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Los partidos abertzales exigen a Otegi un liderazgo compartido

Rechazan que el mundo de Batasuna tutele la idea de crear un polo soberanista

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Los principales partidos de Euskadi abiertamente soberanistas que podrían convertirse próximamente en aliados de la ilegalizada Batasuna para reivindicar un Estado vasco requerirán a ésta un liderazgo compartido, que no intente tutelar la iniciativa y un compromiso exclusivo por las vías políticas para impulsar la 'estrategia independentista' y un nuevo proceso de paz.

Aralar, EA y Abertzaleen Batasuna [el principal partido abertzale en el País Vasco francés] valoran el paso dado por Arnaldo Otegi dos semanas atrás para abrir una ronda de contactos, al considerar que profundiza en la vía política para buscar una salida a la actual situación de violencia. Hasta ahí, pues, mantienen una disposición abierta a entablar conversaciones.

Aralar, EA y AB acudirán a las reuniones con esa voluntad, pero también con la idea de que hay una barrera que no van a traspasar: cualquier estrategia común que defienda el derecho a decidir debe avanzar sobre vías exclusivamente políticas.

'Se lo hemos dicho siempre a Batasuna. EA no está en una estrategia político-militar', dice su secretario de Organización, Rafa Larreina. 'La estrategia militar se ha convertido en un obstáculo', apunta Peio Etcheverry-Ainchart, miembro de la dirección de AB. 'Sólo se logrará con una apuesta política', sostiene el vicecoordinador de Aralar, Jon Abril.

Sobre esa condición básica, estos tres partidos apuestan por la unidad de acción. Incluso, se ha llegado a hablar de 'refundación' o 'impulso de una nueva izquierda abertzale'. Sin embargo, no formulan tales términos en clave de convergencia en un nuevo partido. La intención de Aralar y EA no va hoy más allá de la colaboración en un polo soberanista. Y sólo en un escenario en el que la ilegalizada Batasuna renunciara abiertamente a la violencia, se plantearían la opción de alianzas electorales.

De momento, este proceso en ciernes adolece de falta de confianza. La muestra más reciente de ello ha sido la acusación hecha por Otegi esta misma semana contra Aralar. 'Aprovecha unas condiciones antidemocráticas para reemplazar a los que llaman la izquierda abertzale oficial', dijo. Al día siguiente, Abril le espetó que aún esperaba su llamada.

Tal fricción no es una sorpresa, sino una secuencia de la rivalidad entre ambas sensibilidades abertzales desde el nacimiento de Aralar al margen de Batasuna hace siete años. Aralar está dispuesta a hablar, pero sin desviarse de su línea política, sobre todo en un momento dulce por su tirón en Navarra, el logro de cuatro escaños en el Parlamento vasco y su entente con AB en el País Vasco francés. Cree que Batasuna debe hacer su camino hasta renunciar a la lucha armada, y sólo en ese escenario se plantearía acuerdos de cara a unas elecciones. 'Podrían darse en las estatales o las europeas, pero en unas autonómicas sería imposible. Coincidimos en el derecho a decidir, pero no estamos de acuerdo en otros temas', dice Abril.

El punto de partida de EA es otro. Reivindica que la idea del polo soberanista la planteó en noviembre, antes de que lo hiciera Otegi. Su hándicap ahora es la convulsa situación que vive tras la debacle en las elecciones. Además, debe celebrar en junio un congreso para marcar la línea a seguir. 'En principio, no creo que haya novedades', sostiene Larreina.

El planteamiento de EA es que este polo soberanista se articule como un nexo de 'colaboración' entre fuerzas defensoras del derecho a decidir. 'Hablamos de crear un polo de atracción, no de frentes, ni de bloques', añade. Y sobre la idea de que esa 'colaboración' vaya más allá, incluso a integrar a miembros de la izquierda abertzale en sus candidaturas en futuros comicios, Larreina recuerda que en sus listas van 'afiliados e independientes'. 'La condición es que la gente tenga un compromiso activo en la defensa de todos los derechos humanos', matiza a modo de condición.

AB apuesta en el País Vasco francés por la 'refundación' de la izquierda abertzale con Aralar y Batasuna [en Francia es legal]. 'Se trata de colaborar, no de formar un partido. Hay una izquierda abertzale, pero distintas sensibilidades', matiza Peio Etcheverry-Ainchart.

Ve además con buenos ojos las coaliciones electorales, como la integrada por AB, EA y Batasuna, en las elecciones galas de 2007, bajo el nombre de Euskal Herria Bai. A su juicio, la 'estrategia político militar' y el deseo de Batasuna de liderar 'siempre' los procesos son 'los grandes obstáculos' en la unidad de acción.