Publicado: 27.02.2016 22:08 |Actualizado: 28.02.2016 08:00

La extrema derecha amenaza con convertirse en el principal partido de la oposición en Alemania

Las encuestas auguran una fuerte entrada en los parlamentos de tres estados alemanes del partido de extrema derecha xenófobo Alternativa para Alemania

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Inmigrantes llegan a un albergue en Berlín. REUTERS/Fabrizio Bensch

Inmigrantes llegan a un albergue en Berlín. REUTERS/Fabrizio Bensch

BERLÍN.- El próximo 13 de marzo se decidirá en Alemania el nuevo tablero político. Las encuestas auguran una fuerte entrada en los parlamentos de tres estados alemanes del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD). Desde hace varias semanas el foco mediático está puesto en la ya casi asegurada presencia que podría tener este partido contrario a la acogida de refugiados en los Länder de Baden-Württemberg, Renania-Palatinado y Sajonia-Anhalt. Es especialmente preocupante el caso de Sajonia-Anhalt, donde según las últimas encuestas AfD ya superaría al Partido Socialdemócrata (socio de Merkel en la Gran Coalición), quedando así en segundo lugar en porcentaje de votos.

Este está siendo un inicio de año especialmente doloroso para Angela Merkel en referencia a su popularidad. Casi el 40% de los alemanes quieren que dimita por la gestión que está haciendo de la acogida de los refugiados. Las presiones le vienen desde todos los frentes posibles. Su partido hermano, el bávaro CSU, amenaza con iniciar acciones legales ante el Tribunal Constitucional de Karlsruhe si Merkel continúa con la misma política migratoria, según CSU, demasiado permisiva y que “no puede dar lugar a otro millón de refugiados en Alemania en 2016”. No es la primera vez que Alemania acoge refugiados de guerra, pues en los noventa ya acogió a más de un millón procedentes de Yugoslavia.

Otro de los dardos lo lanza su socio de gobierno en la Gran Coalición, el partido Socialdemócrata (SPD). Su líder y vicecanciller de Alemania, Sigmar Gabriel, ya declaró a principios de año que “hay que limitar la entrada de refugiados para que se pueda producir una verdadera integración”. Y mientras, ahora, en plena campaña electoral, los ministros del SPD piden más dinero a Schäuble (el Ministro de finanzas y cerebro de la economía alemana) en sus presupuestos para destinarlo a los refugiados, su propio partido gobierna en la región de Baden-Württemberg junto con Die Grüne (Los verdes) y requisa bienes a los refugiados cuando éstos superan los 350 euros. Posiciones ambiguas y en muchas ocasiones contradictorias que hacen que la fractura en la Gran Coalición sea ya más que evidente. Un espacio que está siendo altamente aprovechado por los extremistas de derechas de AfD para recoger ese descontento social existente con los refugiados en algunos sectores de la población.



Durante su campaña están dejando claro que quieren la salida del Euro y que se penalice la migración, disparando a refugiados en las fronteras si hace falta, tal y como declaró recientemente Frauke Petry, líder de AfD. También han apoyado públicamente los ataques perpetrados en varias localidades de Sajonia, en las que un autobús de refugiados fue paralizado por varios vehículos cruzados en la carretera mientras varios manifestantes de la extrema derecha gritaban la consigna: “Nosotros somos el pueblo. Fuera extranjeros de Alemania”. Otro de los ataques consistió en la quema de un hotel que estaba siendo rehabilitado para servir de refugio mientras se producían manifestaciones de júbilo ante las llamas del edificio. Todos estos despropósitos están siendo el caldo de cultivo perfecto para que AfD acapare espacio mediático y gane posiciones en las encuestas sobre las elecciones del 13 de marzo, día que será decisivo para la política de Alemania, según algunos expertos políticos alemanes.

Pero esta debacle racista adjunta también irregularidades graves por parte de miembros de las instituciones de acogida. El viernes fue detenido en Berlín uno de los responsables de Lageso (Oficina Estatal de salud y bienestar, donde tienen que inscribirse los refugiados solicitantes de asilo) por presuntos sobornos económicos por parte de empresas de seguridad que gestionan el edificio.

Para hacer frente a esta hostilidad hacia los refugiados, numerosos colectivos sociales se están movilizando en ciudades como Berlín, con la intención de defender sus derechos y protestar por el endurecimiento de las leyes de acogida. La nueva propuesta de la Gran Coalición consiste en impedir la reunificación familiar durante dos años a los refugiados que procedan de países en los que no estén considerados amenazados de muerte, el 20% aproximadamente. Se han incluído en la lista a Marruecos, Argelia y Túnez, el llamado Asylpaket II.

Contra esto se manifestaban a las puertas de Lageso el lunes pasado varios cientos de personas y este sábado ha habido una concentración para reclamar el establecimiento de una ruta segura para la llegada de refugiados a Europa, pues tienen que hacer frente a las mafias que en Turquía les cobran el pasaje para llegar directamente a Lesbos, normalmente en condiciones de inseguridad acuciante y jugándose la vida en balsas inestables o muy desgastadas. Muchos llegan a pagar cantidades desorbitadas por ello. Otra de las estrategias que se está empezando a utilizar desde la sociedad civil es el señalamiento directo de quienes rechazan la acogida de refugiados, como AfD o Pegida, quien recibe contramanifestaciones siempre que decide ocupar las calles para clamar por la xenofobia.

La política de la Unión Europea es cada vez más favorable a la limitación de fronteras. Este domingo Suiza votará en un referéndum si quiere que los delincuentes extranjeros sean expulsados del país. Se calcula que desde el inicio de este año han llegado a Europa más de 120.000 refugiados, según los datos de Organización Internacional para las Migraciones, mientras que en el mismo periodo de 2015 lo habían hecho 11.834 personas.