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Bush enseña la Casa Blanca a Obama

Barack y su esposa Michelle visitan a los Bush en la Casa Blanca, su próxima residencia a partir del 20 de enero

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El presidente saliente de EEUU, George W. Bush, recibió hoy en la Casa Blanca a su sucesor Barack Obama, con quien recorrió las instalaciones de la residencia y mantuvo un encuentro privado como parte del ritual de transferencia de poder.

Obama acudió a la cita en una limusina negra con cristales ahumados y acompañado por su esposa Michelle, poco después de aterrizar en Washington procedente de Chicago. Sus dos hijas pequeñas, Malia, de 10 años, y Sasha, de 7, se quedaron en Chicago para ir al colegio, donde las despidió con un beso su padre esta mañana.

Los próximos inquilinos de la Casa Blanca llegaron a la residencia oficial once minutos antes de la hora prevista, las 19.00 GMT, y posaron para las cámaras durante unos breves instantes tras los apretones de manos y saludos de rigor.

El presidente electo se saltó ligeramente el protocolo al dar una palmada en la espalda a Bush en un gesto característico suyo. Michelle lució un llamativo vestido rojo, mientras que Laura Bush eligió un más discreto modelo color café.

Laura y Michelle departieron sobre el papel de primera dama en el encuentro de alrededor de una hora durante el que la abogada de Chicago pudo conocer los rincones más recónditos y privados de la emblemática residencia oficial.

Bush y su sucesor se enclaustraron en el Despacho Oval de la Casa Blanca, la sala en la que dentro de sólo unos meses Obama tomará importantes decisiones nacionales e internacionales. Josh Bolten, jefe de gabinete de Bush, dijo que el actual presidente y Obama estarán solos en la Sala Oval durante el encuentro.

El contenido de la conversación es privado, aunque Bush adelantó la semana pasada que hablaría con Obama sobre la crisis económica , las guerras abiertas en Irak y Afganistán y la cumbre financiera del G20 que se celebra el sábado en la capital estadounidense.

Obama culpó durante toda la campaña a las 'políticas fallidas' de Bush de la catastrófica situación en el país y aseguró en un momento dado que cuando Bush se vaya 'el mundo dará un suspiro de alivio'.

Pese a esas declaraciones, hoy viajó a Washington en son de paz. 'Voy a acudir (al encuentro) con espíritu bipartidista y el sentido de que tanto el presidente como varios líderes del Congreso reconocen la gravedad de la situación y quieren actuar', dijo Obama el viernes en Chicago durante su primera rueda de prensa tras ganar las elecciones presidenciales del martes.

Bush se refirió la semana pasada a la victoria de Obama como un 'triunfo de la historia americana' y pidió a los miembros de su gobierno que colaboren en todo lo posible con el equipo del demócrata durante la etapa de transición.

John Podesta, jefe del equipo de transición de Obama, adelantó durante el fin de semana que el senador demócrata podría utilizar sus atribuciones ejecutivas para anular algunas de las políticas de Bush en temas como la investigación con células madre o las perforaciones petrolíferas. Obama había estado ya en la Casa Blanca, aunque hoy es la primera vez que se adentra en el mítico Despacho Oval.

El demócrata, que venció el martes pasado por goleada a su rival republicano John McCain, recuerda en su libro autobiográfico The Audacity of Hope (La Audacia de la Esperanza) sus primeras impresiones de la Casa Blanca tras una visita en el 2004.

'El interior de la Casa Blanca no tiene el interior luminoso que uno podría esperar por las películas o la televisión. Está bien mantenida pero desgastada. Es una casa grande y vieja en la que uno se imagina debe de haber corrientes durante las frías noches invernales', dice Obama en su libro de aquella primera visita.

En la obra, el demócrata recuerda también otro segundo paso por la Casa Blanca en el 2005, cuando acudió acompañado de un grupo de nuevos senadores como él. 'Tienes un futuro brillante por delante, muy brillante', le dijo entonces Bush, según el relato de Obama, quien asegura que el inquilino de la Casa Blanca le advirtió que su carisma podía volverse en su contra: 'Todo el mundo esperará a que patines (...) o sea, que ten cuidado', dijo entonces Bush al que se convertiría en su sucesor.