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Una población minera se ceba con una familia gitana

Una familia gitana se enfrenta cada día a los reproches mudos escritos en pancartas colgadas por sus propios vecinos

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Es un caso sin igual en Euskadi. En el alto de la montaña, junto a las antiguas minas de carbón, hay una pequeña población de 300 habitantes, La Arboleda, donde una familia gitana se enfrenta cada día a los reproches mudos escritos en pancartas colgadas por sus propios vecinos. Es su sino desde que llegó al lugar, hace un año y medio, bajo la protección de la Ertzaintza frente el rechazo de casi todo el pueblo. Los últimos meses la tensión se había rebajado, pero la colocación de una nueva pancarta ha reactivado la polémica. "Sí, sí, sí, que venga Sarkozy", reza el mensaje laudatorio a la expulsión masiva de gitanos rumanos abanderada por el presidente francés.

Iniciativa Gitana denuncia que se trata de un caso de "puro racismo"

Se trata de la última gota que colma el vaso para la asociación Iniciativa Gitana de Euskadi, que ha presentado una denuncia ante el Ayuntamiento de Trapagaran para exigir la retirada inmediata de todas las pancartas colocadas contra la llegada de esta familia. El colectivo gitano baraja también la idea de llevar el caso a los tribunales, al considerar que lo que subyace tras la oposición de algunos vecinos contra esta familia es "puro racismo".

El origen de la polémica se remonta a mayo de 2009. La población de La Arboleda, un paraje natural de postal recuperado tras el cierre de la actividad minera, se convirtió por primera vez en noticia por la furibunda protesta vecinal contra la llegada de la familia gitana, una pareja y sus cinco hijos pequeños. En la humilde población de 300 habitantes, de fuerte tradición obrera y arraigadas costumbres, se percibió desde un principio su llegada como una amenaza a su vida tranquila allá en lo alto de la montaña.

La asociación vecinal Mendiko Herria puso el grito en el cielo y se opuso a admitirla con el principal argumento de que el cabeza de familia era una persona "conflictiva" y con antecedentes policiales. En este clima de desasosiego, tampoco ayudó el papel del anterior Gobierno vasco, que meses atrás había anunciado, dentro de un gran plan urbanístico, que iba a desalojar de una localidad vecina (Sestao) a decenas de familias, "algunas conflictivas", para proceder a su realojo en distintos municipios con el propósito de evitar así la aparición de un nuevo gueto. Con estos precedentes, en esta antigua población minera, las pancartas proliferaron de inmediato a la llegada de la familia gitana: La Arboleda en peligro, Defiende La Arboleda, Ayuntamiento Solución... Hasta ahora: Sí, sí, sí, que venga Sarkozy.

La asociación de vecinos afirma que rechaza a la familia por "conflictiva"

El presidente de Iniciativa Gitana, Valentín Jiménez, manifestaba ayer que desde el principio han denunciado que se trataba de un caso de "racismo y xenofobia". "Esta pancarta con alusiones a Sarkozy tan sólo lo confirma", dijo, antes de añadir: "En un año y medio, no ha habido ni un problema con la familia". Jiménez responsabilizó en especial de esta situación al Ayuntamiento de Trapagaran, que gobierna el PSE, por no actuar desde un principio con la retirada de las pancartas.

"Esto es una cuestión de racismo. Mira, tengo un documento de los vecinos en el que dicen: El que quiera gitanos que se los lleve a casa".

El presidente de la asociación de vecinos de La Arboleda, Iñaki Zamarripa, rechazó que su motivación sea "racista". "Nosotros lo que decimos es que La Arboleda es una población muy tranquila y no queremos que se convierta en lo que era la barriada de Sestao. Se trata de una familia conflictiva", insistió para, acto seguido, señalar que el cabeza de familia está desde hace siete meses "bajo orden de búsqueda y captura".

Zamarripa cuestionó también el papel de Iniciativa Gitana ante la última pancarta sobre Sarkozy: "Si están ofendidos por las expulsiones de Francia, que vayan al Tribunal de Estrasburgo a denunciar a Sarkozy".