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Los silencios de Rajoy en Galicia

El líder del PP obvia en Silleda la supuesta financiación ilegal del partido en Valencia y el último caso de transfuguismo 

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No llegó ni a los 15 minutos de discurso. Mariano Rajoy aguantó más de una hora al sol a que todos los presidentes provinciales del PP de Galicia (PPdeG) tomaran la palabra, a que lo hiciera el secretario general de los conservadores gallegos, Alfonso Rueda, y, por supuesto, el titular de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Y cuando le llegó el turno a él fue directo al grano: Presupuestos.

El líder conservador no quiso hablar de nada más. Ni de la que está cayendo en la Comunidad Valenciana, donde un informe policial apunta a la financiación ilegal del partido que lidera Francisco Camps. Ni tampoco de la moción de censura que sobrevuela Silleda (Pontevedra), lugar al que precisamente acudió ayer para celebrar que los suyos habían recuperado Galicia el 1 de marzo.

Rajoy no mencionó la Gürtel , ni siquiera para denunciar el acoso del Gobierno

Rajoy no quería enredarse en el caso Gürtel. Por una vez no recordó 'la doble vara de medir' de la Fiscalía y tampoco apuntó hacia Rubalcaba como cerebro de la teoría de la persecución. Sólo, y ya al final, dijo que siempre 'daría la batalla' por su partido, algo que viene repitiendo desde hace meses como escudo antimisiles ante los escándalos de corrupción.

Tampoco hubo ningún tipo de mensaje o advertencia a los concejales del PP que planean desde hace varias semanas arrebatar la alcaldía de Silleda al PSOE apoyándose en dos tránsfugas socialistas. De hecho se evitaron las fotos comprometidas. El portavoz municipal y promotor de la moción, José Fernández Viéitez, se confundía entre los 15.000 asistentes. Los ediles que la apoyan permanecían en las filas de atrás, lejos de los focos.

Lo ocurrido en Benidorm ha paralizado la operación. Aunque los dirigentes locales dejan la puerta abierta, ayer el secretario general del PPdeG, Alfonso Rueda, se mostraba convencido de que no habrá moción. Durante toda la semana, tanto Feijóo como Rajoy la han estado desautorizando y han prometido que expulsarían a sus concejales. Eso sí, Rajoy nunca ha garantizado que sus ediles no vuelvan a ir en las próximas listas, tal y como él le reclama a Zapatero.

Ayer, sólo el responsable de Pontevedra, Rafael Louzán, deslizó durante su intervención que el PP de Galicia estaba 'trabajando por recuperar y ampliar las alcaldías'. Teniendo en cuenta que algunos lo señalan como el urdidor de la moción, el comentario no dejó a nadie indiferente.

Y con un horizonte despejado ex profeso por Rajoy, el PP se entregó a un acto de exaltación como los del pasado con Manuel Fraga a la cabeza. Sin embargo, el ex presidente gallego no apareció. Las fuentes oficiales explicaban que había mandado una carta disculpándose porque tenía otro compromiso. Pero los militantes aseguraban que eso no se lo habría perdido él por nada del mundo si no estuviera ya muy delicado de salud para viajar. Precisamente fue en Silleda donde se concentraron por última vez los conservadores para despedirlo cuando se fue al Senado.

Feijóo lo recordó. Al igual que 'el frío' que hacía en la oposición. Rajoy le siguió el juego: 'Yo llevo cinco años y sé lo que es pero noto que la temperatura está más templada porque vamos a ganar las próximas generales'. El líder de los conservadores gallegos acababa de decir que en Madrid ya se empezaba 'a hablar de que puede haber elecciones'. 'Es evidente que el Gobierno está caducado. Y no tiene la valentía de anticiparlas porque si las adelanta las pierde, y si las retrasa, también', se mofó.

El titular de la Xunta, que estaba ocurrente, bromeó con que hablaran de él como 'el favorito de Rajoy'. 'Él lo que tiene es favorita: Galicia', proclamó ante sus fieles. Rajoy le contestó: 'Aquí es donde pago mi cuota de afiliado,Louzán me la reclama todos los meses'. Y puso de modelo de gestión para España la que ha desarrollado su barón territorial en Galicia. 'Ha pasado muy poco tiempo pero ya oímos hablar de la eficacia y sentido común de Feijóo'.

En el auditorio se podía ver al presidente del PP de Ourense, Xosé Luis Baltar, bailando al ritmo del grupo Los limones y de la canción Chegou o momento (Llegó el momento), que habían recuperado de la pasada campaña electoral. Todo los presentes, reunidos en las instalaciones de una feria agropecuaria, pensaban ya en la empanada que se iba a servir en el almuerzo. En los baños había pegatinas que recordaban que no se podía olvidar que había que aclarar lo que ocurrió el 11-M.