Publicado: 09.06.2013 23:45 |Actualizado: 09.06.2013 23:45

Un exagente de la CIA filtró a la prensa el ciberespionaje de EEUU

Se llama Edward Snowden y tiene 29 años. "Mi única motivación es informar a la gente de lo que han hecho en su nombre y lo que se hace en su contra", afirma

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Edward Snowden, un ingeniero informático estadounidense de 29 años, es la persona que filtró la semana pasada los documentos que prueban cómo el Gobierno de EEUU ha estado espiando a través de la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA) a millones de ciudadanos interceptando sus llamadas telefónicas y accediendo a sus datos personales a través de los servidores de grandes empresas como Microsoft, Apple, Yahoo, Facebook, YouTube o Skype. El joven ha decidido revelar su identidad y este lunes, en una entrevista con el diario británico The Guardian ─que publicó la exclusiva la semana pasada junto a The Washington Post ─ dice tener miedo más por lo que le pueda pasar a él, por lo que a partir de ahora le suceda a su entorno.

"Lo único que temo es el efecto negativo que esto pueda tener sobre mi familia, a quienes ya no voy a poder ayudar. Eso es lo que me desvela por las noches", dijo Snowden, quien quiso dejar claro que "lo que quiero e que toda la atención se concentre en los documentos y en el debate que espero que provoque en la ciudadanía y en todo el globo sobre el tipo de mundo en el que quieren vivir". "Mi única motivación es informar a los ciudadanos sobre lo que se hace en su nombre y lo que se hace en contra de ellos [...] No quiero estar en el centro de la atención mediática porque no quiero que todo esto vaya sobre mi, sino sobre todo lo malo que está haciendo el Gobierno de EEUU", prosiguió.

Snowden se encuentra ahora mismo en Hong Kong, donde se desplazó después de dejar su trabajo como consultor de la NSA en Hawai y tra haber recolectado toda la información que ahora ha sido publicada. "Tienen un especial compromiso en proteger la libertad de expresión y el derecho a la disidencia política", dijo a The Guardian, explicando los motivos que le llevaron hasta allí. Ha tratado de pasar desapercibido, aunque sabe que a partir de ahora las cosas se complicarán porque lo siguiente será que EEUU le acuse de alta traición, un caso similar y un procedimiento similar al que le está siendo aplicado a Bradley Manning.

"He salido tres veces de la habitación desde que llegué aquí [...] Tenemos una oficina de la CIA justo al final de la calle ─el consulado de EEUU en Hong Kong─ y estoy seguro de que van a estar muy ocupados la próxima semana. Y eso es una preocupación. Voy a vivir con ello toda mi vida".

Snowden no es un informático de medio pelo. Ha trabajado cuatro años para la NSA y ha sido consultor de varias agencias adjudicatarias de contratos de defensa. La última en la que estuvo, Booz Allen Hamilton, es de la que sacó toda la información. En 2003 se alistó en el Ejército de EEUU y comenzó el adiestramiento para entrar en las fuerzas especiales. Quería combatir en Irak porque "sentía que tenía la obligación como ser humano de ayudar a liberar a la gente de la opresión". Aunque ese sentimiento le duraría poco: "La única motivación de mucha de la gente que entrenaba conmigo era matar árabes, no ayudar a nadie", asegura. Según Explicó a The Guardian, tuvo una lesión durante el entrenamiento ─se rompió las piernas─ y dejó la carrera militar.

A partir de ahí se adentró en el mundo del espionaje. Primero, trabajando como guardia de seguridad en una de las instalaciones de la NSA en la Universidad de Maryland. Después, en la CIA, en seguridad informática. Cuatro años después fue enviado a Ginebra con un pasaporte del cuerpo diplomático. Además de comprobar en su trabajo diario lo poco lícito de controlar la cantidad de información que tenía en su mano, tampoco se sentía a gusto con determinado comportamiento de otros agentes de la CIA. 

"La mayor parte de lo que vi en Ginebra sobre cómo funciona mi Gobierno y el impacto que tiene en todo el mundo me desilusionó [...] Me di cuenta de que estaba formando parte de algo que hace más daño que bien", asegura, después de poner un ejemplo al periódico de cómo la CIA forzó a un banquero a trabajar para proporcionarles datos secretos. Entonces ya pensó en filtrar algunos documentos pero prefirió esperar: "La mayor parte de los secretos que maneja la CIA son sobre gente, no sobre máquinas ni sistemas, así que no me sentí cómodo pensando que podía poner en peligro a alguien". También esperaba que con Obama las cosas cambiaran.  Pero eso no sucedió y, de hecho, dice que empeoró.

Según los documentos filtrados por Snowden, la NSA comenzó a utilizar en los últimos años de la administración Bush ─ y ha continuado con la de Obama─ el programa PRISM, cuyo objetivo es recabar información a través del tráfico internacional ─aunque también estadounidense─ que pasa por los servidores de las compañías antes citadas en forma de correos electrónicos, fotografías, audios y vídeos.

El objetivo es perseguir el terrorismo internacional, pero eso implica dejar al descubierto toda la información personal de cualquier persona en el mundo. "El Gobierno se ha garantizado un poder que no le pertenece. No hay ningún tipo de vigilancia por parte de los ciudadanos. El resultado es que gente como yo ─es decir, agentes de espionaje─ tiene la posibilidad de ir más lejos de lo que le permite la ley [...] Pretenden conocer cualquier conversación y cualquier tipo de comportamiento", asegura.

Hasta el momento no queda claro si las compañías participaban voluntariamente en el PRISM, permitiendo el acceso del Gobierno de EEUU a sus servidores, aunque en The Washington Post la semana pasada dudaban de que la CIA hubiera entrado en ellos sin contar con su beneplácito. "El 98% de la producción del PRISM se basa en Microsoft, Google y Yahoo. Necesitamos asegurarnos de que estas fuentes no sufran daños", rezaba uno de los documentos secretos publicados. 

El masivo programa de ciberespionaje de EEUU implicaría además a Londres pues, según el periódico británico, el centro de escuchas de los servicios secretos del Reino Unido usa desde 2010 un programa secreto estadounidense, Prism, para recolectar información privada de los principales servidores de internet.