Publicado: 24.04.2014 09:32 |Actualizado: 24.04.2014 09:32

La histórica canonización de dos papas divide a la Iglesia

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Dos gigantes del catolicismo del siglo 20 se convertirán en santos este domingo, en una doble canonización que ha levantado alegría y controversia entre los seguidores de la Iglesia Católica, con cerca de 1.2 millones de fieles en todo el mundo.

El Papa Juan XXIII, que rigió la Iglesia entre 1958 y 1963 y convocó el modernizador Concilio Vaticano Segundo; y el Papa Juan Pablo II, pontífice durante 27 años hasta su muerte, en 2005, convertido en el papa más visible del mundo gracias a sus viajes alrededor del mundo, serán canonizados por el actual cabeza de la Iglesia, el Papa Francisco.

Mientras que Juan murió hace medio siglo, los críticos aseguran que la canonización de Juan Pablo -todo un hito, por producirse sólo 9 meses después de su muerte- es demasiado precipitada. También consideran que actuó con lentitud a la hora de enfrentarse a la seria crisis de abusos sexuales destapada al final de su pontificado.

Un millón de personas viajarán a Roma para asistir a la ceremonia

A pesar de todo, se espera que más de un millón de personas lleguen a las calles de Roma, la mayoría directas al Vaticano, para presenciar la ceremonia en la que Francisco elevará a sus dos predecesores a "la gloria de los altares" -como lo denomina la Iglesia-, y para lo que ya han instalado varias pantallas de televisión en las calles.

La Iglesia anunciará con este gesto que ambos pontífices, que dejaron una marca indeleble en el catolicismo, vivieron vidas de santidad y deben ser tomados como ejemplo por los fieles. Los investigadores de la institución aseguran haber acreditado que intercedieron para obrar inexplicables milagros médicos tras su muerte, curando a personas enfermas que los incluyeron en sus oraciones.

Aunque el Papa polaco es casi universalmente aclamado por su papel al ayudar en la caída el comunismo, sus críticos dicen que fue lento a la hora de entender la seriedad de la crisis de los abusos sexuales que salió a la luz al final de su pontificado.

La Iglesia asegura que ambos han obrado milagros tras su muerte

Específicamente, los críticos han estado presionando al Vaticano sobre qué sabía el Papa en cuanto a los abusos sexuales del padre Marcial Maciel, el mexicano que fundó la orden religiosa católica los Legionarios de Cristo.

Maciel vivió una doble vida durante años como pedófilo, mujeriego y drogadicto mientras dirigía la orden que creó y fue considerado ejemplo de destacado líder religioso. La orden tenía muchos benefactores ricos y conservadores que lo vieron como un baluarte contra el liberalismo de la Iglesia.

Juan Pablo dio un gran apoyo a Maciel, incluso cuando aumentaron las críticas contra el cura. En 2006, un año después de la muerte de Juan Pablo, una nueva investigación del Vaticano concluyó que las acusaciones de abusos sexuales, anteriormente negadas, en realidad eran verdad. El papa Benedicto ordenó a Maciel retirarse a una vida de "oración y penitencia".

Los defensores de Juan Pablo han dicho que mientras que algunos ayudantes podrían haber sabido que las acusaciones eran verdad, ocultaron mucha información al Papa, que creyó que era parte de un complot contra la Iglesia parecido a los de las autoridades comunistas en su Polonia natal durante la Guerra Fría.

Juan Pablo II dio un gran apoyo al padre Maciel, que cometió abusos sexuales  Los críticos con el Papa cuestionan la decisión de Juan Pablo de conceder al Cardenal Bernard Law de Boston un prestigioso cargo en Roma, tras verse obligado a dimitir en 2002 tras los escándalos en los que se vio envuelto, y disienten de la versión de los defensores del Pontífice. "Los papas no pueden ejercer un poder enorme y aún así evadir la responsabilidad de un enorme abuso porque sus ayudantes le hayan protegido de los peores detalles", dijo en un comunicado la Red de Supervivientes Víctimas de Abusos de Religiosos (SNAP por sus siglas en inglés), con sede en Estados Unidos.

En el seno de la Iglesia, muchos piensan que los máximos representantes de la institución no deberían ser canonizados, ni siquiera si son indudablemente hombres santificados. "Es un ejemplo de cómo los papas se canonizan a sí mismos", "es como si estuvieran diciendo que las políticas de los anteriores jefes de la Iglesia son intocables", asegura Luigi Accattoli. El italiano, uno de los más reputados autores católicos, considera santos a ambos pontífices, pero insiste en sus reservas sobre el proceso de canonización: "En cierto modo la Iglesia intenta escapar del juicio de la opinión pública", sostiene.

Incluso el Cardenal Carlo Maria Martini de Milan tenía algunas reservas sobre la canonización, a pesar de que consideró a Juan PabloJohn Thavis, autor del bestseller Los diarios Vaticanos destacó que era precisamente el Papa Juan Pablo quien quería más canonizaciones, animando a encontrar a personas e incluso a parejas casadas para canonizar. "Es algo irónico que con su propia canonización el foco se haya girado hacia la parte más alta de la jerarquía", asegura. un hombre santo, asegurando ante un comité del Vaticano que algunas de sus decisiones al final de su vida "no fueron decisiones felices".