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Dura represión policial en la jornada electoral bielorrusa

La oposición tilda de fraude la arrolladora victoria de Lukashenko y los manifestantes asaltan la sede del Gobierno en Minsk. Cientos de detenidos tras una violenta carga de los antidisturbios

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Alexander Lukanshenko, en el poder desde hace 16 años en Bielorrusia, mostró de nuevo modales de dictador lanzando a sus fuerzas antidisturbios contra los miles de manifestantes reunidos en la plaza de la Independencia de la capital, Minsk, para protestar por el fraude electoral en las elecciones presidenciales, que la oposición del país había denunciado poco antes.

La indignación de los opositores bielorrusos fue subiendo de tono y culminó con un asalto a la sede central del Gobierno en Minsk, un ataque que desencadenó una carga de las fuerzas especiales, que disolvieron a los manifestantes a porrazos y los persiguieron a golpes por las principales avenidas de la ciudad. Varios centenares de opositores acabaron la jornada electoral detenidos.

A la céntrica plaza de Minsk, donde ya en 2006 10.000 opositores se manifestaron contra el presidente, habían ido llegando miles de bielorrusos portando banderas, una vez que se confirmó que Lukashenko se perpetuaba en su cargo. Ya entonces la oposición del país le había acusado de no haber respetado un mínimo de garantías democráticas en los cuartos comicios presidenciales desde su llegada al poder en 1994.

La policía utilizó gases paralizantes y porras y llegó a disparar al aire

Horas antes, los líderes opositores habían protagonizado una primera concentración de protesta en la plaza de Octubre de la capital. Pretendían expresar su 'repulsa' a unas elecciones que 'no han sido democráticas', aseguró el poeta y candidato Vladímir Neklyayev, líder del grupo ¡Di la Verdad! 'No se preocupen, no habrá nadie en la plaza', afirmó Lukashenko antes de que finalizara la votación, sin prever que a esta primera concentración, que sólo logró reunir a unos 200 manifestantes, sucedería después la protesta masiva que llegó horas después.

Pero incluso esta primera marcha fue duramente reprimida por la policía. Iulia Drantchuk, portavoz de Neklyayev, declaró que el líder opositor, de 64 años, resultó herido de gravedad tras ser golpeado sin contemplaciones por los antidisturbios. 'Fue golpeado. Está inconsciente y tuvo que ser trasladado al hospital. Ha sufrido una lesión frontal en la cabeza de gravedad', explicó Drantchuk.

La policía utilizó gases paralizantes y porras y llegó a disparar al aire para dispersar a los manifestantes, y también expulsó por la fuerza a periodistas, reporteros gráficos y cámaras de televisión del lugar.

Incluso antes de que finalizara la jornada electoral, Lukashenko se adjudicó la victoria porque, según dijo, tiene 'el apoyo del pueblo'. Además del presidente saliente, otros nueve candidatos concurrieron a la cita electoral. Los principales candidatos de la oposición fueron el poeta Neklyayev; el antiguo ministro de Asuntos Exteriores Andreï Sannikov y el disidente político Nikolaï Statkevitch.

Neklyayev y Sannikov acusaron al régimen dictatorial de manipular los votos

A la espera de los datos oficiales definitivos, según un sondeo a pie de urna difundido horas antes del cierre de los colegios, Lukashenko obtiene el 79% de los sufragios, y sus dos principales rivales, Sannikov y Neklyayev, sólo obtuvieron el 6,33% y el 4,49% de los votos, respectivamente.

Antes de celebrarse las elecciones, Alexander Milinkevich, histórico opositor a Lukashenko y líder del movimiento Para la Libertad, expresó su convencimiento de que Bielorrusia estaba a punto de convertirse en 'un país europeo democrático', porque 'hay mucha gente como yo que quiere una vida libre y democrática'.

Otros opositores fueron más cautos y tanto Vladímir Neklyayev como Andreï Sannikov acusaron al régimen dictatorial de manipular los votos y de presionar a la población para que apoyara a Lukashenko en las urnas.  La oposición también criticó el control de los medios y las comisiones electorales por el poder. Sólo el 0,25% de los representantes de la oposición pudieron participar en dichos organismo de control. 'Las elecciones en Bielorrusia no pueden ser libres y democráticas, porque las controla un poder autoritario', afirmó el candidato opositor por el Partido Ciudadano Unificado Iaroslav Romantchuk.

La Comisión Central Electoral y las dos principales cadenas de la televisión pública hicieron caso omiso de la represión. Tras la primera manifestación aseguraron que la jornada había transcurrido con normalidad.

Grandes subsidios rusos
La economía de Bielorrusia, un país situado entre tres miembros de la Unión Europea (Letonia, Lituania y Polonia) y Rusia, depende en gran manera de su privilegiada relación energética con su vecino ruso, que durante años le ha permitido importar a bajo precio petróleo y gas, que luego Minsk refinaba y revendía a precios de mercado. A cambio, Rusia exporta el 20% de su producción de gas a través del territorio bielorruso.

Bajo la lupa del FMI
Desde 2007, Moscú ha ido incrementando los precios del gas que vende a Bielorrusia, lo que ha disminuido notablemente los ingresos del Estado. Con los beneficios por las subvenciones rusas, Lukashenko ha renovado la ineficiente industria pesada del país y también ha financiado generosas políticas sociales, todo bajo la lupa del Fondo Monetario Internacional, que vigila de cerca las cuentas públicas de Bielorrusia.

Mirando hacia Europa
Sea por la disminución de los subsidios energéticos de Moscú o bien por un mero cálculo político de Lukashenko, Bielorrusia se ha ido alejando progresivamente de su aliado ruso para mirar hacia Occidente. La ex república soviética forma ya parte del Partenariado de la Unión Europea con Europa del Este.