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Demócratas y republicanos prosiguen su guerra a contrarreloj

Las negociaciones para aumentar el techo de deuda pasan al Senado tras fracasar las conversaciones entre la Casa Blanca y el presidente del Congreso

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Los contactos entre demócratas y republicanos para reabrir la Administración federal de EEUU siguen centrados en el Senado, en busca de un consenso cada vez más arduo y con el tiempo en contra para elevar el tope de la deuda y evitar así la suspensión de pagos el próximo jueves. La atención se ha desplazado hacia la Cámara alta después de que las conversaciones entre la Casa Blanca y el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, no dieran fruto.

Durante el fin de semana los esfuerzos han recaído sobre el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, y el de la minoría, el republicano Mitch McConnell, quienes se reunieron con el presidente Barack Obama en la noche del sábado para trazar una estrategia que permita el desbloqueo. Sin embargo, Reid y McConnell apenas hicieron progresos a lo largo del domingo, pese al optimismo expresado por el senador demócrata, quien aseguró que las discusiones eran 'productivas' y fluidas. 'Soy optimista sobre las perspectivas de una conclusión positiva de las cuestiones que incumben a este país', dijo Reid.

Pero el Senado tendrá que actuar con rapidez a fin de que el país no incumpla pagos este 17 de octubre, fecha prevista por el Departamento del Tesoro para dar por agotada la capacidad de Estados Unidos para contraer préstamos, salvo un aumento del techo de la deuda pública que debe autorizar el Congreso. A tan solo tres días de la temida fecha, los senadores de ambas partes deberían hacer muchas concesiones y ponerse de acuerdo para esquivar obstáculos de procedimiento parlamentario que retrasarían aun más una posible resolución.

Los republicanos de la cámara alta, por medio de la senadora Susan Collins, propusieron a los demócratas elevar el el techo de la deuda hasta finales de enero, lo que hubiera reabierto las funciones plenas de la Administración federal durante seis meses, a cambio de un retraso en la aplicación de uno de los impuestos de la ley sanitaria

La propuesta de Collins también recogía una mayor flexibilidad en la ejecución de los grandes recortes al gasto público conocidos como 'el secuestro' y que entraron en vigor el pasado marzo, pactados en 2011 para reducir el déficit federal. Los demócratas del Senado rechazaron el plan alegando que no había concesiones reales a sus prioridades, ya que consideran la financiación del Gobierno, es decir, la aprobación del presupuesto federal, y el aumento del techo de endeudamiento como una obligación del Congreso.