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Rubalcaba toma distancia con la reforma laboral y la política fiscal

El candidato reconoce que la regulación que provocó la huelga general "no crea empleo"

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Alfredo Pérez Rubalcaba, que ya ha tomado las riendas del PSOE haciendo valer su condición de candidato para las elecciones generales, sigue marcando distancias con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, aunque procurando no romper el cordón umbilical. Ayer lo hizo ante los parlamentarios socialistas con un discurso que, si en la parte abierta a los periodistas se atuvo básicamente al guión de su proclamación como candidato, en la codificada aportó novedades 'autocríticas' y marcó 'horizontes nuevos en muchas materias', a juicio de sus compañeros de bancada. Al mismo tiempo, se cuidó también de aparecer solidario con Zapatero y así señaló que, en algunos momentos de la crisis, el presidente podía haber tenido 'más apoyo' del que tuvo de los suyos.

Rubalcaba, según los parlamentarios socialistas consultados por Público, se desmarcó de la reforma laboral que costó una huelga general al Gobierno, al reconocer explícitamente que, en contra de la razón que se esgrimió para llevarla a cabo, 'no crea empleo'. En este capítulo dijo que los únicos cambios que incorporará a su programa electoral son aquellos con los que pretende potenciar los contratos a tiempo parcial y en formación.

Pero fue en la política fiscal en la que de forma más rotunda se distanció de Zapatero. Así, no se limitó a defender el restablecimiento de un impuesto sobre patrimonio dirigido a las grandes fortunas, como ya anunció en su discurso de proclamación, sino que también consideró como errores las modificaciones del IRPF que implicaron recortes en la recaudación. 'Hace cinco años tenía una opinión distinta', señaló para justificar que cuando se suprimió el impuesto sobre patrimonio, en diciembre de 2008, él formaba parte del Ejecutivo, aunque como ministro del Interior.

'No podemos tener en España un sistema público de servicios sociales como el de Suecia y una fiscalidad que está ocho puntos por debajo', argumentó a modo de razonamiento práctico. El candidato subrayó que, en la situación actual de crisis económica, para ganar las elecciones a los socialistas no les bastará con apelar a 'la emoción' sino que tendrán que enarbolar la bandera de 'la razón'.

Rubalcaba también manifestó abiertamente, durante la reunión a puerta cerrada, que no es partidario de una banca pública, aunque sí de potenciar y ampliar las actividades del Instituto de Crédito Oficial (ICO).

Los diputados, senadores y eurodiputados del PSOE salieron 'con el ánimo subido' tras escuchar a su candidato, que les lanzó más de un guiño de complicidad. Rubalcaba no sólo les hizo sentir que 'cuenta con todos', sino que se extendió ante ellos en algunas de las reformas que les pueden afectar más directamente, como la de la Ley Electoral.

Rubalcaba apuntó que el Grupo Socialista debería 'reorganizarse' ya para anticipar en el funcionamiento político de sus miembros el que pretende llevar a la Ley Electoral para ganar en cercanía a los ciudadanos, con circunscripciones más pequeñas que la provincia. Este cambio implicaría la reforma de la Constitución, que pretende incorporar a su discurso como algo natural y sin ningún ribete de excepcionalidad 33 años después de su aprobación, aunque Zapatero tuvo que desistir de este propósito ante la oposición del PP después de incluir cuatro cambios muy limitados en su programa electoral de 2004.

Sobre el Senado, Alfredo Pérez Rubalcaba no pudo ser más rotundo: 'No sintoniza con el Estado de las autonomías y no cumple ninguna de las funciones para las que el constituyente lo creo'.

El candidato del PSOE, que se las sabe todas, no esperó a que nadie sacase a colación la conmoción interna que ha provocado la demanda de elecciones anticipadas lanzada por el principal grupo mediático y la incertidumbre que existe al respecto. Se adelantó a las preguntas para vacunar las tentaciones con el subrayado de que, además de ser competencia exclusiva del presidente del Gobierno -aunque se da por sentado que lo consultará con él-, es algo que pertenece al ámbito de las cosas 'que cuanto menos se comenten, mejor'. No obstante, al igual que el lunes hizo la directora de su campaña, Elena Valenciano, puso como ejemplo lo ocurrido en Portugal, donde el Gobierno pasó a manos de la derecha, para destacar de este modo que un adelanto electoral no arregla los problemas derivados de la crisis, sino que incluso puede empeorarlos.

Los parlamentarios se atuvieron a la consigna del silencio, pero no así los antiguos compañeros en la mesa del Consejo de Ministros. El vicepresidente de Política Territorial, Manuel Chaves, subrayó que cumplir el periodo de la legislatura es también una forma de 'tranquilizar' a los mercados. Y la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, abundó en esta idea al subrayar que el Gobierno no atiende 'a otras consideraciones' que no sean 'cumplir con sus obligaciones y atender al interés general'.

El interés inmediato de Rubalcaba es sacar a la izquierda del 'pesimismo'.