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EEUU emprende sanciones e Irán niega las acusaciones

El Gobierno de Obama ha castigado a la aerolínea iraní Mahan por su supuesto apoyo al terrorismo

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EEUU pretende dividir a los países musulmanes y desviar la atención de sus propios problemas internos, al acusar a Teherán de estar detrás de un supuesto complot terrorista desmantelado en Washington. Así lo han señalado diversas autoridades y comentaristas iraníes, que desmienten la tesis estadounidense.

Estados Unidos había acusado ayer a Irán de estar tras un presunto complot para atentar contra las embajadas de Arabia Saudí e Israel en Washington, así como para asesinar al embajador saudí, Adel al Jubeir.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Ali Akbar Salehi, ha calificado de 'torpes' las acusaciones y ha indicado que 'nuestros amigos en la zona del Golfo Pérsico están familiarizados con este tipo de conspiraciones diabólicas' por parte de EEUU.

Salehi ha vaticinado que Washington 'se verá obligado a pedir disculpas a Teherán por su infundada acusación a Irán, según la agencia oficial IRNA, que ha comunicado la confianza del presidente del Parlamento consultivo iraní, Ali Lariyani, en que las acusaciones estadounidenses sobre el supuesto intento de asesinato al embajador saudí en Washington no destruirán las relaciones entre Teherán y Riad. Unas relaciones que Lariyani ha calificado de 'normales'.

Sin embargo, Teherán ha advertido de que las acusaciones de EEUU podrían suponer una amenaza para la paz y la estabilidad en el golfo Pérsico, una región crítica para los suministros mundiales de petróleo en la que se encuentran varias bases del Ejército estadounidense.

Por su parte, el Gobierno de EEUU ha anunciado que emprenderá sanciones diplomáticas y legales contra el Irán, advirtiendo de que pueden impulsar una nueva ronda de sanciones en la ONU. De momento, el país estadounidense ha anunciado sus sanciones contra la aerolínea comercial iraní Mahan, a la que ha acusado de facilitar la labor terrorista dando apoyo financiero, material o tecnológico a la Fuerza Qods de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.

El Gobierno ha prohibido que tanto individuos como entidades de Estados Unidos hagan negocios con la entidad sancionada y ha congelado todos los activos de ésta bajo jurisdicción estadounidense.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha pedido que 'hagan un mayor esfuerzo' a los países que dudan en aplicar las actuales sanciones contra Irán. El presidente Barack Obama ha calificado la conspiración como una 'flagrante violación del derecho internacional y estadounidense'.

En un comunicado, una fuente saudí sin identificar ha asegurado que el Gobierno de Arabia Saudí condena 'el criminal y abominable intento de asesinar al embajador saudí en Washington' y agradece 'los esfuerzos llevados a cabo por las autoridades estadounidenses para descubrir el intento de asesinato'. Arabia Saudí ya había prometido que Irán 'pagará el precio' por el supuesto plan para matar a su embajador en Washington. 'El peso de las pruebas es abrumador (...) y muestra claramente la responsabilidad oficial iraní en esto', ha dicho en Londres el príncipe saudí Turki al Faisal, ex embajador en Washington.

En el pasado Irán había asesinado a sus disidentes en el exterior, pero un intento de matar a un embajador sería una decisión muy inusual. Estados Unidos e Israel son los enemigos declarados de Irán, mientras las relaciones de Teherán con Riad son inestables, debido a la alianza de Arabia Saudí con EEUU y también a su rivalidad en el área del golfo Pérsico, aunque son socios en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Además, en 2001 ambos países firmaron un acuerdo de seguridad en 2001 y el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, visitó Riad en 2007.

En los últimos años, Estados Unidos ha liderado una campaña mundial para aislar a Irán y castigarlo con sanciones de la ONU por su programa de energía nuclear, que según Washington y sus aliados regionales es un plan encubierto para desarrollar armas nucleares. Teherán asegura que no tiene esas ambiciones.