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La guerra de los globos espías rompe los frágiles puentes de diálogo tendidos entre EEUU y China

El duelo de acusaciones entre Estados Unidos y China sobre espionaje con globos aerostáticos enerva la tensión entre los dos países y rompe los frágiles puentes de diálogo tendidos en noviembre por los presidentes Xi Jinping y Joe Biden.

Captura de vídeo del globo aerostático espía que sobrevolaba Estados Unidos.
Captura de vídeo del globo aerostático espía que sobrevolaba Estados Unidos. El Pentágono

Pekín ha denunciado que Estados Unidos también utiliza globos aerostáticos para recopilar información sobre China y que al menos una decena de esos aparatos sobrevolaron el país asiático sin permiso de sus autoridades. 

"Desde el año pasado, globos de gran altitud de Estados Unidos han entrado en más de diez ocasiones en el espacio aéreo chino sin permiso de los correspondientes departamentos chinos", ha señalado este lunes el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Wang Wenbin.

Inmediatamente, el portavoz de la Casa Blanca, John Kirby, ha refutado estas acusaciones. "No es verdad. No estamos enviando globos sobre China". La batalla de los aerostatos espías estaba servida.

Este es el último episodio de un lance que llevó a Biden a ordenar abatir el pasado 4 de febrero uno de estos aparatos cuando abandonaba territorio de Estados Unidos en las costas de Carolina del Sur, después de sobrevolar durante días los cielos del país y pasar sobre instalaciones estratégicas, entre ellas varios silos de armas nucleares. El globo había recorrido el Pacífico Norte hasta las islas Aleutianas y entró por Alaska hacia Canadá y Estados Unidos.

China reconoció que el globo era suyo, aunque dijo que sus funciones eran exclusivamente meteorológicas.

Incertidumbre sobre el tipo de amenaza de los globos

Este fin de semana, las fuerzas aéreas estadounidenses derribaron otros dos globos y un tercer aparato aerostático de forma octagonal sobre Alaska, la cuenca del río Yukón y el lago Hurón. Según ha indicado en Twitter el ex agente de la CIA y analista de inteligencia Marc Polymeropoulos, esta cadena de incidentes con los globos espías como protagonistas "no tiene precedentes". El ex oficial de los servicios de inteligencia estadounidenses ha reclamado "transparencia" a las autoridades para saber qué está ocurriendo, porque ciertamente hay muchas sombras en esta crisis.

"Necesitamos entender la naturaleza de la amenaza que existe sobre nuestra seguridad nacional", ha dicho, en declaraciones citadas por la agencia Reuters, el senador Michael Bennet, miembro de uno de los comités de inteligencia del Senado de Estados Unidos.

La histeria desatada por los globos chinos ha desembocado en una búsqueda de objetos voladores no identificados en Estados Unidos que ha recordado aquellos tiempos de la Guerra Fría cuando lo que inducía al pánico eran las supuestas incursiones aéreas soviéticas sobre cualquier instalación estratégica estadounidense. Por no hablar de los conspiranoicos avistamientos de OVNIs.

Recogen datos clave para el vuelo de los misiles intercontinentales

El Pentágono ha reconocido que no son pocos los globos chinos meteorológicos, militares o de ambas facturaciones, que sobrevuelan Estados Unidos de forma habitual, evidenciando así una brecha en la seguridad en el país. Estos aparatos, muy difíciles de detectar por su lentitud de desplazamiento y la altura a la que se mueven, pueden llevar equipos de vigilancia avanzados y tecnología para provocar interferencias graves en las telecomunicaciones.

Y lo que es más importante, los datos meteorológicos y atmosféricos, como la presión del aire y su densidad, recogidos por los artilugios que componen el sistema tecnológico a bordo de los globos pueden ser utilizados para calibrar los radares militares y los sistemas de misiles chinos. Esa información es muy útil especialmente para misiles balísticos de largo alcance, incluidos los intercontinentales, capaces de portar cabezas nucleares. Es decir, aquellos misiles que siguen una trayectoria balística que les hace abandonar y reentrar en la atmósfera a condiciones de vuelo muy diferentes en cada etapa de su recorrido.

Para añadir gasolina al conflicto, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha indicado que estos incidentes con globos o aparatos similares no son casuales. "Lo que hemos visto sobre Estados Unidos es parte de un patrón en el que China y también Rusia están incrementando sus actividades de vigilancia sobre los aliados de la OTAN", ha subrayado Stoltenberg.

Fue la organización que dirige Stoltenberg la que en junio pasado, en la Cumbre celebrada en Madrid, incluyó a China en un "eje" de estados indeseables, encabezado por la Rusia ya embarcada en la guerra de Ucrania. Si Moscú era considerado directamente como un enemigo de la Alianza Atlántica, Pekín era marcado como un desafío negativo para la OTAN, por sus prácticas en la competición comercial global y por sus amistades peligrosas con países como Rusia y Corea del Norte.

La realidad de este conflicto de los globos apunta a un empeoramiento de las ya difíciles relaciones entre las dos grandes potencias hegemónicas en Asia y el Pacífico, y evidencia el escaso deseo de ambos países de sentarse a la mesa de las negociaciones para reducir su pugna en el ámbito comercial, tecnológico y de seguridad.

Taiwán cree que son globos de reconocimiento para una invasión china

La batalla de los globos llega en el peor de los momentos, con la creciente presión militar de Pekín en el Mar de China Meridional y las renovadas advertencias en Estados Unidos y Taiwán desde fines del año pasado sobre una inevitable invasión china de esta isla antes de que termine esta década.

Taiwán ha tocado sus campanas a rebato con la amenaza de los globos espías y ha denunciado estos días que docenas de estos artefactos sobrevolaron la isla en los últimos años, algo inusitado en décadas anteriores. La noticia la ha dado el Financial Times, que cita a fuentes gubernamentales taiwanesas. Antes era muy extraño el avistamiento de globos espías, pero ahora "vienen frecuentemente, el último hace unas semanas", según esa información.

El Ministerio de Defensa taiwanés denunció hace justo un año la entrada de numerosos de estos dispositivos, en cuatro oleadas, en el norte del país. Otros estados de la región, también aliados de Estados Unidos, como Japón o Filipinas, también han registrado últimamente incidentes similares. Y no solo los amigos de Washington. Hay noticias sobre avistamientos de globos sonda chinos en India y la comunista Vietnam.

La opinión de las fuentes oficialistas taiwanesas consultadas por el Financial Times es que estos globos son artificios de reconocimiento que reúnen información para una eventual invasión a gran escala de Taiwán. El Gobierno de Taipéi considera real el riesgo de una invasión en los próximos años por parte de China, país que trata de recuperar bajo su control la isla cuya soberanía no reconoce desde que se separó del territorio continental en 1949. El Gobierno de Taipéi, aunque no es reconocido por Estados Unidos ni por la mayor parte de la comunidad internacional, sin embargo cuenta con el respaldo militar de Washington.

Según expertos consultados por el periódico, los globos chinos vistos sobre Taiwán han sido fabricados por el Departamento de Desarrollo de Equipos, que pone en marcha armamento puntero bajo la dirección de la Comisión Militar Central de China, la cúpula del ejército chino, comandada directamente por el presidente Xi Jinping.

La crisis de los globos frustra el deshielo entre Washington y Pekín

De momento, la crisis desatada por los globos y su derribo (oportunamente protestado por China, que afirma que se trata de material científico y acusa a EE.UU. de sobredimensionar el problema) ha desmantelado los tímidos acercamientos entre Washington y Pekín.

La aparición a principios de febrero del primero de los globos sobre territorio estadounidense procedente de Canadá, Alaska y el Pacífico Norte, llevó a la suspensión de la visita programada para esos días del secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, a Pekín. Se esperaba que este viaje impulsaría el deshielo puntual que en noviembre del año pasado protagonizaron en una cumbre celebrada en Bali los presidentes Xi Jinping y Joe Biden.

Xi y Biden aliviaron algo los resquemores causados en Pekín por la visita a Taipéi en agosto de 2022 de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, considerada como una gravísima afrenta por la cúpula del poder chino, al ser la autoridad con más rango de Estados Unidos (ocupa el tercer puesto en la sucesión al poder en la Casa Blanca) que había acudido a la isla.

Con los incidentes de los últimos días, la esperanza de un arreglo sino-estadounidense se ha desinflado precisamente como un globo y ha hecho recordar a los analistas internacionales que el retorno de la Guerra Fría es una realidad no solo en Europa, tras la invasión rusa de Ucrania, sino también en Asia.

Una Guerra Fría con roces continuos. El Ejército de Filipinas ha denunciado este lunes otro incidente protagonizado por China, esta vez por sus fuerzas navales. Según el Servicio de Guardacostas de ese país del sudeste asiático, el pasado 6 de febrero uno de sus barcos participaba en una misión de suministro de alimentos y otros bienes a las tropas filipinas estacionadas en un atolón reclamado por Pekín en el Mar de China Meridional. En un determinado momento, un navío de la Guardia Costera china apuntó con un láser militar al barco filipino y cegó durante unos minutos a la tripulación en el puente de mando.

Este percance se produce después de que hace pocos días Filipinas anunciara el reforzamiento de su cooperación militar con Estados Unidos y Japón, los dos mayores rivales de China en una región donde el alineamiento de fuerzas se acelera y donde los conflictos geoestratégicos y militares empiezan a imponerse sobre la pugna económica de décadas anteriores.

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