Publicado: 07.12.2013 22:04 |Actualizado: 07.12.2013 22:04

Un atentado atribuido a las FARC provoca ocho muertos en Colombia

Los autores del ataque llegaron a la plaza de Inzá en una camioneta, desde la que lanzaron varios artefactos explosivos rudimentarios contra una comisaría de Policía

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El ataque con explosivos contra el cuartel policial de Inzá, en el suroeste de Colombia, en el que murieron ocho personas, entre ellas dos civiles, atribuido por las autoridades a la guerrilla de las FARC, hizo revivir hoy el fantasma del terrorismo en el país. El atentado, que fue calificado de "irracional" y "demencial" por el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, fue perpetrado a las cinco de la mañana de este sábado en la plaza del pueblo cuando los habitantes de esta localidad agrícola de unos 32.000 habitantes se disponían a comenzar un día de mercado.

"El día de mercado en Inzá es el día sábado y afortunadamente no había mucha gente a esa hora en la plaza porque donde hubiera sido una hora más tarde la tragedia habría sido muchísimo peor", dijo el secretario de Gobierno del municipio, Carlos Alberto Arias. Según las informaciones oficiales, los guerrilleros llegaron a la plaza del pueblo en una camioneta, desde la que lanzaron varios artefactos explosivos rudimentarios contra la estación de Policía en la que estaba además una unidad de la Brigada Móvil 29 del Ejército a la que pertenecían cinco de los ocho muertos.

Unos artefactos cayeron en la estación de Policía, que quedó reducida a escombros, y en la Casa de Cabildos Juan Tama, una asociación dedicada a trabajar por las comunidades indígenas de la zona, explicó Arias. "Los daños totales no han sido calculados porque unas cincuenta viviendas resultaron afectadas", agregó el funcionario.

Los muertos son el mayor del Ejército Alexander Vargas Castaño, los tenientes Sergio Prada Limas y John Redondo Moreno, el sargento segundo Andrés Felipe Rodríguez y el soldado Jaime Ernesto Lozada Moreno así como el subintendente de la Policía Enrique Galinde Martínez y dos civiles "al parecer moradores de la región", según el Comando de la Tercera División del Ejército.

El ataque dejó además cerca de una veintena de heridos entre policías, militares y civiles, algunos de los cuales tuvieron que ser trasladados a hospitales de otras localidades del Cauca y del vecino departamento del Huila. El Cauca es uno de los departamentos colombianos con mayores conflictos de orden público por la fuerte presencia en esa región de grupos guerrilleros y bandas criminales de origen paramilitar dedicadas al narcotráfico.

"Es un ataque terrorista realmente irracional", manifestó el presidente Santos en Bogotá antes de viajar a Popayán, capital del Cauca, para encabezar un consejo de seguridad con los altos mandos militares y de la Policía y las autoridades regionales. Santos, cuyo Gobierno celebra desde hace más de un año negociaciones de paz en Cuba con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), también calificó el atentado como "cobarde ataque en Inzá" y como una acción "terrorista demencial".

Pese a que el Gobierno y las FARC acordaron antes del inicio de los diálogos de paz en La Habana que estos se harían en medio de la guerra, sin un cese al fuego previo, ataques terroristas como el de hoy, en un núcleo urbano y poniendo en riesgo la vida de civiles, fueron ampliamente repudiados.

"Esto demuestra una actitud de barbarie inexplicable y francamente imperdonable. Aquí no puede haber justificaciones de nadie. ¿Cómo es que un día de mercado llegan a atentar contra los ciudadanos de esa manera tan cruel, tan falta de humanidad?", dijo el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón.

El ministro, que definió el ataque como "terrorismo puro", se trasladó con los jefes militares hasta Inzá, donde inspeccionó la ruinas del cuartel policial y escuchó las demandas de los pobladores. El arzobispo de Cali, Darío de Jesús Monsalve, denunció que en el conflicto armado colombiano "ha habido excesos en todo sentido" y dijo en declaraciones a Caracol Radio que "dialogar en medio de la guerra no puede ser algo tan frío, tan duro como lo que está sucediendo".

Por su parte, el defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, también rechazó el ataque y pidió a las FARC mantener a la población civil al margen del conflicto armado. Otálora dijo en un comunicado que el país requiere "señales claras de reconciliación", ya que para eso se están llevando a cabo negociaciones de paz.