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"La guerrilla se ha ensañado con Betancourt", dice un liberado

Los ex rehenes confirman que Ingrid sufre hepatitis B y que su vida corre un serio peligro

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El estado físico y mental de Ingrid Betancourt, en poder de las FARC desde hace seis años, es mucho peor del que se intuía en el vídeo difundido el pasado noviembre.

Horas después de ser liberados por la guerrilla colombiana, los ex parlamentarios colombianos Gloria Polanco de Lozada, Orlando Beltrán Cuéllar, Luis Eladio Pérez Bonilla y Jorge Eduardo Gechem Turbay se apresuraron a contar detalles del cautiverio de Betancourt y transmitieron su honda preocupación por el estado de salud de Ingrid y del resto de rehenes.  Está muy maltratada por la guerrilla, eso hay que decírselo al mundo. La guerrilla se ha ensañado contra Ingrid Betancourt', dijo Luis Eladio Pérez en declaraciones telefónicas a Radio Caracol. 'Está en unas condiciones infrahumanas', afirmó el congresista, que añadió que por la noche los guerrilleros la encadenan.
La también liberada Gloria Polanco añadió otro detalle sobre el estado de la rehén, y es que ésta sufre una hepatitis B recurrente.

Pérez señaló que vio a la política franco-colombiana por última vez el pasado 4 de febrero y cuando se despidieron 'ella quedó muy mal, quedó muy enferma, está físicamente agotada'. Pérez recibió de Betancourt unas 'cositas' para sus familiares, entre ellas un cinturón tejido por ella para Melanie Delloye, la mayor de sus dos hijos.

En París, Melanie dijo ayer sentirse 'extremadamente angustiada' por el estado de su madre, después de oír las declaraciones de los rehenes liberados el miércoles. 'Es extremadamente inquietante y sé que el tiempo está contado, verdaderamente. Mamá está viva, pero no sé por cuánto tiempo', afirmó la joven en la emisora RTL.

La hija de Ingrid no es la única que se ha confesado consternada por las últimas revelaciones. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, dijo sentirse 'horrorizado' al conocer, en una conversación telefónica que mantuvo con los liberados, 'la crueldad con la que las FARC tratan a Betancourt'.

'Cuestión de vida o muerte'

Sarkozy apeló directamente al presidente venezolano, Hugo Chávez, para solucionar el secuestro. 'Me dirijo al presidente Chávez y celebro su implicación y sus esfuerzos, que han permitido devolver a la vida a otros cuatro rehenes. Le pido que use toda su influencia para salvar la vida de Ingrid Betancourt', dijo el presidente francés en un comunicado.'No podemos esperar más. Se trata de una cuestión de vida o muerte', insistió Sarkozy, quien ayer durante su visita a Suráfrica se ofreció a ir personalmente a recoger a la selva a Betancourt.

Chávez, que recibió en Caracas a los ex congresistas liberados, pidió al jefe de las FARC, Manuel Marulanda, que mientras sigue 'tramitando' la liberación de la ex candidata a la Presidencia de Colombia ordene su traslado a un lugar donde él la tenga cerca.

'Eso es urgente', dijo el mandatario venezolano a Manuel Marulanda, alias Tirofijo, al insistir que Betancourt debe ser llevada a un comando más cercano al líder de la guerrilla. 'Es posible que tú no sepas que las condiciones de su cautiverio son muy delicadas', agregó.

El vídeo que se difundió el pasado noviembre mostraba a una Ingrid muy delgada y con la mirada vacía. En las cartas que escribió a su familia en esas fechas, Betancourt admitía estar 'cansada de sufrir'.
'Siento que la vida de mis niños está en stand-by, esperando a que yo salga y su sufrimiento diario hace que la muerte me parezca una opción dulce', decía en una carta.

'Estoy mal físicamente. El apetito se me bloqueó, el pelo se me cae. No tengo ganas de nada. La vida aquí no es vida', escribió a su madre en otra.
Además de Betancourt -secuestrada el 23 de febrero de 2002- tres estadounidenses y tres políticos forman parte del botín de la guerrilla.

Las FARC han advertido de que no habrá más liberaciones unilaterales de rehenes hasta que el Gobierno colombiano desmilitarice dos municipios en el suroeste del país para negociar un acuerdo humanitario con el que canjear a los cautivos políticos en su poder por guerrilleros encarcelados.