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Holanda es el primer aliado en retirarse de Afganistán

Los 1.955 militares holandeses, desplegados desde 2006, emprenden el regreso

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Son los primeros en marcharse. Cuatro años después de llegar a Afganistán, los 1.955 soldados holandeses de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), bajo mando de la OTAN, empezaron hoy a hacer sus maletas e iniciaron su retirada del país asiático. La presencia de las tropas era un tema de grandes divisiones en el Ejecutivo holandés, que causaron la caída del Gobierno el pasado 20 de febrero.

Los militares holandeses trasmitieron oficialmente hoy el mando de la provincia de Oruzgán, al sur de Afganistán, a EEUU y Australia. El portavoz de la ISAF, el comandante John Harper, subrayó la labor de los holandeses en esa zona, considerada una de las más peligrosas del país. 'Holanda tomó sus responsabilidades y luchó por la seguridad y la reconstrucción de Afganistán', dijo en un comunicado el ministro holandés de Exteriores, Maxime Verhagen. También subrayó la labor de su país en respaldar proyectos de educación y de sanidad, pero no recordó que la operación holandesa, que se inició el 1 de agosto de 2006, costó unos 1.400 millones de euros y se saldó con la muerte de 24 soldados en cuatro años.

El rechazo laborista a prorrogar la misión hizo caer al Gobierno holandés

Esas cifras son las que provocaron intensos debates sobre la legitimidad de la presencia de tropas en Afganistán. La ISAF, que tiene a un total de 119.743 efectivos desplegados, había solicitado a Holanda una extensión de su operación, algo que apoyaba a principios de este año el entonces primer ministro, el democristiano Jan Peter Balkenende, pero no los laboristas, que en ese momento eran la segunda fuerza política del país. El Gobierno de Balkenende tuvo que dimitir y, tras celebrarse las elecciones legislativas en junio pasado, ganadas por los liberales conservadores, las negociaciones para formar gobierno siguen siendo muy complejas. Los liberales pidieron esta semana el apoyo del líder xenófobo Geert Wilders para formar un gobierno en minoría.

La retirada militar holandesa de Afganistán se produce en un contexto delicado para la OTAN, tan sólo una semana después de las revelaciones de la web Wikileaks y mientras el número de ataques de los talibanes aumenta constantemente: 2.118 civiles fallecieron en 2009, un 40% más que el año anterior, y el mes de julio fue el más sangriento desde el inicio de la guerra, en 2001, para las tropas de EEUU, con 66 militares muertos. En lo que va de año, al menos 411 soldados han perecido en acción.

La próxima potencia que abandonará el país asiático será Canadá, en 2011

Los 92.000 archivos confidenciales publicados por Wikileaks, que pintan una versión negra de la guerra, ponen en aprietos a gobiernos que mantienen tropas en el país asiático. En Alemania, con 4.400 soldados desplegados en Afganistán, la oposición acusó al Ejecutivo de Angela Merkel de tener 'una idea limitada' de la misión militar. Y en Francia, el ex ministro socialista de Defensa Paul Quilès dijo que las tropas francesas 3.750 efectivos deben regresar ya.

Mientras las ONG critican la presencia militar extranjera en Afganistán y denuncian el incremento de la violencia, algunos analistas alertan de las consecuencias de una retirada completa, que podría generar una situación de gran inestabilidad. El presidente de EEUU, Barack Obama, había fijado para julio de 2011 el inicio del repliegue de los soldados estadounidenses 78.430 en la ISAF y otros 33.200 con mando propio, aunque en la Conferencia Internacional sobre Afganistán, el 20 de julio, su homólogo afgano, Hamid Karzai, pidió que permanecieran hasta 2014. La Cámara de Representantes de EEUU aprobó el miércoles una ley para invertir 25.000 millones de euros más en la guerra.

Canadá anunció que sus tropas se irán el año que viene. Parte de los británicos también prevén irse en el verano de 2011. No está claro cuándo terminará la retirada extranjera de Afganistán.