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Rajoy criticaba los novillos de sus diputados en 2008

"La gente tiene derecho a quejarse por la ausencia de diputados", admitía entonces  

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El pasado 30 de octubre de 2008, el presidente del PP, Mariano Rajoy, lamentó que faltasen 'muchos' diputados a una sesión de control al Gobierno y anunció que esa situación no se iba a repetir con los parlamentarios de su grupo. 'Procuraré en la parte que me corresponde como presidente del partido de la oposición que no vuelva a ocurrir', señaló. Ahora, año y medio después, Rajoy está en el centro de la polémica por haber hecho novillos en la segunda jornada del debate sobre el estado de la nación.

En aquella ocasión, la mitad de los escaños estaban vacíos. Y la ausencia del diputado conservador Ramón Aguirre impidió que se le preguntara al vicepresidente y ministro de Economía, Pedro Solbes, por el aumento del paro. En declaraciones a Onda Cero, el jefe de la oposición reconoció que 'la gente tiene derecho a quejarse por la ausencia de los diputados'. Y añadió: 'No hay excusas, había muchas preguntas y se hablaba de la prioridad más importante que debe tener el Gobierno como es luchar contra el desempleo'.

Ante la desoladora imagen del hemiciclo desierto, Rajoy se mostró tajante. Ni siquiera la temprana hora le pareció pretexto suficiente. Todos tenían que estar en sus puestos a las 9.00 de la mañana. La decisión de José Bono de convertir en matinales las tradicionalmente vespertinas sesiones de control habían causado estragos entre sus señorías. Pero Rajoy insistía: 'A esa hora, ya hay muchos españoles trabajando'. Y aseguró que él ya estaba en pie a esa hora: 'Yo mismo estaba en mi despacho a las 8.30 y el hecho de que no hubiera votaciones no justifica las ausencias'.

En muchas ocasiones, el presidente del PP se encierra en sus dependencias para ir adelantando trabajo. Es lo que hacen otros muchos parlamentarios que se quejan de que les atribuyan fama de vagos cuando a lo mejor están con alguna reunión o preparando papeles a la espera de que los llamen para ir a votar.

En cualquier caso, Rajoy desveló entonces que sólo acudía al pleno cuando preguntaba a José Luis Rodríguez Zapatero o para los grandes debates parlamentarios.

Ya ni eso. El pasado jueves, el líder de los conservadores ni siquiera se paseó un minuto por las instalaciones de la Cámara Baja, aunque en su interior se desarrollaba la segunda jornada del debate sobre el estado de la nación. La cita no podía ser más relevante, pero él prefirió quedarse en la sede de su partido. Sus colaboradores argumentaron que tenía temas pendientes por resolver y que, además, no era necesaria su presencia porque, desde la reforma del Reglamento, no se debaten las propuestas de resolución hasta unos días después.

Pero, con sus novillos, Rajoy se perdió la intervención del Grupo Mixto (BNG, CC, UPyD, UPN y Nabai), además del Socialista. Tampoco escuchó la respuesta que les daba el jefe del Ejecutivo socialista. El Gobierno criticó el desplante que, a su juicio, le había hecho a los partidos que representan a cerca de 12 millones de españoles.

Ayer, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, tachó al líder de la oposición de 'irresponsable' y resaltó que, por parte del PP, sólo se habían escuchado 'críticas, mofas, agravios y descalificaciones, pero propuestas, cero', informa Iñigo Adúriz.

Las reacciones socialistas se sucedieron. Así, el ministro de Fomento, José Blanco, repitió ayer que a Rajoy le 'da pereza' volver al segundo día del debate y presentar propuestas. El vicesecretario general del PSOE, que estaba los cursos de El Escorial (Madrid), se mostró convencido de que cada día los ciudadanos iban a valorar 'más negativamente' el 'desprecio' al Parlamento que había realizado.

También el portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso, acusó en RNE al jefe de la oposición de haber estado 'políticamente ausente' el primer día de la cita en el Congreso y el segundo día 'incluso físicamente ausente', lo que, a su juicio, 'ya clama al cielo'. La secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín, aseguró que si el presidente del PP hubiese ganado, 'habría aparecido triunfante'.

El PP prefirió pasar página y quitarle hierro al asunto. Su secretaria general, María Dolores de Cospedal, aseguró que su jefe de filas había ganado el debate porque 'dijo la verdad' y restó importancia a lo ocurrido. A su juicio, Rajoy hizo lo que tenía que hacer, debatir con Zapatero de 'cosas importantes' y aseguró que iba a estar presente en el pleno cuando se voten la resoluciones.

Para los dirigentes del PP, se está exagerando 'mucho' y creen que si se ha formado este 'escándalo', es porque Zapatero está 'muy desesperado' y necesita algo que eclipse 'su mala gestión'.

Para contrarrestar la polémica, los conservadores se centraron en atacar a Zapatero al unísono. La portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró que el jefe del Ejecutivo está 'agotado y es rehén de sus fracasos'. El día anterior, la dirigente conservadora excusó al presidente de su partido, descalificando la intervención de Zapatero y tachándola de 'prescindible'.