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Los cubanos liberados llegan a España esperanzados con el cambio en su país

Moratinos anuncia el compromiso de Cuba de que "todos los presos saldrán de las cárceles"

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Algo abatidos y desorientados aterrizaron ayer en Madrid los primeros disidentes excarcelados por las autoridades cubanas. Un primer grupo de seis disidentes, junto a sus familiares, llegó al aeropuerto de Barajas en un vuelo comercial sobre la 1 de la tarde. El último de ellos, Ricardo González Alfonso, lo hizo una hora después en la terminal 4 del aeródromo madrileño.

La llegada de estos siete ex presos de conciencia, a la que se sumará hoy la de otros cuatro ex reclusos, se enmarca dentro del proceso de diálogo entre el Gobierno cubano y la Iglesia católica de ese país, que ha contado también con el apoyo del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que ayer destacó el compromiso del Gobierno cubano para que 'todos los presos políticos de Cuba salgan de las cárceles'.

Antes de comparecer ante los medios de comunicación, los ex presos de conciencia fueron sometidos a un reconocimiento por el equipo de apoyo psicosocial de Cruz Roja, organización que, junto a la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y la ONG ACCEM, va a encargarse de canalizar la ayuda en un protocolo de trabajo que, en principio, tiene una duración estipulada de un año, según informa Cruz Roja.

Sin apenas tiempo para comunicarse con otros disidentes cubanos que acudieron a Barajas, los ex reclusos fueron trasladados a la sala de prensa del aeropuerto, donde uno de ellos, Julio César Galve, leyó un comunicado firmado por todos ellos en el que se presentaban como 'la avanzada de un grupo de prisioneros de conciencia que pisa tierra tras siete años de cautiverio'.

Galve resaltó que la apertura de este diálogo había sido posible gracias a la lucha de miles de cubanos en aras de la libertad, la democracia y la paz. En ese sentido, Ricardo González Alfonso, en nombre de sus compañeros Léster González, Omar Ruiz, Antonio Villarreal, José Luis García Paneque, Pablo Pacheco y Julio César Galve, manifestó que lo ocurrido ayer es 'el inicio de un camino que puede ser el comienzo de un cambio en el país' y que 'el exilio es una prolongación de la lucha', queriendo dejar bien claro que estas excarcelaciones 'no son el último paso'.

El secretario de Estado para Iberoamérica, Juan Pablo de Iglesia, también presente en el acto, ofreció a estos siete presos excarcelados 'el compromiso de que trabajará en todo lo que sea necesario con el objetivo de lograr su integración en la sociedad española'.

Sin embargo, este compromiso directo del Gobierno pareció esfumarse con el traslado de los ex reclusos a un hotel situado en el polígono de Vallecas, donde permanecerán, como mínimo, hasta el jueves de esta semana. Cruz Roja empezará entonces a trasladarlos a diferentes centros de acogida por un período de seis meses. Según fuentes de esta organización, este trámite se hará 'teniendo en cuenta sus preferencias' y buscando la 'concentración familiar'.

Pablo Pacheco, uno de los ex reclusos, se mostró muy 'agradecido' a las autoridades españolas. Visiblemente aturdido, pero derrochando energía, Pacheco dejó claro que viene a España a 'buscarse la vida', haciendo suya la frase del grupo cubano Buena Fe: 'No quiero que me regalen más nada'.

Sin embargo, la vida de los ex reclusos cubanos en España no parece que vaya a ser precisamente un camino de rosas. En la cafetería del hostal donde ya descansaban sus compañeros, se encontraba Alejandro González Gara, liberado el 15 de febrero de 2008 y perteneciente también al Grupo de los 75. González Gara, que apuntó que su llegada tuvo lugar 'en un escenario diferente', pues fueron alojados en un hotel del centro de Madrid, reclamó que este hecho 'no caiga en el olvido'.

Ni él ni ninguno de los liberados que viajaron a España en 2008 tienen empleo, pese a tener permiso de trabajo. González Gara sobrevive junto a su mujer y sus tres hijos con una renta mínima de la Comunidad de Madrid.