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Estados Unidos sale de Irak: ¿Y ahora qué?

La salida de las últimas tropas se vive con incertidumbre por los ciudadanos iraquíes, cuando la violencia se recrudece en el país

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Los iraquíes viven con incertidumbre la salida de las últimas tropas de combate de EEUU en Irak, donde la violencia ha aumentado en las últimas semanas, aunque permanecerán 56.000 soldados estadounidenses para labores de adiestramiento.

'¿Y ahora qué?' Es lo que se preguntan muchos ciudadanos iraquíes después de que el último batallón de combate estadounidense entrara en el vecino Kuwait, procedente de Irak, a las 10.30 horas GMT.

El taxista iraquí Chamel Abdalá, de 43 años, expresó sus reservas sobre la marcha de los estadounidenses porque teme por la seguridad del país. 'El Ejército iraquí no es fuerte para afrontar la seguridad', señaló Abdalá, quien consideró que a Irak le espera un futuro incierto dada la ausencia de un consenso político.

En oposición, el joven Haizam Meky, de 17 años, y residente en el barrio bagdadí de Al Mansur, no pudo ocultar su satisfacción por la partida de los uniformados de EEUU, que no quiere volver a verlos 'ni en sueños'.

'Destruyeron los muebles de nuestra vivienda y golpearon brutalmente a mi padre, y no pudimos dormir esa noche porque estábamos aterrorizados', narró Meky, quien recordó con pesar un día hace seis años y dos meses, cuando soldados estadounidenses irrumpieron por la fuerza en su casa.

En las últimas semanas, la violencia se ha recrudecido con un aumento de los atentados, como el de hace dos días en un centro de reclutamiento del Ejército en Bagdad que causó casi medio centenar de muertos, en uno de los ataques más mortíferos en lo que va de año.

Para disipar esos temores, el portavoz del Ejecutivo iraquí en funciones, Alí Al Dabag, subrayó que los preparativos de los cuerpos de seguridad de Irak son suficientes para afrontar los desafíos futuros. 'Hemos optado por asumir la misión de mantener la seguridad del país nosotros solos, sin la necesidad de ayuda de tropas extranjeras', explicó.

Sin embargo, el pasado día 11, el jefe del Estado Mayor iraquí, general Babakar Zibari, reconoció que el Ejército no estaba preparado para asumir todas las misiones y que no estaría consolidado hasta el 2020.

Para el experto en grupos armados Nazem Al Yaburi, las Fuerzas Armadas iraquíes están mal equipadas porque una gran parte del dinero que el Ejército recibió para gastar en armamento se perdió por culpa de 'la corrupción financiera y administrativa'. A ello se suma 'la debilidad' de los dirigentes castrenses porque hay una confusión entre la aplicación del sistema estadounidense, en el que se basó la construcción del nuevo Ejército, con los procedimientos utilizados durante la época del fallecido dictador Sadam Husein, subrayó Al Yaburi.

Coincidiendo con el repliegue, el primer ministro iraquí en funciones, Nuri Al Maliki, y el nuevo embajador de EEUU en Bagdad, James Jeffrey, que presentó ayer sus credenciales, se entrevistaron hoy en la capital, según un comunicado de la oficina del jefe de gobierno saliente. En la cita, Al Maliki destacó la importancia de 'reforzar los lazos entre Irak y EEUU, y de reactivar el acuerdo marco estratégico en todos los campos para desarrollar los lazos comunes'.

Al Maliki se refería al pacto de seguridad firmado en diciembre del 2008 entre ambos países que estipula la retirada total estadounidense para finales del 2011.

Jeffrey, por su parte, reiteró el respaldo de EEUU al proceso político y democrático y a los partidos de Irak en los esfuerzos para formar un nuevo Ejecutivo, cuya creación lleva paralizada desde los comicios del pasado 7 de marzo por la falta de consenso entre las distintas coaliciones.

Pese a la retirada de hoy, ni la Casa Blanca ni el Pentágono han dado por el momento finalizada la misión de combate en Irak , fijada para el próximo 31 de agosto.

Aunque en un principio se habló de que todavía permanecerán en Irak 50.000 soldados , un alto cargo del Gobierno estadounidense precisó hoy que serán 56.000. Deben marcharse 6.000 adicionales para que se cumpla la meta del presidente de EEUU, Barack Obama, de dar por finalizada las misiones de combate.