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La inmunidad de Saleh desata nuevas protestas en Yemen

Al menos cinco opositores mueren por disparos de partidarios del dictador saliente

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Un día después de que el tirano Alí Abdalá Saleh firmara su salida del poder, la compleja crisis política que sufre Yemen desde hace diez meses parece lejos de resolverse.

Los opositores consideran la iniciativa del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) una farsa porque da inmunidad a Saleh y a sus colaboradores a cambio de que ceda el mando al actual vicepresidente en el plazo de un mes y se celebren elecciones presidenciales en tres meses.

Grupos armados de partidarios del dictador abrieron fuego ayer en Saná contra una multitudinaria manifestación de opositores que exigían que Saleh sea juzgado por la represión gubernamental. Los disparos causaron al menos cinco muertos y unos 45 heridos.

Decenas de miles de personas marchaban desde la plaza del Cambio, epicentro de la revuelta, cuando fueron atacados. Eran 'hombres armados vestidos con ropa de civil que nos dispararon directamente', explicó a Reuters Nael, uno de los manifestantes.

Pese a que los disturbios fueron protagonizados por sus partidarios, Saleh condenó, desde Arabia Saudí, los incidentes porque 'tienen como objetivo encender la chispa de la guerra cada vez que se divisa un rayo de esperanza para lograr la paz'. 'Hay elementos que no desean la seguridad, la estabilidad y la paz', aseguró el dictador, que pidió 'una investigación inmediata para presentar a los culpables de los crímenes ante la Justicia, sean del bando que sean'.

Sus palabras carecen de todo tipo de legitimidad, sobre todo porque lleva meses reprimiendo brutalmente las protestas opositoras que exigen el fin a 33 años de tiranía.

La renuncia que firmó Saleh el miércoles en Riad no cierra la crisis yemení. Los hijos y familiares del autócrata copan puestos clave en el Ejército y en sectores industriales y comerciales. Además, los manifestantes la están tomando ahora con los partidos políticos que, pese apoyarles, consideran parte de la misma élite que toleraba los excesos de Saleh.

La salida del tirano puede desestabilizar aún más el empobrecido país, que cuenta con dos guerrillas independentistas en su territorio y una milicia de Al Qaeda en el sur. Ayer mismo, el Ejército mató a 17 milicianos en una ofensiva en la zona.