Público
Público

Prostitutas reclaman "espacios dignos" donde ejercer

Un centenar de trabajadoras se manifiesta en Madrid para exigir a Gallardón que acabe con la "persecución" al colectivo

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Un centenar de mujeres prostitutas se manifestaron ayer en Madrid para protestar por la 'persecución' del colectivo por parte del Ayuntamiento y reclamar al alcalde, Alberto Ruiz Gallardón, que las reciba para negociar 'espacios dignos' en los que puedan ejercer de forma seguray sin molestar al vecindario.

'Queremos espacios donde podamos trabajar tranquilas, con mayor seguridad, limpios, con papeleras, con sitios para descansar, tomar un café o refrescarnos, bien alumbrados y con buenos accesos', detallan las 'trabajadoras del sexo que ejercen en la calle de forma voluntaria' en un manifiesto publicado en la web de Hetaira, el colectivo que convocó la concentración.

'No a la persecución; negociación de espacios', rezaba también la pancarta tras la que las manifestantes re-corrieron la calle Montera, una perpendicular a la Puerta del Sol donde suelen situarse. Los gritos de 'La calle también es nuestra', 'Las putas tenemos derechos' o 'Ni víctimas ni esclavas, nosotras decidimos', completaron sus demandas.

'Estamos hartas de que los planes municipales las acosen, las persigan y las invisibilicen', declaró ayer la presidenta de Hetaira, Cristina Garaizábal, haciendo referencia a la normativa que obliga a multar a los clientes de prostitución.

'Nos persiguen como si estuviéramos cometiendo un delito y eso anima los prejuicios de la gente contra nosotras', lamentan las trabajadoras, que aseguran que, si se toman las medidas que reclaman, también se reducirían las agresiones que a menudo reciben en la calle.

Las manifestantes también insistieron en la habitual reclamación del colectivo: su legalización. 'Queremos que nuestra actividad sea legítima y reconocida como una labor más, lo que nos facilitará nuestra convivencia y reconocimiento social', exponen en el manifiesto, que leyeron al final de la concentración.

Y, aunque saben que de ello se derivaría alguna desventaja, como el pago de impuestos, insistieron en su deseo de tener los mismos derechos y deberes que el resto de trabajadores.