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Gustavo Petro abraza la causa de Julian Assange

El presidente colombiano muestra su "apoyo político total" al fundador de Wikileaks en la primera parada de la gira que ha emprendido la organización para cosechar adhesiones en América Latina antes de su posible extradición a EEUU.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en una imagen de archivo.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en una imagen de archivo. Chepa Beltrán / Europa Press

¿Cuál es el titular que le pondría a la noticia sobre su visita a Colombia?, le preguntó Público a Kristinn Hrafnsson, editor jefe de Wikileaks y estrecho amigo de Julian Assange, a su paso esta semana por Bogotá.

"Apoyo político total a Assange en Colombia", contestó este islandés que en su país es un reconocido periodista con más de 20 años de oficio. Ahora lleva 12 en la batalla por Assange, que hoy encarna la defensa del derecho a difundir información de interés público, así a los gobiernos afectados y a los poderosos no les guste.

La víspera, el lunes 21 de noviembre, el presidente colombiano Gustavo Petro y su canciller Álvaro Leyva recibieron a la delegación de Wikileaks, compuesta también por el periodista y editor británico Joseph Farrell, embajador de esa organización.

La entrevista no fue anunciada en la agenda presidencial que se distribuye diariamente a los periodistas. Duró una hora.

"La reunión con el presidente y el ministro Leyva sobrepasó mis expectativas", dijo Hrafnsson a Público al final de un encuentro con periodistas en el céntrico Hotel Tequendama en Bogotá.

Y agregó que "entiendo que no es tan fácil asumir una posición que respalde a Julian Assange. Hemos dicho que muchos líderes en Europa se han mostrado recelosos sobre el tema y no han sido capaces de pronunciarse".

Cuando, según él, es cosa de "semanas" que la Corte Suprema británica decida si acepta o no considerar la última apelación que le queda a Assange para no ser extraditado a EEUU, donde le espera una condena de 175 años, Hrafnsson y Farrell emprendieron una gira por América Latina. Colombia es su primera escala.

Varios periodistas preguntaron por qué América Latina: al fin y al cabo el mayor error de Assange fue buscar asilo político en la Embajada de Ecuador en Londres. Gran Bretaña -principal y sempiterno aliado de EEUU- puso cara de Imperio británico y sitió la sede diplomática del diminuto y pacífico país, con la advertencia de que secuestraría a Assange si llegaba a pisar suelo londinense, estuviera acompañado o no por el embajador ecuatoriano. La situación empeoró cuando cambió el Gobierno en Ecuador y asumió la Presidencia Lenin Moreno, que resolvió entregar a Assange y autorizó su captura dentro de la sede diplomática.

"Desde mi perspectiva personal hay un lugar muy especial en el submundo para Lenin Moreno", comentó Hrafnsson. Pero insistió en que "hay una importancia creciente" de América Latina, "mucha gente en Europa está siguiendo con admiración lo que sucede ahora en la región. Porque, hablando francamente, al mirar el paisaje político en Europa tenemos fuerzas oscuras, del neofascismo, o de los neoliberales, o como quieran llamarse. Es preocupante". Mientras, "hay algo ocurriendo aquí, y es positivo". "No subestimen la voz de su presidente aquí. Es sumamente importante", señaló.

Kristinn Hrafnsson, editor en jefe de Wikileaks y estrecho amigo de Julian Assange, en Bogotá.
Kristinn Hrafnsson, editor en jefe de Wikileaks y estrecho amigo de Julian Assange, en Bogotá. Constanza Vieira

Continuó diciendo a Público que "me complació mucho escuchar al presidente expresar su posición con tanta seguridad. Sus declaraciones sobrepasaron mis expectativas, porque no solo se refirió en términos muy positivos a Julian Assange y su lucha, sino que también destacó su voluntad para defender su libertad, y además, declaró que pediría a otros presidentes que hagan lo mismo. Esto último es un avance importante. De allí que crea que sus declaraciones (las de Petro) van más allá de lo que esperaba. Por ello estoy más que agradecido".

¿Qué impresión le dio Petro? ¿Cómo lo describe?, le preguntó Público al editor jefe de Wikileaks.

"Es un hombre agradable. Solo me senté una hora con él. Escuchó con mucha atención. Entendió, es inteligente. Dice cosas sobre la justicia pero, claro, también es cauteloso, probablemente como cualquiera que está terminando su periodo de luna de miel. Yo hablé con Petro 108 días después de su posesión el 7 de agosto. Entonces, normalmente los 100 primeros días son un periodo de luna de miel, cuando los medios y la oposición son más suaves. Y él se rio. No hay rabia alguna en él", contestó.

El propio Petro es un personaje en los cables diplomáticos publicados por Wikileaks. En un reporte confidencial del embajador estadounidense William Brownfield y el consejero político John S. Creamer al Departamento de Estado, con fecha 27 de mayo de 2008, se informa de que Petro acudió a la embajada de EEUU en Bogotá y en la conversación indicó que no descartaba que algunos miembros de su partido de entonces (el Polo Democrático) tuvieran "vínculos inapropiados con las FARC".

Y concretamente se refirió -entre otros- a Gloria Inés Ramírez, líder sindical del magisterio y dirigente comunista. La también exsenadora años después fue absuelta de esos cargos pero, como escribió en 2019 el periodista Daniel Coronell (Petroleaks), "recibieron copia de la sospecha expresada y no documentada por Petro la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Departamento de Justicia, el Departamento de Defensa y el Comando Sur de los Estados Unidos". Esos organismos mantienen esas copias en sus archivos, apuntó Coronell.

La paradoja es que Gloria Inés Ramírez es la ministra de Trabajo del Gobierno Petro y no solo eso: cada vez que ha viajado al exterior, Petro la ha escogido siempre a ella como ministra delegataria, es decir, como su reemplazo en los actos de Gobierno. Incluido por supuesto el actual viaje de Petro a México, que inició el jueves 24 y culmina este sábado 26 mientras se escriben estas líneas.

Por cierto, el expresidente y Nobel de Paz Juan Manuel Santos puede agradecerle a Wikileaks que su nombre quede más bien a salvo en el horrendo caso de los "falsos positivos" durante su ejercicio como ministro de Defensa bajo el Gobierno de Álvaro Uribe.

Los cables de Wikileaks tienden a corroborar su relato: cuando él como ministro percibe que hay una anomalía grave en las cifras de guerrilleros muertos por parte del ejército, va a reportarlo (no a su superior, el presidente de Colombia) al embajador de EEUU. La fuerte reacción colectiva internacional que siguió hizo disminuir casi a cero esa modalidad de ejecución de civiles para hacerlos pasar por éxitos operativos en la guerra contrainsurgente.

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) expresó en julio un rotundo apoyo a Assange, advirtiendo de que si el periodista australiano es llevado a EEUU y condenado, se tendrá que retirar la Estatua de la Libertad porque habrá dejado de ser un símbolo de ese país.

Sin embargo, en el encuentro oficial de Petro con AMLO en México el viernes 25 de noviembre, no hubo ninguna referencia a Assange, confirmó una fuente de la Presidencia de Colombia a Público. En la declaración conjunta no se mencionó a Assange. La explicación es que el gobierno de Colombia le anunció a Wikileaks que el asunto queda en manos del propio canciller colombiano, Álvaro Leyva Durán, el cual antes del cierre de este artículo no respondió sobre qué pasos han de seguir para pasar a los hechos en la declaración de respaldo del Gobierno a Assange.

Un precedente judicial de impacto global

El argumento más preocupante en torno a la situación de Julian Assange es que su caso sienta un precedente judicial para cualquier periodista del mundo que revele un crimen de guerra cometido por una potencia. Por eso, Hrafnsson y Farrell puntualizan que este es un asunto global. Su impacto es global.

Es el caso más emblemático en el ámbito de la libertad de expresión y del derecho de la sociedad a estar informada sobre asuntos de interés público: lo testimonia el respaldo de las principales organizaciones internacionales de libertad de prensa; de derechos humanos; del Relator de la ONU sobre la Tortura, de la Relatora de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales; del Grupo de Detenciones Arbitrarias de la ONU; de la ONU Derechos Humanos; del Consejo de Europa.

"Basta ya", indicó Hrafnsson tras hacer ese recuento: "En algún momento es el momento del coraje político, y de invitar a los políticos a que den un paso adelante con coraje político".

Wikileaks tiene hoy 100 abogados que trabajan en ocho o nueve países por la libertad de Assange. Hrafnsson, que desde 2010 fue portavoz de Wikileaks y en 2018 asumió la dirección de esa organización, desde 2019 ha pasado más tiempo en los tribunales que con sus propios hijos. Es un periodista de investigación reconocido en su país, Islandia. Cercano amigo de Assange, aparte de la familia y el equipo legal, es una de las dos personas que pueden visitarlo en la cárcel de Belmarsh, a 23 kilómetros al este de Londres. Ahí está preso Assange desde abril de 2019 luchando contra su extradición a Estados Unidos, después de haber estado durante siete años sitiado en la Embajada de Ecuador, donde buscó asilo político.

¿De qué hablan en esos encuentros los dos amigos y colegas? ¿Assange está informado de lo que ocurre en el mundo?, le preguntó Público a Hrafnsson.

"Sí, está informado sobre la situación a través de su esposa (Stella Assange, abogada), una mujer muy inteligente y que conoce todos los detalles de este caso y ha hecho una defensa maravillosa. Los abogados también lo actualizan sobre lo que está sucediendo. Cuando yo lo he visitado, no tengo privilegio legal. No me fío de la situación y no puedo hablar libremente de cosas más sensibles, o de asuntos legales, o de asuntos que tengan que ver con la organización o con el trabajo. Tenemos prueba de que las habitaciones de visita están pinchadas, entonces no profundizamos en nada.

"¿En qué nos enfocamos? Yo intento animarle. Lo visito como a un amigo y le hablo sobre temas más ligeros, temas de esperanza, lo que me venga a la cabeza para hacer las cosas un poquito más llevaderas. Estamos hablando de un hombre que está pasando cada minuto que está despierto en una celda, trabajando en su caso, pensando en su caso, y a quien le hace falta una pausa. Y yo intento ser esa pausa.

"Él recibe la información. Yo no me fío en mí como un canal. Hemos aprendido la lección más dura y no nos fiamos de la situación", comentó en referencia a que se descubrió que la CIA ha discutido si mata o no a Assange; o que las reuniones de Assange con sus abogados en la Embajada de Ecuador fueron grabadas por la compañía de seguridad y luego algunos de sus trabajadores estaban pidiendo plata por los vídeos y audios. En esa época, "Julian tenía conversaciones muy confidenciales, y ya empezaba a no fiarse. Empezó a llevar a la gente al baño, y entonces pusieron allí también un micrófono, en el baño. Era como El show de Truman", dijo Hrafnsson, "estaban en directo transfiriendo esa información a la CIA".

El amigo de Assange descarta que este sea un narcisista al que le encante ser el foco de atención, como escribieron a coro varios periodistas de medios masivos que trabajaron con él en miles de documentos revelados a través de Wikileaks. Hrafnsson lo conoció a finales de 2009, cuando iban a lanzar una publicación masiva de cables. Assange era un perfecto desconocido y "lo tuvimos que empujar para que acudiera a los medios". "Es un pensador, le gusta discutir ideas de manera abstracta, es un cerebro académico", no es de su gusto ser el centro de la noticia.

Si la Corte Suprema de Gran Bretaña acepta revisar el caso, tendrá que enterarse de todas las irregularidades y de la denegación de justicia que ha habido en este, que "es un caso político, porque Julian Assange es un preso político", dijo.

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