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El príncipe defiende que Catalunya "no es un problema"

Felipe gana protagonismo sobre su padre también en la recepción en el Palacio Real y departe con los periodistas sobre asuntos de actualidad. "Confío más en la Catalunya real que en la espuma de lo que estamos viendo"

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Varias señales apuntan a lo mismo: la prioridad para la Corona ahora es mostrar la sucesión al trono, ungir al heredero de todo el protagonismo, focalizar la atención en los príncipes, tratar de dibujar un cordón umbilical con los ciudadanos tan fuerte como en su día se forjó con el rey Juan Carlos. 

Hoy, durante el desfile militar del 12 de octubre en la plaza de Neptuno de Madrid, la Corona dio un paso más en ese camino al desplazar a un papel casi de reparto a la infanta Elena, con el pretexto de que los reyes y los príncipes son la encarnación de la Jefatura del Estado, de la institución misma. Pero esa operación de imagen para adelantar el protagonismo de Felipe trascendió asimismo en la recepción en el Palacio Real. El príncipe departió amigablemente, y largo y tendido, con los periodistas, opinando sobre temas de actualidad que su padre rehuyó. El monarca apenas se entretuvo con la prensa y advirtió a los informadores, gráficamente: 'No me vais a sacar una palabra'.

'¿Sevilla, decís? El jamón está muy bueno. No me vais a sacar una palabra', dice el rey para no hablar de Catalunya

Felipe se pronunció sobre Catalunya, asunto espinoso donde los haya y sobre el que Juan Carlos emitió su opinión (nada pacífica) en una carta web. El heredero no habló de 'quimeras' ni de sueños imposibles de cumplir. 'Catalunya no es un problema –comentó, distendido, a los informadores–. Confío más en la Catalunya real que en la espuma que estamos viendo'. Por 'espuma' se refería el príncipe al peloteo continuo de declaraciones políticas entre Madrid y Barcelona. El hijo del rey remarcó, no obstante, que son los políticos los que deben intentar solucionar el choque de trenes, y a ello también 'contribuye' la Corona. No dijo cuál es el trabajo que entre bambalinas realiza la institución, pese a que se le preguntó expresamente si en esa labor de mediación se incluyen las entrevistas con empresarios catalanes, como trascendió esta semana. 'La Corona hará lo que ha hecho siempre', resolvió. Ahora corresponde 'rebajar las tensiones' y que cada cual 'cumpla con su responsabilidad y lo haga con el mismo rumbo', apaciguar la crispación. Reconoció, no obstante, que el ambiente electoral no propicia la relajación de los ánimos. Él mismo no viajará a la comunidad hasta pasados los comicios por esa razón. Remachó adjetivando Catalunya como una comunidad 'plural', en la que incluso hay ciudadanos que no encuentran 'siglas' políticas para sus deseos. Letizia charlaba mientras con otros invitados, sin separarse de su esposo.

Los periodistas preguntaron al rey por el debate soberanista. Obvió el asunto. '¿Sevilla, decís? El jamón está muy bueno. No me vais a sacar una palabra', respondió, saliendo por peteneras y aludiendo de forma extemporánea a los canapés que fueron circulando por el comedor de gala del Palacio Real. 

Felipe insta a 'rebajar tensiones' con Catalunya y a trabajar con 'responsabilidad'

Segundo tema de actualidad. La crisis. Felipe aquí también se explayó, sin entrar en declaraciones comprometidas, pero nuevamente de forma más amplia que su padre. El príncipe comentó que se ha pasado en los últimos años de 'exigir' que se reconociera que había crisis –José Luis Rodríguez Zapatero tardó meses en admitirlo, tanto que él mismo lo asumió como un error– a hacer de la crisis un asunto omnipresente. El príncipe abogó por encontrar el término justo, si bien el 'equilibrio' resulta difícil: lanzar un mensaje optimista, sin pasarse, porque sería entendido como 'fuera de la realidad'. 'Hay gente que lo está pasando muy mal', expresó comprensivo.

Mariano Rajoy habló mucho, muchísimo, con los periodistas, y apenas se movió de su esquina en el comedor de gala del Palacio Real. Capó no obstante la mayor parte de su charla: todo off the record –es decir, prohibida la difusión de sus palabras– excepto su valoración del Premio Nobel de la Paz a la UE y su percepción de que ve 'luces' al final de esta crisis, como otros (léase Elena Salgado) vieron 'brotes verdes'. Quien no quiso decir ni palabra fue Alfredo Pérez Rubalcaba. Por cierto, que lo que dijo el presidente del Gobierno del galardón fue lo obvio: que sirve de 'estímulo' para seguir avanzando hacia la unión fiscal, bancaria y política que él tanto persigue, y que para ver cuánto se ha andado en las últimas cinco décadas, desde que se firmó el Tratado de Roma de 1957, sólo hay que compararlo con los años precedentes, llenos de sangre, guerra y enfriamientos. 'Todos los premios son bienvenidos', aseguró sin más el rey. De nuevo, su hijo se alargó: 'Es un estímulo, una apuesta de futuro', aunque es cierto que hay galardones 'difíciles de entender', como lo fue el Nobel a Barack Obama en 2009. Que se lo pregunten ahora a Grecia a ver qué piensa, ilustró.

Rajoy ya ve 'luces' en el camino de recuperación de la crisis económica

El cóctel no dio mucho más de sí. Al menos si nos ceñimos a la información, más allá de la reafirmación patriótica de José Ignacio Wert –'Estoy muy orgulloso de lo que dije', aseveró en catalán– o de la satisfacción del rey con un desfile militar del 12-O más barato de toda la historia (900.000 euros): 'Ha sido sobrio y austero. Lo justo y necesario. En tiempo de crisis no queda otra que recortar'. Lo que sobró fue calor, porque en el comedor de gala apenas si se podía parar. Entre los mil invitados y las apreturas para poder escuchar al protagonista de turno, la temperatura se hacía poco aguantable. Menos mal que desfilaban los canapés, las bebidas (vino, cerveza, refrescos, cava), los pasteles. Y los VIP (Mariló Montero, Ana Rosa Quintana, Leopoldo González-Echenique, Manuel Campo Vidal, Susanna Griso, Rodrigo Rato, José Montilla, Carlos Dívar...). Y ese jamón que el rey decía que estaba 'muy bueno' y que este informador no pudo catar. 

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-El 12-O, en imágenes