Publicado: 17.04.2014 07:35 |Actualizado: 17.04.2014 07:35

Al menos tres muertos en el intento de asalto a cuartel ucraniano

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Al menos tres personas murieron anoche y otras 13 resultaron heridas cuando intentaban asaltar un cuartel militar en la ciudad de Mariúpol, en el sureste de Ucrania, informó hoy el ministro del Interior ucraniano, Arsén Avákov. "Entre los efectivos de Interior no hay bajas. Según datos preliminares, entre los atacantes hay tres muertos, trece heridos. Hay 63 detenidos", escribió Avákov en su página de Facebook. El titular de Interior indicó que unas 300 personas atacaron anoche con cócteles Molotov un cuartel de la Guardia Nacional en Mariúpol, ciudad de cerca de medio millón de habitantes.

Los atacantes, agregó, dispararon contra los efectivos que montaban guardia en la unidad, que respondieron con fuego de advertencia y luego, conforme al reglamento, tiraron contra los asaltantes. Avákov indicó que fueron puestas en estado de combate todas las unidades policiales de Mariúpol, que conjuntamente con la Guardia Naciaonal, tras un breve combate, dispersaron a la banda atacante. "En vista de la agresividad del ataque a la unidad militar, hemos decidido reforzar la agrupación del Ministerio del Interior con fuerza especiales Omega", añadió. Según Avákov, las fuerzas de seguridad continúan la persecución de uno de los grupos armados que atacó el cuartel de la Guardia Nacional.

El Gobierno de Kiev lanzó este martes una operación antiterrorista con el empleo del Ejército en las regiones surorientales de país, donde milicias prorrusas han ocupado edificios gubernamentales y comisaría de policía en varias ciudades. Las autoridades de Ucrania han denunciado que la sublevación prorrusa en las regiones surorientales es instigada y orquestada desde Moscú, que intenta repetir allí el mismo patrón que en Crimea, anexionada por Rusia el 21 de marzo pasado. El primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, afirmó ayer que Rusia "exporta terrorismo" a Ucrania, en alusión a su papel en los acontecimientos en el sureste del país.

La operación antiterrorista lanzada por Kiev contra los milicianos prorrusos armados chocó hoy con la resistencia de ciudadanos pacíficos en las localidades de Kramatorsk y Sláviansk, en el sureste rebelde de Ucrania. "Seis blindados fueron parados por gente desarmada en la ciudad. Les convencimos para que se pasaran al lado del pueblo de manera pacífica", explicó Alexandr, un vecino de Kramatorsk, en la región oriental de Donetsk, vecina de Rusia. Milicianos prorrusos, perfectamente uniformados y armados con fusiles de asalto Kaláshnikov, se hicieron poco después con el control de la columna y la llevaron a Sláviansk, a unos 15 kilómetros al norte, donde aproximadamente un centenar de soldados ucranianos les entregaron sus blindados.

"Se pasaron al lado del pueblo por su propia cuenta, sin que nadie les obligara", aseguró en la plaza de Lenin de esta ciudad de unos 120.000 habitantes el comandante de la milicia, que se identifica como Balú y asegura que es oriundo de Crimea. Es el único entre decenas de sus hombres que no va encapuchado y habla tranquilamente con todo periodista que le aborda. Tres de los seis blindados que ha perdido el Ejército ucraniano fueron exhibidos en la plaza ante cientos de habitantes de Sláviansk, convertida en bastión de la sublevación de la región minera de Donetsk contra Kiev.

Las madres subían a los niños a los blindados, mientras los hombres armados, que dicen pertenecer a la Milicia Popular del Donbass (región hullera del sureste ucraniano), posaban encantados con un niño agarrado de una mano y el Kaláshnikov en la otra. Los soldados ucranianos salieron, entre aplausos, de un edificio situado en la plaza y subieron en varios autobuses, "para volver con sus familias", según Balú. En Kramatorsk, una docena de blindados de transporte y de combate del Batallón de Infantería Aerotransportada de Dnepropetrovsk fueron rodeados por cientos de vecinos de todas las edades en las afueras de la localidad.

"¡Marchaos a casa, no somos terroristas ni separatistas! No servís al Gobierno, sino al pueblo", increpaba un hombre de unos 35 años a una decena de soldados encaramados sobre uno de los carros. Un soldado oriundo de la vecina región de Lugansk, otro foco del movimiento popular rusohablante contra Kiev, explicó que su unidad no sabía que sería movilizada para participar en una operación antiterrorista contra milicianos protegidos y apoyados por población civil. "Soy de Lugánsk, ¿cómo voy a disparar a mi gente?", se dirigió este militar a los vecinos, aunque no todos los soldados de su unidad mostraron plena solidaridad con la población de la rebelde Kramatorsk, que exige a Kiev una federalización que a muchos le huele a separatismo.

Recostado sobre el único blindado que exhibía con orgullo una bandera ucraniana, un joven suboficial aseguró que su "patria es toda Ucrania, desde los Cárpatos hasta Lugansk", la región más oriental del país. Tanto Sláviansk como Kromatorsk son objetivo prioritario de la operación antiterrorista lanzada ayer por las fuerzas armadas y policiales ucranianas, que quieren recuperar el control de estas ciudades, en manos de milicianos desde hace cinco días. El general al mando de la operación, Vasili Krútov, ha asegurado que para lograr su objetivo no dudará en "combatir a terroristas, delincuentes y militares" invasores extranjeros que coordinan, según Kiev, la sublevación en distintas ciudades de Donetsk y Lugansk.

En el plano político, el Partido de las Regiones, el más votado en el este rusohablante de Ucrania, llamó hoy a las milicias prorrusas a deponer las armas y desalojar los edificios gubernamentales ocupados. "Nos dirigimos a todos nuestros compatriotas que protestan en las calles de Donetsk. Os instamos, os pedimos que depongáis las armas y no pongáis en peligro la vida de los ciudadanos pacíficos", dijo Nikolái Levchenko, jefe de la formación que estuvo encabezada por el depuesto presidente, Víktor Yanukóvich. A su vez, el partido abogó por la reforma de la Constitución a través de un referéndum para ceder más competencias administrativas y presupuestarias a las regiones, aunque en el marco de un Estado unitario y no de una república federal, como exigen los prorrusos. "A aquellos que llaman a escindir el Donbass (cuenca hullera ucraniana) de Ucrania, les diré que es lo mismo que tirarse por la ventana desde el noveno piso", sentenció.