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El PP de Asturias recuerda a Rajoy que lo apoyó en Valencia

Ovidio Sánchez insiste en rechazar a Cascos y presentar una terna de candidatos

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La dirección del PP de Asturias mantiene su pulso. Este jueves, su líder, Ovidio Sánchez, señaló en rueda de prensa que su formación esperará a que se convoque el comité electoral regional y propondrá una terna de aspirantes para la candidatura al Principado. Entre ellos no figurará el nombre de Francisco Álvarez-Cascos.

Pero lo más curioso del caso es que Sánchez apeló al espíritu del Congreso de Valencia para blindarse. 'Lo que queremos en Asturias es poner en práctica las conclusiones de ese cónclave', señaló el presidente del PP asturiano, al tiempo que defendía la 'renovación' que se impulsó en aquella cita y que ellos aplicaron, a su vez, incorporando 'a seis vicesecretarios procedentes de Nuevas Generaciones de entre 35 y 50 años'.

En aquel encuentro, que se produjo después de la derrota electoral de Rajoy en 2008, el jefe de la oposición se jugaba su continuidad. Este jueves Sánchez recordó que ellos lo habían apoyado para la reelección. No hacía falta que mencionara que Cascos no lo había hecho.

Sánchez explicó también que en Asturias, al igual que había hecho Rajoy, se empezó a contar con una nueva generación para puestos de responsabilidad ,'como se hizo con Soraya Sáenz de Santamaría, Jorge Moragas y María Dolores de Cospedal'.

Este comentario no era algo casual. Estos cargos, de la máxima confianza de Rajoy, fueron elegidos por él a pesar de las críticas internas. Algunas procedentes, precisamente, de Cascos. El ex ministro de Fomento lamentó en su día que se hubiera sacrificado a las personas de 'más peso y mejor preparadas'.

'Ovidio no está a la altura de su cargo', lamentan desde la sede nacional

'Los noviciados se hacen en la bancada', fue uno de los dardos envenenados lanzados por el ex ministro en la etapa precongresual. Después llegaron otros. Cascos arremetió contra Cospedal por compaginar dos cargos y señaló que el problema de su partido era de 'proyecto, equipo y trabajo'.

En la cúpula nacional no sentaron muy bien las palabras de Sánchez. Más después de la reunión que este había mantenido el pasado miércoles con Rajoy. Según sus colaboradores, este le instó a buscar una salida al conflicto y le pidió que tranquilizara los ánimos. El líder del PP quiere que se alcance un pacto. Cascos podría ser el candidato y, a cambio, la dirección nacional garantizaría que no van a rodar cabezas.

Algunos dirigentes conservadores consideran que Sánchez no está 'a la altura' del cargo que ocupa porque, lejos de resolver la situación, contribuye a complicarla. Y este jueves había quien se mostraba disgustado por la inoportunidad de sus declaraciones. Con ello, decían, no hace más que avivar la polémica cuando se le ha pedido expresamente lo contrario.

En Asturias se piden firmas para Cascos en los funerales, dicen sus detractores

El sector afín a Cascos estaba también muy molesto por la situación. Se quejaba de que no se adoptaran medidas ante 'las cosas que se están haciendo y los insultos que le han lanzado'. Se referían al comunicado anónimo que se conoció hace unos días en el que 'fuentes del PP asturiano' mantenían que no iban a llegar a ningún acuerdo con 'un sexagenario' como Cascos y lo acusaban de querer romper el partido.

A Sánchez le preguntaron este jueves si compartía esas manifestaciones. Este respondió que, por encima de 'algunas frases', lo que figuraba en esa nota respondía a la 'filosofía' de la formación regional. Los partidarios de Cascos no esperaban que ya, a estas alturas, Sánchez lo desautorizara. Pero tampoco que estuviera conforme, lo que, a su juicio, entienden como una 'nueva provocación'.

Ahora toca esperar a que se abra el proceso electoral. Los nombres que más suenan son el de la presidenta del PP de Gijón, Pilar Fernández Pardo; el de su homólogo en Avilés, Joaquín Aréstegui, y el de la concejala de Oviedo Isabel Pérez-Espinosa. Esta última, mujer de confianza de Gabino de Lorenzo, parte como favorita.

En este sentido, los seguidores de Cascos están también muy ofendidos porque, explican, no se han reunido los órganos que democráticamente deben abordar este asunto. 'Salieron de un chigre (sidrería)', denuncian. Están convencidos de que a los actuales dirigentes del PP asturiano les da igual perder las elecciones.

En plena guerra

Los casquistas insisten en que la gente pide su vuelta. Pero, en esta guerra, los contrarios sostienen que el 80% del partido está en contra. Los primeros resaltan que las juntas locales lo apoyan y que se multiplican las firmas de apoyo. Los segundos afirman que deberían unirse muchas para equipararse, por ejemplo, al peso que tiene Oviedo y que no les parece normal que vayan buscando apoyos 'a la salida de un funeral'.

La última palabra, según los estatutos, la tiene Madrid. Pero todos saben lo peligroso que es que Rajoy imponga un nombre. Los que le rodean dicen que Pérez-Espinosa es 'una candidata de futuro, no de presente'. En el PP asturiano hay quien destaca que Cascos es 'un candidato del pasado'. Este jueves, le preguntaron a Sánchez si pensaba dimitir si Madrid le obliga a aceptar el cartel. '¿Y si al final no me lo imponen, quién debe dimitir?', contestó.