Publicado: 10.10.2016 17:21 |Actualizado: 11.10.2016 14:21

Aumenta a más de mil el número de muertos en Hatí por el huracán

Las comunidades más castigadas en el sur del país siguen sin energía eléctrica. El
cólera ya se está cebando con la población y amenaza con sumar más fallecidos.

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Varias personas pasan por una calle en Port-a-Piment, Haití. - REUTERS

Varias personas pasan por una calle en Port-a-Piment, Haití. - REUTERS

LES CAYES (HAITÍ).- El balance de víctimas mortales en Haití tras el paso del huracán Matthew ha ascendido a mil, según fuentes locales citadas por Reuters. Las autoridades han confirmado hasta la fecha la muerte de 336 personas, si bien la agencia de noticias afirma que, según un recuento realizado a raíz de datos facilitados por funcionarios locales, el balance sería de un millar de fallecidos.

El poderoso huracán, la tormenta más feroz en el Caribe en casi una década, azotó el país el pasado martes con vientos de hasta 230 kilómetros por hora y lluvias torrenciales. Los daños ocasionados aún mantienen sin energía eléctrica a las comunidades más castigadas en el sur, lo que agrava la situación de los damnificados.



Uno de los problemas derivados de la falta de comunicaciones es que la población tiene grandes dificultades para acceder al dinero que les envían sus familiares, principalmente desde Estados Unidos y Canadá. Las oficinas que pueden proporcionar el servicio tienen a sus puertas a decenas de personas, y el efectivo no alcanza para todos. Los problemas meramente logísticos no hacen más que empeorar la situación de los damnificados, que dependen de la ayuda internacional que se está distribuyendo.

Mientras, en Puerto Príncipe se vive una aparente y extraña normalidad menos de una semana después del paso de Matthew, cuya embestida ha generado una gran crisis humanitaria en el país, que aún no había logrado recuperarse de los devastadores efectos del terremoto de 2010.

El primer vestigio evidente que queda de la tragedia en dirección al suroeste está a unos 50 kilómetros de la capital, al llegar al río La Digue. El puente que lo salvaba sucumbió a los efectos del huracán, y dejó incomunicados por carretera a los departamentos Sur y Suroeste hasta el jueves. En unos pocos días, el nivel del agua ya ha bajado lo suficiente como para atravesarlo, incluso en motocicleta, y la carretera es transitable para los vehículos, incluidos los más necesarios, los de las organizaciones de ayuda humanitaria.

Se están reparando los postes del tendido eléctrico y la ruta está ya bastante despejada de escombros; en los márgenes de la vía se han amontonado piedras de distintos tamaños y ramas, quedando como pruebas de los fuertes vientos los cultivos de plátano dañados y otra vegetación mutilada, según ha podido constatar la agencia Efe. Los vendedores ambulantes ofrecen sus productos a los viajeros y, en los pueblos, los tenderetes de comida están apostados como siempre a ambos lados de la carretera.

En Les Cayes, los hoteles mejor equipados están al completo tras la llegada de los miembros de las ONG que han desplazado personal al país para evaluar la situación y actuar. Periodistas de medios internacionales también tienen aquí sus bases de operaciones. En Jeremie, en el suroeste, la devastación es tal que la ciudad, donde había bonitos ejemplos de arquitectura colonial, resulta del todo irreconocible. Allí, el cólera ya se está cebando con la población, y la enfermedad amenaza con sumar más muertos a la terrible lista de Matthew en Haití.

Haití vive el segundo día de luto oficial que decretó el Gobierno por los cientos de víctimas mortales del huracán Matthew, fenómeno que también ha trucado un proceso electoral de vital importancia para lograr la estabilidad política en el país, que debió celebrarse ayer, 9 de octubre. Matthew ha sido rebajado este mismo domingo a ciclón postropical, horas después de alcanzar el sur de Estados Unidos, donde ha dejado al menos 15 muertos.  La tormenta se desplaza ahora por Carolina del Norte con vientos sostenidos de unos cien kilómetros por hora pero está girando hacia el este, en dirección hacia el océano Atlántico.