a destiempo. El horizonte del 20-N decide casi todo a estas alturas del calendario

Enfrentado una vez más a la incómoda cuestión, pese a la irreversibilidad de la polémica reforma, el PSC intentó precisar su postura con una propuesta que fue desechada por los promotores de la resolución. Pese a admitir que las formas que rodearon la precipitada reforma de la Constitución no fueron 'las más convenientes', la diputada Rocío Martínez-Sampere afirmó que el partido apoyó la modificación de la Carta Magna 'no sólo por responsabilidad , sino también por convicción; una convicción responsable'. En su fallida propuesta de resolución, el PSC admite que habría sido 'preferible un consenso más amplio' y defiende que la futura ley orgánica que desarrolle la limitación constitucional del déficit público respete 'la autonomía financiera de la Generalitat'. No hubo lugar.

El insólito debate, que se produce cuatro semanas después de que el Congreso sentenciara la reforma, visualizó la multiplicidad de posiciones y combinaciones. Así, el grupo de Ciutadans se sumó al frente formado por CiU, ERC e ICV para censurar que la iniciativa no fuera sometida a referéndum, frente a la oposición del PSC y PP. La misma combinación se repitió en una resolución que expresa la disconformidad del Parlament por una reforma 'hecha mediante un procedimiento de extrema urgencia, sin motivos debidamente justificados y sin el diálogo ni el debate que requiere'.

La nota más evidente de la fuerte asimetría que domina la constelación política catalana se refleja, en este caso, en la diferencia de posturas sobre el fondo y la forma de la polémica reforma constitucional. A pesar de la coincidencia durante buena parte de las votaciones entre CiU, ERC e ICV-EUiA, la federación nacionalista comparte a pies juntillas la filosofía de limitar de forma estricta el déficit público, mientras que ERC y, sobre todo, ICV-EUiA discrepan radicalmente al respecto.

De hecho, el portavoz de la formación ecosocialista en el Parlament, Jaume Bosch, avanzó que su grupo presentará una enmienda a la totalidad del proyecto de ley de estabilidad presupuestaria aprobado esta misma semana por el Govern, que fijará en el 0,14% del PIB el límite máximo de déficit estructural a partir de 2018.