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Elecciones de Reino Unido La seguridad nacional, última baza de la campaña británica

La campaña electoral de Reino Unido llega a su fin con una oposición resurgida de sus cenizas que ha movilizado la calle en contra de los recortes de la actual Primera Ministra Theresa May, quien aún conserva una ligera ventaja en las encuestas. Sin embargo, los ataques terroristas han forzado un giro en la temática: la lucha retórica está ahora en quién es más fiable para frenar el terrorismo mientras que las comunidades musulmanas piden unión y los movimientos sociales que se pare la guerra fuera del país

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Un autobús cruza el puente de Westminster, en Londres, donde se han instalado nuevas barreras de seguridad el 6 de junio de 2017 REUTERS/Clodagh Kilcoyne

Las sirenas en Londres son habituales, suenan como en cualquier otra gran ciudad. Pero lo que antes era un sonido integrado en la City, ahora, y de momento, es un parón en el ritmo de los viandantes: pasan tres coches de policía seguidos y la gente se para; la ambulancia vuela por las calles y se escuchan murmullos; se ven más dotaciones policiales por todas partes, pero sobre todo, más armas.

En las grandes estaciones el mensaje por megafonía no para de repetirse: “esto es un mensaje de seguridad, si ve algo sospechoso, por insignificante que parezca, por favor contacte inmediatamente con la Policía”. Los turistas se hacen hueco entre los agentes con metralletas para contemplar el cambio de la Guardia Real. Y tanto es así, que el domingo después del ataque, un policía de turno en la estación de trenes de Paddignton suspiró, se quitó la gorra y decidió abrir una maleta supuestamente abandonada: “¿Perdone? Esa maleta es mía, estaba meando”, le dijo una mujer. “Es que no puede dejar esto aquí, señora”.

Del Brexit y la austeridad, al terrorismo

Antes de que todo esto ocurriera, May había centrado su campaña en el Brexit, erigiéndose como la única opción viable para lograr un buen acuerdo con la Unión Europa, evitando además los debates públicos para no responder antes los recortes de su Gobierno; mientras tanto, el laborista y principal opositor Jeremy Corbyn había conseguido poner el foco del debate precisamente en la austeridad y los recortes en el sector público, una lucha a la que se han unido varios movimientos sociales británicos apartidistas, como People’s Assembly, que ha salido a las calles del país con carteles gigantes y camiones en los que se puede ver una foto de May y un titular enorme: “Soy una amenaza”; incluso se ha hecho viral una canción de la banda Captain SKA contra la lideresa conservadora bajo el título Mentirosa, mentirosa que ha estado en el top five de singles oficiales con más de dos millones de reproducciones en cuestión de días. Eso sí, la BBC radio se ha negado a reproducirla. Y en este juego de dos partidos, ya que el sistema electoral británico refuerza enormemente el bipartidismo, Corbyn ha conseguido recortar distancias contra todo pronóstico.

Marionetas de Theresa May y Jeremy Corbyn mostradas durante una protesta contra la decisión de BBC radio de no emitir la canción de Captain Ska contra la lideresa conservadora REUTERS/Neil Hall

Pero el foco de atención ha cambiado. La seguridad nacional y el terrorismo están cobrando importancia como temas que pueden hacer cambiar de opinión a los todavía indecisos, según la investigación de Opinium para The Guardian. Algo que se muestra clave de cara a las elecciones de mañana, ya que los Tories se encuentran en torno al 42% por ciento en intención de voto, frente a al 38% del Partido Laborista, de acuerdo con la última encuesta de YouGov, lo que significa un recorte de más de 20 puntos de distancia desde que se convocaran las elecciones. Otra gran oportunidad está en la gente joven, potencialmente laborista pero que no está interesada en votar, por eso organizaciones como Momentum, un aire fresco dentro del laborismo, ha lanzado una fuerte campaña contra la abstención juvenil.

Parar la guerra

Reino Unido ha sufrido tres ataques terroristas en menos de tres meses, dos de ellos durante la campaña electoral. Y en el debate mediático y político, lejos de profundizar en las causas, se ha dado importancia a los números: los laboristas y la prensa han salido en tropa a preguntar por qué se ha recortado tanto la Policía y los Servicios de Inteligencia, sugiriendo que con más medios se podría haber evitado algunas situaciones, como que dos de los tres terroristas del último ataque terrorista eran bien conocidos por la Policía, pero estaban sueltos.

“Destruir Afganistán, Iraq, Libia y Siria y esperar que estas sociedad  arruinadas no generaran asesinos  fue siempre una ceguera política”

“Hay que ir más allá, lo que nos tenemos que preguntar es por qué está pasando y cuál es la raíz”, explica para este periódico Lindsey German, portavoz de Stop the War Coalition. Desde su sede en la capital londinense, German asegura que “destruir Afganistán, Iraq, Libia y Siria con intervenciones militares y esperar que estas sociedad abandonadas y arruinadas no generaran asesinos y provocaran situaciones violentas fue siempre una ceguera política”, mientras que se muestra convencida de que “la guerra la tiene que parar Reino Unido”.

Por otro lado, ha salido a la luz la existencia de un informe secreto de la administración británica que habla de cómo Arabia Saudí financia el terrorismo. “Arabia Saudí es uno de los principales aliados de Reino Unido, por eso no quieren publicar el informe, porque existen conexiones y lo saben”, asevera German. En este sentido, la organización War on Want ha hecho una investigación sobre los beneficios de la guerra para las empresas británicas, en la que cita con detalle cada compañía y cómo la Oficina de Relaciones Exteriores y la Commonwealth se ha dedicado a ganar contratos para estas empresas de la seguridad por valor de unos 50 millones de libras esterlinas al año, y sólo en Iraq en los últimos 5 años alrededor de 150. “Sí, Reino Unido saca beneficio”, sentencia German.

“Pero lo que tenemos que hacer es sentarnos juntos como sociedad y tener una discusión honesta sobre lo que está pasando y sobre todo apoyar a la comunidad musulmana, que es quién más sufre el terror del Estado Islámico”, concluye la activista. En la misma línea, el portavoz de Al Islam, Farhan Khalid, cuenta para este diario que su religión “no genera odio”, y muestra la pancarta que lleva junto a otro compañero: “amor para todos, odio para nadie”. “Apoyo y solidaridad para las víctimas. La violencia no me representa. Pedimos unión”, sentencia.

¿Qué puede ocurrir tras las elecciones?

Si May sale elegida mañana con una mayoría absoluta —que se alcanza con 326 diputados, la mitad más uno de los 650 que conforman el Parlamento— se verá totalmente legitimada para llevar a cabo su “Brexit duro”; durante todo la campaña la Primera Ministra ha declarado que “es mejor no tener ningún acuerdo a tener un acuerdo malo”; además, continuará con su política de austeridad y estará por ver cómo resuelve los derechos que se queden descubiertos tras la salida de la UE, como los labores. Pero si no consigue una mayoría fuerte, puede que los números sumen para poner a Corbyn en el número 10 de Downing Street, la Moncloa británica. Y es que la misma May ha hablado ya de la “coalición del caos”, un posible pacto de los laboristas con el SNP —nacionalistas escoceses—, el partido Liberal Demócrata y los verdes para desalojar a los Tories. Algo que aunque no es descabellado, sería muy difícil de conseguir por las fuertes diferencias entre todos ellos.

La primera ministra británica Theresa May en un acto de campaña electoral.REUTERS/Hannah Mckay

Mientras tanto, el partido de extrema derecha UKIP juega su papel de defensor de la patria y se muestra como la opción real para acabar con islamismo radical y el cierre de fronteras. Los Liberal Demócratas han apostado por una campaña centrada en la permanencia en la UE, luchando las circunscripciones donde ganó el remain en el referéndum del Brexit. Por su parte, los nacionalistas escoceses, el SNP, que ahora mismo son el tercer partido en número de diputados por la concentración de votos en Escocia, continúan con su apuesta por un segundo plebiscito para salirse de Reino Unido, lo que les sigue dando una mayoría holgada en su nación.

Con todo esto, la activista Julie Siddiqi, una intelectual en pro de los derechos de las mujeres y del islam, portavoz del movimiento social Women’s March en Londres, da en el clavo cuando dice que “gane quien gane las elecciones, se debería trabajar para que la sociedad británica no vuelva a estar tan dividida; asegurarnos de que los ataques de odio dejen de ocurrir y hacer un esfuerzo para que las distintas comunidades se unan y caminen juntas”.