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Primarias del PSOE Díaz alerta a los barones del PSOE de la baja movilización en sus regiones

La presidenta andaluza baraja una participación superior al 80% de la militancia, más votos que avales, y ve margen para avanzar en País Valencià, Asturias, Extremadura y Castilla La Mancha.

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La presidenta andaluza, Susana Díaz, escucha desde su escaño una de las intervenciones en la Sesión de Control al Ejecutivo en el Parlamento de Andalucía en Sevilla. EFE/Julio Muñoz

El equipo de Susana Díaz trabaja con un mapa de España en tres colores -rojo, amarillo y verde- para diferenciar aquellas comunidades autónomas donde, según el análisis posterior a la recogida de avales, existe mayor margen para rebañar más votos en las primarias más reñidas que ha vivido el PSOE en toda su historia.

El censo definitivo de militantes que concurrirán a las urnas el próximo 21 de mayo se ha cerrado en 187.949 afiliados en toda España. El 66% dio su aval a uno de los tres candidatos en la primera fase de las primarias, un grado de participación histórico que demuestra cuán tensionadas están las filas socialistas. Y aunque el techo es alto, Díaz cree que aún lo será más en el momento de la votación. Su equipo estima que se alcanzará una horquilla de entre el 80 y el 90% de participación, lo cual le otorga a la andaluza un holgado margen de posibilidades para ampliar la corta ventaja que obtuvo sobre Pedro Sanchez en el número de avales: 6.273 firmas, un número muy inferior al esperado, que dejó en shock a los susanistas.

Desde entonces, su equipo de campaña no ha dejado de buscar claves para entender qué ha ocurrido y, sobre todo, qué puede ocurrir de aquí al próximo 21 de mayo. Una de las preguntas fundamentales consiste en geolocalizar ese margen de posibilidades para sumar más votos que avales, es decir cuáles son las federaciones con más margen para avanzar, donde se ha obtenido un resultado muy inferior al previsto. La respuesta a esa pregunta es ese mapa tricolor de España. En él aparecen cinco regiones donde el resultado de Susana Díaz en número de avales es bajo, inferior al de Pedro Sánchez, pero además coincide con que el nivel de participación de los afiliados es “demasiado bajo”, inferior al 60%. Quedaría por tanto un amplio margen del 30 al 40% de militancia por movilizar, afiliados aparentemente indecisos que no han avalado a ninguno de los tres candidatos, y que representan una oportunidad de crecimiento para Susana Díaz.

Entre las federaciones socialistas menos movilizadas, destacan cuatro comunidades autónomas gobernadas por barones del PSOE que han dado su apoyo explícito a la andaluza: la País Valencià, donde gobierna Ximo Puig; Extremadura, cuyo presidente es Guillermo Fernández Vara; Castilla La Mancha, gobernada por Emiliano García Page, y Asturias, liderada por Javier Fernández, también presidente de la gestora. Todos estos presidentes autonómicos y líderes regionales han unido su destino al de Susana Díaz en estas primarias, se juegan tanto como ella, por eso el equipo de campaña de la andaluza no ha dudado en darles un tirón de orejas, reprocharles que no hayan hecho lo suficiente en sus territorios, que no hayan tensionado más a la militancia.

Ahora, sin embargo, confían en que el susto de los avales, de ver a Pedro Sánchez pisándoles los talones, sirva de revulsivo de aquellos territorios donde hay más margen de participación que el que refleja el recuento de avales. Díaz quiere poner a trabajar a los barones socialistas y a sus equipos en la recogida de votos en estas cuatro regiones, para volcarse en los últimos días en otras federaciones donde también hay espacio vacío de indecisos: volverá a Catalunya, donde apenas superó los 900 avales; volverá Castilla y León, donde el porcentaje de participación de la militancia es bajo, y por tanto las posibilidades son mayores; así como en Galicia (con un PSOE roto, en manos de una gestora).

El equipo de la presidenta andaluza se muestra optimista, pero está visiblemente preocupado. No oculta su malestar por la aparente falta de implicación de Puig en la Comunidad Valenciana o de Fernández en Asturias, donde los números de Díaz son mucho peores que los de Sánchez (en Asturias se impuso por 665 firmas y en Valencia por 2.800). Pero también esperaba más de dos históricos fueros socialistas del sur, como Extremadura (donde apenas logró más de 671 avales más que el madrileño) y Castilla La Mancha (con 869 firmas más).

El 42% de los avales que obtuvo Susana Díaz salieron de su propia federación, Andalucía, la más numerosa con 45.848 militantes. Aquí la superioridad de la presidenta de la Junta sobre sus rivales es notoria, pero no todas las provincias se han comportado de forma homogénea, de modo que los susanistas también esperan avanzar en votos en su propio territorio. Así, además, lograrían acallar las voces críticas que denuncian que Díaz logrará menos votos que avales en Andalucía, sugiriendo que la candidata del sur ha presionado a los afiliados para lograr su firma.