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perfil de zaplana El padrino falangista, el 'caso Naseiro', la  tránsfuga Maruja y hasta Julio Iglesias: el camino de Zaplana al estrellato político

La carrera política de Eduardo Zaplana se enmarca entre el apoyo de su exsuegro falangista, una oscura maniobra de transfugismo con la que logró la alcaldía de Benidorm, vínculos con el entramado corrupto destinado a hinchar las arcas del PP  y operaciones urbanísticas avaladas por el cantante Julio Iglesias. Aznar remataría su currículum nombrándole ministro.

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Eduardo Zaplana en la estación del AVE de Valencia este mismo lunes 21 de mayo. - ROBERTO GARCÍA

Apadrinado por el falangista y senador de Alianza Popular Miguel Barceló —que terminaría siendo su futuro suegro—, el abogado cartagenero Eduardo Zaplana empezó en 1990 a diseñar una ambiciosa carrera política cuya primera estación era liderar el Partido Popular de Benidorm.

Pero la ambición de Zaplana no se limitaba a alcanzar simplemente el poder, ni tampoco porque tuviera “vocación de servicio”, frase tan hueca como la de “amigo de sus amigos”. La ambición de Eduardo Andrés Julio Zaplana Hernández-Soro tenía iba mucho más lejos: hacerse muy rico y rápidamente; y a tenor de lo conocido hasta la fecha, intentando conseguirlo a cualquier precio.

Miguel Barceló, exsuegro y padrino político de Eduardo Zaplana, en el centro de la fila de detrás, con camisa blanca. En la parte de delante, en el centro (bajo la cruz, entre los cuadros de Franco y Jose Antonio), su hermano Jaime Barceló, recién nombrado alcalde falangista de Benidorm en 1967, con su equipo de Gobierno. - Del libro 'El Benidorm de Quico'. (FE DE ERRATAS AL FINAL DE LA INFORMACIÓN)

Así, un año antes de las elecciones locales de 1991, Zaplana fue cazado en una conversación telefónica con el ya fallecido concejal popular de Valencia, Salvador Palop. El teléfono de la familia Palop estaba intervenido por la Policía Judicial de Estupefacientes de Valencia que investigaba a Rafael, hermano de Salvador, a instancias de un juzgado de instrucción.

De la escucha de esas conversaciones, el juez instructor de la causa, Luis Manglano, decidió abrir una pieza separada por corrupción. Y ahí empezó a instruirse el llamado 'Caso Naseiro', causa que pocos años después de su instrucción quedaría anulada por la Justicia valenciana, al declarar ilícitas las grabaciones telefónicas obtenidas.

No obstante, aquellas grabaciones salieron a la luz pública y destapó todo un entramado corrupto destinado a hinchar las arcas del Partido Popular mediante operaciones de comisiones y financiación ilegal  a través de contratos públicos, recalificaciones de suelo, modificaciones de planes parciales y un sinfín de negocios sucios para mayor lucro de políticos y del propio partido, entonces liderado por José María Aznar y en la oposición.

Y ahí es donde Zaplana fue cazado. La conversación, grabada el 11 de febrero de 1990, no tiene desperdicio. En ella hablaban de llevar a cabo operaciones en todo el Estado español y realizar actividades con mercantiles muertas o inactivas, poniéndolas al servicio de testaferros y otros cargos públicos del Partido Popular en Andalucía, País Valenciano —especialmente Benidorm, Ondara, Silla, Torrevieja, Altea y otras— y Madrid, fundamentalmente. Además, en aquellas conversaciones salieron nombres como los de Álvarez Cascos —que años después se convertiría en vicepresidente del Gobierno de Aznar entre 1996 y 2000— y también se conocería el de Javier Sánchez Lázaro, entonces diputado popular muy vinculado a negocios urbanísticos, entre otros.

"Me tengo que hacer rico porque estoy arruinado"

También se conocieron frases que han mantenido hasta nuestros días un halo de sospecha sobre el político murciano, por su obsesión por el dinero. Así Zaplana confesaba a Palop que “me tengo que hacer rico porque estoy arruinado", y que estaba abierto a cualquier cosa para lograrlo.

Exactamente esta fue la conversación en cuestión:
Zaplana: Me voy a que me lo expliques. A ver cómo puedo... Voy con un planteamiento fácil. Me sentaré a comer con él y le diré a ver cómo puedo rascar yo aquí.
Palop: Claro.
Z.: Así, pura y simplemente, ¿eh? Que me dé diversas opciones y me quedo con la más fácil. Pero me tengo que hacer rico porque estoy arruinado, Boro.
P.: ¿Sí? ¿Cómo ha sido eso? Estás trabajando como un cabrón.
Z.: Estoy trabajando mucho, pero estoy arruinado.
P.: ¿Y eso?
Z.: Me lo gasto todo en política. No ves que no tengo sueldo como tú. Que cobras de lo que trabajamos todos los españoles.
P.: Claro.
Z.: Pues eso es lo que pasa. Ay, tengo que ganar mucho dinero, me hace falta mucho dinero para vivir. Ahora me tengo que comprar un coche. ¿Te gusta el Vectra 16 válvulas?

Dado el nivel de corrupción reinante en el Partido Popular, se atribuyó a Zaplana una frase que no era suya, pero que visto lo visto podría haberlo sido. Exactamente aquella que decía “yo estoy en política para forrarme”. La sentencia fue dicha por Vicente Sanz, secretario general del PP de Valencia, el 28 de marzo de 1995 cuando el PP ganó las elecciones autonómicas en el País Valenciano. Aunque la frase correcta fue “nos vamos a forrar” y la dijo delante de muchos periodistas que estábamos allí, en la fiesta organizada por el PP en la Alameda. Unos años después Vicente Sanz fue condenado por seis delitos de abusos sexuales a periodistas de Canal 9-TVV.

La tránsfuga Maruja del PSOE de Benidorm

A pesar del escándalo Naseiro, Zaplana no salió mal parado. Mantuvo el liderazgo del partido y encabezó la candidatura a la alcaldía de Benidorm en marzo de 1991 como si nada hubiera pasado. Así y todo, Zaplana no logró la alcaldía directamente, al obtener 10 concejales, uno menos que el PSOE, y siendo estas las únicas candidaturas con representación. Pero la solución estaba al caer.

Una concejala díscola del PSOE, enfrentada al socialista Manuel Catalán Chana, alcalde in péctore, se pasó al grupo mixto y convirtió en ingobernable la ciudad. Es ahí donde surgió la oportunidad de Zaplana de convertirse en alcalde de su ciudad adoptiva y, de algún modo, que otro miembro de la familia Barceló lograra estar al frente de la corporación municipal desde el franquismo.

Las negociaciones de Zaplana con Maruja Sánchez, en las que también participó su marido, fluyeron con facilidad. Como ocurriera con el Tamayazo en Madrid años después, se negoció con Maruja y su familia y les rodearon de lujos y caprichos. El matrimonio 'tránsfuga' sabía que se iba a forrar porque los compradores tenían recursos sobrados. Así que “no solo se negoció un sueldo para Maruja, sino también un empleo municipal para su marido Pedro Martínez, una asignación de gastos diversos para la casa… les dieron prácticamente todo lo que pidieron”, cuenta un ahora militante del PSOE, que conoció de primera mano aquellos episodios.

Además, el PP blindó la seguridad personal de Maruja con dos guardaespaldas que sólo en horas extras percibieron 9,6 millones de pesetas (unos 57.000 euros) en tres años. “Maruja Sánchez no participó en las siguientes elecciones, pero el PP, con Zaplana, no la olvidó, y la exedil pasó a ingresar la nómina de cargos de confianza, o sea nombramientos a dedo”, cuenta el testigo de aquello.

Pero no solo eso, “hasta su hijo fue contratado en 1999 como auxiliar administrativo en la delegación de Canal 9 en Alicante. El sueldo de esta categoría en el año 2000 era de 2.845.363 pesetas brutas anuales, en torno a los 22.000€ actualizados a hoy”.

“Cómo sería la cosa —cuenta— que hasta 2009 la transfuga Maruja Sánchez estuvo cobrando del Partido Popular por orden de Eduardo Zaplana. Se había comprado un chalé con la pasta que le dieron y ahora se lo van a embargar por una deuda de 350.000 euros que no han devuelto al banco”.

Lo mas increible de todo es que esa operación de aceptación del transfuguismo fue avalada por Mariano Rajoy, siendo vicesecretario general del PP y número tres de José María Aznar. Incluso Rajoy se desplazó a Benidorm para avalar la maniobra y ofreció una rueda de prensa, justificando la operación por la situación de "ingobernabilidad" de Benidorm.

El saqueo de Terra Mítica, Julio Iglesias, recalificaciones...

Una vez en la alcaldía, Eduardo Zaplana empezó a poner en marcha su aparato político económico en Benidorm como tenía previsto. A golpe de talonario se montó el festival de Benidorm, se levantó un centro comercial promovido por sus amigos, se construyeron gasolineras, y volvieron las recalificaciones para construir Terra Mítica y urbanizar con empresas vinculadas con su suegro y donde participó Julio Iglesias, que se convirtió en inseparable de Eduardo Zaplana.

Muchos de estos negocios terminaron en causas judiciales con decenas de condenados que pusieron sobre la mesa la distinta vara de medir de los jueces: la dureza de unos contrastaba con la laxitud de otros y con los desplantes del cantante Julio Iglesias cuando era citado a declarar.

Solo una legislatura necesitó Zaplana para explotar al máximo en su propio beneficio la alcaldía de Benidorm, ya que su objetivo era presidir el partido regional y hacerse con la presidencia de la Generalitat Valenciana. Así en 1995 fue elegido presidente de la Generalitat Valenciana, gracias a los cinco diputados de Unión Valenciana, descabalgando del cargo al socialista Joan Lerma, que abandonaría las Cortes para ejercer de senador territorial.

Y Aznar le hizo ministro

Luego, ya en 2002, Aznar le llamó para ocupar el cargo de Ministro de Trabajo y portavoz del Gobierno hasta el final de la legislatura en 2004.

Por lo visto, los casos de blanqueo de capitales y delito fiscal que ahora se le imputan a Eduardo Zaplana ya formaban parte de su vida familiar. Así su yerno, el empresario Luís Iglesias Rodríguez Viñas, casado con su hija Maria Jesús Zaplana Barceló, está imputado por su relación con el entramado de Oleguer Pujol.

El yerno de Zaplana, fundador de la gestora Drago capital, está encausado por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz por la comisión de delitos de blanqueo de capitales y contra la Hacienda Pública, igual que su suegro, en el marco de la causa que investiga irregularidades en el entramado societario encabezado por el hijo menor del expresidente de la Generalitat.



FE DE ERRATAS :
​En una primera versión de esta información —y siguiendo las descripciones del autor de la obra—, en el pie de la foto histórica de 1967 se identificó al señor vestido de negro y con cigarrillo en la mano como Miguel Barceló, el que fuera después suegro de Zaplana. Según un familiar de la persona indicada, este hombre situado bajo el retrato del dictador Francisco Franco no es Miguel Barceló, sino Francisco Pérez Llorca, pescador y más tarde tendero de un supermercado familiar.