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Conflicto Etiopía El conflicto armado etíope sale de sus fronteras tras el ataque de las fuerzas de Tigray a Eritrea 

El Frente de Liberación Popular de Tigray confirma haber lanzado varios cohetes este sábado contra los aeródromos de Gondar y Bahar Dir, extrapolando así el conflicto por primera vez al ámbito internacional.

Debretsion Gebremichael, presidente del Frente de Liberación Popular de Tigray. - EFE
Debretsion Gebremichael, presidente del Frente de Liberación Popular de Tigray. EFE

Desalegn Sisaye (efe)

La guerra entre Etiopía y Tigray se convirtió este sábado en un conflicto internacional después de que fuerzas tigriñas atacaran anoche Asmara, capital de Eritrea y gran aliado de Adís Abeba en el Cuerno de África; suscitando temores de que Sudán podría ser la siguiente potencia en involucrarse.

El Frente de Liberación de Tigray (TPLF) atacó anoche instalaciones en Eritrea, "incluido el aeropuerto de Asmara", convirtiendo el conflicto contra el Gobierno de Etiopía en una disputa internacional, confirmaron hoy fuentes oficiales tigriñas.

"Las Fuerzas de Defensa de la región etíope norteña de Tigray han golpeado instalaciones en Eritrea, incluido el aeropuerto de (la capital) Asmara, usadas para perpetrar ataques en Tigray", confirmó vía Twitter el portavoz del Frente de Liberación de Tigray (TPLF), Getachew Reda, sin aportar más detalles sobre esos ataques.

En este mismo tuit, Getachew denunció también que Etiopía estaría haciendo uso "en su devastadora guerra contra el pueblo de Tigray" de drones facilitados por los Emiratos Árabes Unidos desde la ciudad portuaria eritrea de Assab, hecho que no ha podido ser confirmado de forma independiente por Efe.

Ataque fuera de Etiopía

Medios eritreos en la diáspora, además de testigos en la ciudad, alertaron anoche de la explosión de varios cohetes en la capital de Eritrea, país aliado del Gobierno etíope. Radio Erena, una emisora fundada por la diáspora eritrea en París y simpatizante con la oposición, reportó un total de "cuatro explosiones" en la capital, según residentes, mientras que no pudo confirmar ninguna víctima mortal.

Este sábado, el TPLF reconoció haber lanzado cohetes contra los aeródromos de Gondar y Bahar Dir, esta última capital regional del colindante estado etíope de Amhara, extrapolando este conflicto por primera vez fuera de los límites de Tigray. Según confirmaron a Efe fuentes médicas, al menos 10 soldados murieron y otros 20 resultaron heridos en el ataque contra el aeropuerto de Gondar, usado tanto por aviones militares como civiles.

"Este conflicto está escalando rápidamente. Ya no se trata de una guerra interna en Etiopía, ahora es una guerra internacional con las fuerzas de Tigray luchando contra Eritrea en múltiples frentes", confirmó hoy a Efe el subdirector para África del International Crisis Group (ICG), Dino Mahtani. "Los ataques con misiles del TPLF en la capital de Eritrea, así como en la región etíope de Amhara desde donde se lanzó la intervención militar federal contra Tigray, indican a su vez una aceleración de la campaña militar en la región", continuó Mahtani.

Eritrea, dirigido desde su independencia de Etiopía en 1991 por el presidente Isaias Afwerki, es uno de los regímenes más herméticos y represivos del mundo, situación que se suma al apagón de la región tigriña. Tigray permanece aislada y sin acceso a Internet desde que comenzara esta ofensiva el pasado día 4 de noviembre, por lo que resulta difícil conocer el número exacto de muertos y refugiados, pese a que Amnistía Internacional denunció hace unos días la muerte "a puñaladas y machetazos" de "probablemente cientos" de civiles.

El presidente del TPLF, Gebremichael Debretsion, reiteró hoy en un comunicado en Facebook la participación militar de Eritrea en el conflicto, y aseguró que al menos "16 divisiones (militares) de Eritrea" están combatiendo contra ellos en diversos frentes.

En los últimos días, el primer ministro etíope Abiy Ahmed y Premio Nobel de la Paz 2019, ha pedido al TPLF que se rinda "antes de que sea tarde", además de prometer un pronto final para un conflicto que, por el contrario, parece enquistarse.

La guerra entre Etiopía y Tigray se convirtió este sábado en un conflicto internacional después de que fuerzas tigriñas atacaran anoche Asmara, capital de Eritrea y gran aliado de Adís Abeba en el Cuerno de África; suscitando temores de que Sudán podría ser la siguiente potencia en involucrarse.

El primer ministro etíope se pronuncia

Abiy Ahmed advirtió hoy en un comunicado que su país "está más que capacitado" para lograr "por sí mismo" los objetivos militares previstos para Tigray, región a la que declaró la guerra el pasado día 4 tras acusar al TPLF de haber atacado mortalmente una base militar federal.

"Nuestra campaña en la región de Tigray para defender el Estado de derecho está progresando bien. La justicia prevalecerá. Etiopía prevalecerá", añadió el Premio Nobel de la Paz en 2019, de madre amhara y padre oromo, y quien tomó el poder en 2018 tras casi tres décadas de dominio del TPLF.

Según fuentes del Gobierno etíope y tigriña citadas por la revista estadounidense Foreign Policy, al menos la mitad de las tropas federales del Comando Norte se han aliado a la lucha del TPLF; mientras que una cuarta parte (leales a Abiy y en su mayoría amharas) ha huido a Eritrea y el resto se ha negado a combatir.

"Una parte importante del Ejército nacional etíope, el Comando Norte con base en Tigray, ha desertado o caído en manos del TPLF", confirmó Dino Mahtani, quien teme que el vecino Sudán sea el próximo en ser "arrastrado" al conflicto, pese a que tanto Eritrea como el TPLF "cuentan con lealtades" entre diferentes comunidades nómadas del este sudanés.

Sudán podría, a su vez, presionar a Etiopía y amenazar con permitir el paso de munición y alimentos a Tigray -a través de las provincias fronterizas de Kassala y Gadaref- si Adís Abeba no accede a negociar sobre el disputado triángulo de Fashqa, que se extiende a lo largo de la frontera etíope con Amhara y que Sudán reclama desde hace décadas.

25.000 personas refugiadas

Estos combates armados ya han causado cientos de víctimas mortales a ambos lados del conflicto, además de una "masacre" de civiles en Mai-Kadra denunciada hace tres días por Amnistía Internacional que, una vez investigada, constituiría "un crimen de guerra", de acuerdo con la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

En total, en estos once días de ofensiva, al menos 25.000 etíopes se han visto obligados a huir al este de Sudán, según datos de la agencia de refugiados de este país, en un conflicto que podría desestabilizar un ya vulnerable Cuerno de África.

Diversas organizaciones y ONG alertan sobre la creciente crisis humanitaria que se cierne sobre un bloqueado Tigray, e instan a todas las partes implicadas a permitir que tanto civiles como refugiados reciban aliento y atención médica. "La única salida es que Abiy y los tigriña acuerden un alto al fuego y que el Gobierno etíope acceda no solo a negociar con Tigray, sino que garantice un diálogo nacional y exhaustivo a fin de abordar los complejos problemas de transición (que padece) Etiopía", sentenció Mahtani.

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