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Bulgaria busca sustituto para el ex karateka Borisov

El Parlamento acepta la dimisión en bloque del Gobierno del primer ministro conservador. Todo apunta a que habrá elecciones anticipadas en abril

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El Parlamento de Bulgaria ha aceptado con una amplia mayoría la dimisión en bloque del Gobierno del primer ministro, el conservador Boiko Borisov. La sorpresiva renuncia del gabinete en pleno, presentada ayer en medio de una fuerte ola de protestas ciudadanas contra los altos precios de la electricidad, fue sancionada en la Cámara con 209 votos a favor, 5 en contra y una abstención.

De acuerdo con la Constitución, ahora el presidente búlgaro, Rosen Plevneliev, deberá encargar la formación de un nuevo ejecutivo, primero al líder del partido gobernante GERB (por ser el más votado en las legislativas de 2009), luego, si fracasa el primer intento, al de los socialistas, y en último lugar a cualquier otro partido del Parlamento. Se espera que esos tres intentos fallen, pues los tres mayores partidos rechazaron ya ayer participar en un nuevo gobierno antes de que se celebren elecciones.

'Las consultas las haré con todos los partidos juntos, a la vez. No por separado, para que no haya dudas sobre compromisos secretos de coaliciones pactadas de forma no transparente', ha declarado Plevneliev. En un discurso televisado desde la sede presidencial, el jefe del Estado búlgaro ha confirmado que de fracasar los tres intentos se convocarán elecciones anticipadas, que podrían tener lugar a finales de abril.

'Sé que el actual Parlamento ha agotado su popularidad y crédito de confianza pero tenemos que actuar según las leyes. Insto a los partidos a no abandonar su responsabilidad', declaró Plevneliev. Según el Presidente, 'si es imposible formar un Ejecutivo con este Parlamento, las elecciones deben tener lugar en la primera fecha posible. Sería lo único justo y responsable hacia los ciudadanos'.

Pocos momentos antes, Borisov dio por sentado que habrá elecciones dentro de dos meses. 'Nos veremos dentro de dos meses durante las elecciones que ganaremos, así son las reglas de la democracia', ha dicho el ya ex primer ministro en el Parlamento, al dirigirse a los seguidores que se acercaron al Legislativo para expresarle su apoyo.

Fuentes de la presidencia han revelado que Plevneliev cuenta con que no se conseguirá formar gobierno sin pasar antes por las urnas, por lo que tiene un plan para avanzar rápidamente hacia las elecciones. Se espera que el próximo miércoles disuelva el Parlamento y designe a un gabinete de técnicos que encabece un Gobierno de transición, añadieron las fuentes.

En su discurso, Plevneliev resaltó que el Ejecutivo interino que previsiblemente deberá designar contará con un Consejo público integrado por representantes de los manifestantes que en los últimos días protestaron contra la carestía de la energía, y por sindicatos y organizaciones civiles. 'En las condiciones de grave crisis política y social en que nos encontramos' ese Consejo deberá ayudar al Gobierno interino, dijo.

Borisov conquistó el poder en Bulgaria en 2009, cuando era el político más popular del país, y a menos de cinco meses de finalizar su mandato se ha visto forzado a tirar la toalla ante la creciente ira de la población. Nacido en 1959 en un suburbio capitalino, este ex karateca que nunca ha tenido reparos en emplear un lenguaje directo y callejero, se había forjado una imagen de hombre honesto, comunicativo y trabajador. Y ello a pesar de que se le atribuían conexiones con el mundo del hampa, el narcotráfico y la delincuencia organizada que siguen sembrando dudas sobre la legalidad de algunas de sus actuaciones en un sistema político afectado de un alto índice de corrupción.

Bajo la gestión de Borisov, las severas medidas de austeridad para mejorar las cifras macroeconómicas del país han empeorado las serias dificultades de los ciudadanos para afrontar los costos elementales de su vida cotidiana. Con un salario medio de 350 euros y de 75 euros las pensiones, la gota que colmó el vaso de la crispación popular y desató hace diez días las protestas callejeras fueron los grandes aumentos en las tarifas de la energía en medio de un crudo invierno.