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La crisis derriba gobiernos

Los partidos europeos en el poder, acosados por la elevada deuda pública, sufren importantes derrotas en las urnas

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La deuda pública es una guillotina para los jefes de gobierno. Desde el estallido de la crisis financiera mundial, en 2008, y cuando crece el descontento popular, casi todos los ejecutivos de los países europeos han sufrido importantes derrotas electorales.

'Los signos de protestas políticas obligan a considerar los próximos meses con la mayor atención y a sensibilizar a los gobiernos sobre la importancia de las soluciones que se deben adoptar para gestionar la crisis', apunta un informe del Consejo de Europa de junio de 2010. Pero ya era tarde: los gobiernos de Islandia, Grecia y Reino Unido, acosados por el paro e incapaces de relanzar sus economías, cayeron en 2009 y 2010, respectivamente. La historia se repitió este año en Irlanda y en España el partido en el Gobierno sufrió un varapalo electoral.

Merkel renovó su mandato en 2009, pero su partido CDU perdió en los 'lander'

'La crisis se ha convertido en un desafío para las clases políticas en el poder. Porque los gobiernos, tanto de derechas como de izquierdas, adoptaron las mismas políticas de austeridad, dominados por las reglas de los mercados. El problema es que las medidas no son vistas como legítimas por la gente, sino como injustas', explica Antoine Math,economista en el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de París.

Considerados como necesarios, los planes de rigor económicos son cada vez más rechazados por las poblaciones, que optan por manifestarse contra el aumento de la precariedad, como en nuestro país en la Puerta del Sol o en Italia, donde uno de cada cuatro ciudadanos está al borde de la pobreza o la exclusión social, según los últimos datos del Instituto de Estadísticas Italiano.

Hasta los dirigentes conservadores son conscientes de ello. El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, cuyo partido fue barrido por los socialistas en las elecciones regionales de marzo de 2010, declaró el 23 de mayo, en una reunión de preparación del G-20: 'El capitalismo financiero nos condujo al desastre. La crisis ha tenido efectos devastadores en los mercados laborales: 30 millones de parados más en menos de dos años. Es el resultado de la anarquía que reinó en los mercados financieros'.

'La crisis se ha convertido en un desafío para las clases políticas'

Sin embargo, el discurso social de Sarkozy, que se encuentra a un año de las presidenciales con niveles de popularidad por los suelos (sólo el 30% de los franceses aprueban su política), no se debe a que haya constatado un giro a la izquierda en las urnas en otros países.

En Irlanda, uno de los países más castigados por la crisis y los excesos de los bancos, los votantes echaron en febrero a un partido de centroderecha (Fianna Fáil), sólo para poner a otro también de centroderecha (Fine Gael). En Finlandia y Suecia, los Gobiernos conservadores consiguieron mantenerse en el poder en 2011 y 2010, respectivamente.

Para los analistas, la situación económica es una baza para la extrema derecha

En 2009, en plena resaca económica, la derecha revalidó su mayoría en el Parlamento Europeo. 'Los europeos tienden a votar a la derecha en tiempos de crisis o votan radical, desesperados y frustrados con los políticos. El ciudadano medio quiere seguridad, tanto física como financiera', analiza Philip Whyte, del Centro para la Reforma Europea de Londres y quien, como británico, subraya que en Reino Unido también hubo un voto de rechazo al Partido Laborista de Gordon Brown y Tony Blair tras más de una década en Downing Street.

El sociólogo de política electoral Ignacio Urquizu Sancho, de la Universidad Complutense de Madrid, habla de 'voto económico'. 'Hay una estrecha relación entre los datos económicos y la política en todas las democracias occidentales: cuando hay expansión, la gente vota al partido que gobierna porque todo va bien; cuando hay crisis, el primer ministro paga los platos rotos', explica. Es, por ejemplo, el caso de la España de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero hay excepciones.

Los socialistas griegos, que ganaron las legislativas de 2009, superaron la prueba electoral de las regionales del año pasado. Y para otros ejecutivos europeos, es la deuda de los demás lo que puede llegar a ser un problema, como en Alemania, donde el partido de Angela Merkel, la CDU, que renovó su mandato en 2009, cosechó derrotas electorales en los lander en 2010 y 2011. La economía alemana va bien, aunque sus beneficios deben ayudar ahora a rescatar a Grecia, Irlanda y Portugal.

El ejemplo alemán muestra que existen matices nacionales: la CDU perdió, por ejemplo, en Baden-Würtemberg en marzo pasado frente a los ecologistas. Los analistas apuntan que el proyecto Stuttgart 21, un polémico plan ferroviario, y la cuestión nuclear fueron más importantes para el electorado que la economía. En Italia, donde Silvio Berlusconi acaba de perder su feudo de Milán en las municipales, también desempeñaron un papel los actuales escándalos sexuales y de corrupción de Il Cavaliere y de su partido.

El francés Antoine Mathcoincide con Philip Whyte cuando habla de 'seguridad' y apunta una 'derechización del electorado'. No sólo se refiere a los programas políticos de partidos convencionales, sino al auge de la extrema derecha. 'La frustración social y económica tiene un riesgo: que los ciudadanos se abstengan en las urnas y que ganen terreno formaciones populistas', explica el economista.

En Holanda, Austria, Suecia y Finlandia, los ultras son los grandes ganadores de las últimas elecciones legislativas, y en Francia, el Frente Nacional de Marine Le Pen ya se perfila como un serio competidor frente a Sarkozy y a los socialistas, que se enfrentan ahora a la difícil tarea de encontrar a un líder tras el escándalo sexual de Strauss-Kahn en Nueva York. .