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El bebé de los 7.000 millones

Filipinas, Rusia e India se enzarzan por reivindicar al recién nacido del récord

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El domingo pasado, cuando el reloj todavía marcaba las 23.58 horas, Camille dio a luz a Danica May Camacho, una niña de dos kilos y medio de peso. Naciones Unidas había señalado el día de ayer, lunes, como la fecha simbólica en la que celebrar que la humanidad superaba el listón de los 7.000 millones de habitantes.

A pesar de que la niña llegó antes de lo previsto, Filipinas se apresuró a encumbrar a Danica May, y el hospital público donde nació, el José Fabella de Manila, se llenó de inmediato de cámaras de televisión y fotógrafos. Su imagen apareció al poco tiempo en las páginas web de los principales periódicos del mundo.

Pero no fue el único bebé 7.000 millones. En otros rincones del planeta, Rusia e India pelearon por el mismo trono. Dentro de Rusia, incluso, las ciudades rusas de Kaliningrado y Petropávlovsk-Kkamchatski no se pusieron de acuerdo en si el candidato de Moscú tenía que ser Piotr o Alexandr, sus respectivos candidatos.

Aunque Naciones Unidas sí que eligió una ciudad (Sarajevo, en 1999) para celebrar el bebé 6.000 millones, la organización descartó repetir la personificación para evitar disputas. No obstante, varias organizaciones locales de Filipinas y Rusia premiaron a los progenitores: los padres de Danica recibirán una beca de estudios y una bolsa de dinero para abrir una tienda; mientras que los de Alexandr serán premiados con un apartamento.

Pero con 75.000 nacimientos diarios en el mundo, es imposible determinar cuándo ni dónde puede haber nacido el auténtico bebé 7.000 millones. José Miguel Guzmán, del Fondo de Población de Naciones Unidas, ha explicado a este diario que cada país 'identificó a uno' por cuenta propia y Filipinas fue el que saltó a los medios de comunicación porque, de los que entraron en la pugna, 'fue el primero en el que salió el sol', por su situación geográfica.

Naciones Unidas eligió el día de hoy de forma simbólica, ha explicado Guzmán, que, más allá de la anécdota de los 7.000 millones, ha insistido en poner el foco en el verdadero reto al que se enfrenta la humanidad: 'Gestionar las desigualdades y encontrar un equilibrio entre la población mundial y los recursos del planeta'.

Sin citar a ninguno de los bebés en disputa, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha dado una bienvenida general al habitante 7.000 millones y ha recordado la importancia de que 'toda la comunidad internacional' trabaje en varios frentes para mejorar el espacio que comparte la humanidad y para erradicar 'la creciente brecha entre ricos y pobres'.