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La recuperación de las lenguas aún es un reto

Pese a los avances desde el final de la dictadura, casi la mitad de la población de Galicia y Catalunya no sabe escribir en gallego y catalán. La salud del Euskera es peor

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La recuperación del euskera, del gallego y del catalán aún es un reto. Desde el final de la dictadura, los avances son indudables, pero aún necesitan el empuje de la sociedad civil y políticas progresistas para su recuperación total. Hoy no todas las administraciones públicas, especialmente en la Justicia, garantizan los derechos lingüísticos de los hablantes de estas tres lenguas.

Resulta paradójico que en un mundo globalizado, con 800.000 hablantes en euskera, 3.100.000 en gallego y 10.500.000 en catalán, haya en ámbitos sociales, políticos y culturales fuerzas retrógradas que actúan como si estas lenguas supusieran una amenaza para el español, que es el segundo idioma más hablado en todo el mundo (328,5 millones de personas), por detrás del chino (1.212,3) y por delante, por primera vez, del inglés (328), según los datos de la prestigiosa revista Ethnologue. Languages of the world.

Para hacerse una idea del trabajo que queda con la escolarización de nuevas generaciones para la normalización lingüística, basta un dato: el 43% de la población de Galicia y Catalunya no sabe escribir en gallego y catalán, y se trata de las comunidades con los mejores ratios. Esto es impensable con el español. Según el Instituto Nacional de Estadística, los peores resultados se dan en Extremadura, donde un 5% de la población no sabe leer ni escribir la lengua común.

En esta coyuntura, la última polémica reforma educativa se gesta en Galicia con el trilingüismo de Alberto Núñez Feijóo (PP). Su idea de que se estudie el mismo número de horas en inglés, español y gallego (33%) va en contra incluso de la herencia de Manuel Fraga y su Plan Xeral de Normalización da lingua galega, aprobado por unanimidad en 2004. Este planteaba el 50% de horas en gallego en Primaria y Secundaria con el 'objetivo específico' de superar el 'desequilibrio social' del gallego ante el español. En esa línea se inspiró también el bipartito PSdG-BNG la anterior legislatura.

La enseñanza de gallego, catalán y euskera en los colegios es clave

Henrique Monteagudo, profesor de sociolingüística de la Universidad de Santiago y secretario del Consello da Cultura Galega, sostiene que con el modelo de Feijóo el futuro del gallego es 'impredecible'. Porque, a su juicio, rompe una de las patas de la revitalización (la enseñanza) en un momento en que, además, la transmisión del gallego en los hogares ha caído. 'Cuando empezó la democracia', cuenta, 'el gallego tenía una presencia grande, pero se ha ido diluyendo. No está mal, pero su uso es más fuerte entre los mayores que entre los jóvenes'. En clave positiva, destaca que el gallego se percibe ahora como una lengua culta gracias al uso institucional y la producción editorial. Si a principios de los ochenta se publicaba un centenar de títulos al año, la cifra supera ya los 3.000.

Euskadi estudia también el modelo trilingüe. El anterior Gobierno de Ibarretxe (con EA en Educación) había apostado por el modelo catalán y situar el euskera como lengua vehicular, pero el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco anuló el decreto. Ahora, el Ejecutivo de Patxi López pondrá en marcha el próximo curso un proyecto piloto para tres años con la idea de impulsar el trilingüísmo. El objetivo es sustituir la actual diversificación de opciones: A (en español con el euskera como asignatura), B (bilingüe) y D (en euskera con el español de asignatura). El modelo A no garantiza en absoluto el conocimiento de la lengua. Según el informe de 2009 del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa (IVEI) del Gobierno vasco, el 90% de los alumnos del A no supera siquiera el nivel inicial. Y en el caso del B, suspende el 43%. Así, el Gobierno vasco se plantea que, en el modelo trilingüe, el euskera tenga más peso.

No obstante, su iniciativa no satisface ni a asociaciones de padres ni a las organizaciones en defensa del euskera. Paul Bilbao, secretario general de Kontseilua (el Consejo de Organismos Sociales del Euskara), critica que el Ejecutivo haga un proyecto piloto de tres años, cuando hay ikastolas (D) con planes trilingües 'que han sido premiadas por sus buenos resultados'.

En Navarra, la recuperación del euskera es más lenta a causa, entre otras razones, de la política de los gobiernos de UPN y la oferta parcelada en la enseñanza (ver cuadro lateral). Aun así, desde 1996, el porcentaje de alumnos en el modelo D (en euskera) ha pasado del 25% al 33%.

Un ejemplo de la discutida sensibilidad del Gobierno foral es el litigio con Euskalerria Irratia, una radio que emite sin licencia en euskera desde 1988 en Pamplona. El pasado febrero, el Tribunal Superior de Justicia navarro anuló por segunda vez la adjudicación irregular de licencias a dos radios en español en detrimento de Euskalerria Irratia. El Comité de Expertos del Consejo de Europa sobre Lenguas Regionales instaba en su último informe, de 2008, al Gobierno foral a garantizar el uso del euskera en la Justicia, el personal bilingüe en la administración y, precisamente, una radio que emitiera en euskera.

Catalunya no sólo es el territorio con mayores avances, sino además es el que lidera hoy las políticas más vanguardistas, tanto en la enseñanza como en el ámbito legislativo. El catalán es el idioma vehicular en las aulas y el nuevo Estatut equipara esta lengua con el español al plantear que 'los ciudadanos de Cataluña' tienen 'el derecho y el deber de conocerlas'. La Constitución también recoge ese 'deber' para los ciudadanos con el español.

Òmnium, una entidad cultural fundada en 1961 y con 20.000 socios en la actualidad, establece dos grandes retos: por un lado, la consolidación del estatus legal del catalán de modo que sea reconocido como oficial tanto en el Estado como en Europa y, por otro, su uso cotidiano. La primera aspiración recibió recientemente un tropiezo en la comisión mixta del Congreso y del Senado para asuntos de la UE. PSOE y PP cerraron la puerta a una moción de CiU para que el catalán, el euskera y el gallego fueran oficiales en Europa, como lo es el gaélico de Irlanda.

El reto no es sólo su conocimiento, sino que se normalicen con el uso cotidiano

Sobre el uso, Yvonne Griley, responsable de la Directiva de Òmnium para la lengua, dice que es necesario repensar cómo garantizar el uso del catalán: 'Si hace diez años parecía que no podía haber marcha atrás, ahora, con la llegada de nuevas tecnologías y la fuerte inmigración, la perspectiva es otra. En Òmnium, queremos acercar a los inmigrantes, ayudarles a conocer el catalán'.

La normalización del catalán no avanza igual en la Comunitat Valenciana, donde al contrario que en Catalunya y las Illes Balears aparece en su Estatuto bajo la denominación de valenciano. No obstante, según Acció Cultural del País Valencià, uno de los logros de estas tres décadas es el reconocimiento de la unidad de la lengua con sentencias en el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo y el TSJ de la Comunitat Valenciana. Aparte de esto, las organizaciones a favor de la normalización lingüística denuncian que la Generalitat valenciana frena este proceso en la enseñanza. Hay tres modelos que, sobre el papel, garantizan la pluralidad de elección. El problema radica en que la oferta de plazas para estudiar en catalán es inferior a la demanda. Según un informe de Escola Valenciana sobre el último curso, de los 148.403 alumnos que han estudiado en Primaria en catalán sólo 63.033 pueden continuar sus estudios en esta lengua en Secundaria. El resto (85.370) debe cambiar de modelo por falta de plazas. LaGeneralitat admite ese desfase entre oferta y demanda.

El coordinador de Acció Cultural del País Valencià, Toni Gisbert, ve más retos: el reconocimiento oficial del catalán en el Estado, el respeto de los derechos lingüísticos en la Administración, la dinamización de su uso de modo que se perciba como 'algo moderno' entre los jóvenes y la normalización de relaciones con Catalunya y las Illes Balears.

Cuando en 1986 el Parlamento insular promulgó la Ley de Normalización Lingüística, se daba una situación dual: la lengua tenía una importante presencia en la sociedad, pero no en la Administración. El coordinador de Obra Cultural Balear, Tomeu Martí, habla en clave positiva sobre los avances desde entonces, salvo en el cuatrienio negro de Jaume Matas, entre 2003 y 2007. Cerró la única radio en catalán, cambió el modelo educativo (50% en catalán) por otro similar al planteado ahora por el PP en Galicia y eliminó la Junta Evaluadora del Catalán, entre otras medidas. Con el ascenso en 2007 de Francesc Antich (PSIB-PSOE) al Govern con el Partit Socialista de Mallorca (PSM), la situación se recondujo, también en las aulas.

La normalización del catalán, sin embargo, aún es incompleta y, como en Catalunya, uno de los principales retos es la integración de la elevada población inmigrante.