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¿Cómo comprar un pasaporte europeo?

Varias agencias ofrecen la agilización de los trámites legales para obtener la residencia o la ciudadanía de algún país de la Unión Europea a cambio de inversiones inmobiliarias o de compra de deuda pública.

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Emigrantes

Sí, por muy sorprendente que parezca, es posible comprar un pasaporte europeo, la residencia o incluso la ciudadanía de un Estado miembro de la Unión Europea. Y de forma legal. “Nosotros nos encargamos de todo, desde la llegada a Barcelona, hasta el último de los trámites a seguir”, nos dice un agente inmobiliario de la asesoría Changtian. Papeles y controles de identificación, esperas tortuosas de tres años como mínimo para conseguir un permiso de residencia por arraigo, tras pasar entrevistas que demuestren la integración y los conocimientos de castellano y catalán, todo ello desaparece si la persona dispone del importe necesario para efectuar una inversión inmobiliaria. “Si quiere comprar pisos o locales aquí, ponemos a su disposición traductor, hotel y coche durante todos los días que duren la tramitación de la compra”, afirman en la agencia. Las letras dibujadas en el cristal ya son bastante explícitas: “inversión extranjera”. Esta empresa, situada en una céntrica plaza barcelonesa, asesora a los extranjeros que quieren adquirir propiedades en España por un valor conjunto de al menos medio millón de euros.

Es el mínimo necesario para obtener un visado de residencia y el poder trasladarse ulteriormente a España, según lo establece la Ley 14/2013 de apoyo a los emprendedores y su internacionalización. La misma asesoría tramita los permisos de residencia, la llegada al país y la compra de los bienes a cambio de unas tarifas que rondan los cinco mil euros, en función de lo que necesite el cliente.

En los folletos de la agencia, redactados en castellano y en chino, se despliegan áticos en la playa, imágenes del Parque Güell o de la Sagrada Familia. Sol, playa y “un destino idílico” según reza el cartel. La llave para entrar en este Paraíso es la inversión inmobiliaria. Se promueven pisos de una habitación a un precio de 270.000 euros o de tres habitaciones por 690.000 euros. No es la única empresa que trabaja para los extranjeros que quieren invertir en España, otras agencias inmobiliarias se dirigen a los inversores procedentes de Rusia o de Oriente Medio.

Piso, casa, construcción, compra, venta, alquiler, hipoteca, hipotecas. EUROPA PRESS

500.000 euros para conseguir la residencia como inversor

En junio de 2015, Xiao Mei Zhang pudo escoger entre una amplia oferta. Vendió algunas propiedades en China y decidió comprar un piso en Sagrada Familia y otro en Castellón. El milagro prometido por el cartel se hizo realidad. Ahora viaja mucho por España y aprende castellano. “Por la mañana siempre salgo a sacar fotos, Barcelona es fantástica. La comida de aquí es muy buena y el clima es mucho más agradable que el de Beijing. La gente es muy amable”, cuenta. El precio de esta felicidad sobrepasó los 500.000 euros que se requieren en España para conseguir la residencia como inversor o lo que otras empresas llaman “ciudadano global”. “Las estadísticas muestran que en España no se concede más de un visado de residencia como inversor o por compra de bienes inmobiliarios al día. La novedad frente a los años anteriores es que la persona ya ni debe pisar el país: sólo por realizar las inversiones inmobiliarias ya se le concede el visado de residencia”, comenta Luciano Banchio abogado de extranjería en un despacho barcelonés.

Ni vallas fronterizas, ni rutas peligrosas, ni leyes de extranjería que excluya a la gente del mercado laboral. La posibilidad de adquirir el derecho a residir o incluso la ciudadanía a cambio de inversiones inmobiliarias o de compra de deuda pública del Estado ha aumentado en Europa a raíz de la crisis económica. En Hungría, a finales del 2012 se inician los programas de “ciudadanía mediante inversión”, a través de los cuales se puede adquirir la residencia e incluso la ciudadanía a cambio de la compra de los bonos del Estado o de inversiones por un valor de 250.000 euros. Y la práctica se extiende. En Bulgaria o Portugal, uno puede conseguir el permiso de residencia a cambio de una inversión de 500.000 euros, en Malta por 1,15 millones de euros y en Gran Bretaña, tras dejar en el país una inversión de un millón de euros. En Serbia operan agencias que ofrecen tramitar un futuro pasaporte serbio a cambio de una inversión inmobiliaria de 250.000 euros, explicando que la tenencia del pasaporte serbio equivaldría a viajar sin visado a 138 países, incluido el espacio Schengen. El tramite tardaría 90 días desde el otorgamiento de la ciudadanía por parte del Estado e incluiría a la familia directa del inversor, su mujer y sus hijos.

Ciudadanos globales, no inmigrantes

“Estamos ante un discurso de doble rasero a nivel global. Mientras que la mayoría de los migrantes afrontan requisitos cada vez más duros para conseguir un permiso de trabajo o un visado para la UE o EEUU, las posibilidades de los inversores de obtener golden visas (Portugal, Inglaterra) o incluso la ciudadanía en estos países se multiplican”, explica la profesora e investigadora de la Universidad de Friburgo, Manuela Boatcā, autora del libro Global Inequalities Beyond Occidentalism en el que expone precisamente cómo se está creando un mercado de la privatización de los derechos y de la ciudadanía a nivel global, debido a las desigualdades. No obstante, en las agencias que tramitan la residencia por inversión, los clientes no figuran como migrantes, sino que son “ciudadanos globales”, inversores o expatriados. “La ciudadanía es un mecanismo de acceso a unos derechos en el territorio de un Estado, pero estos derechos difieren de forma drástica de un país a otro. La ciudadanía de un país como España o Malta confiere el derecho a un sistema de servicios, infraestructura, educación. En cambio, la ciudadanía de un país pobre como Haití o Mali significa acceso limitado a agua potable o alimentos, una infraestructura deficitaria en educación y servicios médicos".

"Derecho a la ciudadanía para los más ricos"

"Hasta hace poco, tales derechos sólo podían obtenerse mediante el nacimiento en un país, lo que convertía las oportunidades de vida en una verdadera lotería, en función de dónde hubiéramos tenido la buena suerte o la mala suerte de haber nacido. Al dar a los inversores la posibilidad de comprar el acceso a tales derechos se crea una estructura paralela de distribución de las oportunidades de vida que ya no depende del lugar de nacimiento y que contribuye a preservar estos derechos sólo para los más ricos o los que hayan nacido en el territorio de un Estado rico”, explica la investigadora.

Oficina de venta de la promotora inmobiliaria Neinor Homes

Henley Partners es una consultoría británica que tal y como asegura en su web se dedica a la “planificación de la residencia y de la ciudadanía”, una segunda ciudadanía para los inversores. Un segundo pasaporte se convierte “en el mejor seguro de vida que se puede comprar con dinero”, explican en la web. Otra empresa, Arton Capital, con sede en EEUU, se dirige a los ciudadanos que pueden invertir para conseguir un cambio de residencia o una segunda ciudadanía. Sus programas se expanden en varios países, entre ellos Bulgaria, Hungría, Malta y Gran Bretaña. Según uno de los informes de la compañía, la mayoría de los inversores que solicitan un segundo pasaporte proceden de Oriente Medio y Rusia, y, en general, las causas por las que un inversor quiere acceder a una segunda ciudadanía remiten a la seguridad y a un mayor acceso a la movilidad global. Se trata de la libertad, sostiene la web de la compañía.