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Israel y Arabia Saudí se alían contra Irán para desbaratar los planes de Obama

Ambos países han establecido una alianza política y militar en la que “todo se hace por debajo y nada es público”, según un alto responsable israelí. Se enfrentan a Washington más unidos que nunca por el programa nuclear iraní.

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El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. - REUTERS

JERUSALÉN.- Arabia Saudí e Israel mantienen una intensa cooperación en aspectos políticos y de seguridad, incluido el armamentista, que se ha intensificado desde las primaveras árabes de 2011. Ya con anterioridad existía una coordinación específica en la lucha contra Irán, según se desprende de informaciones divulgadas especialmente en los últimos meses.

Esta colaboración les enfrenta a la administración del presidente Barack Obama. Los saudíes apoyan al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en su exasperada querella sin cuartel contra Irán que la semana pasada lo condujo a Washington a criticar abiertamente en una sesión plenaria del Congreso los planteamientos de Obama sobre el programa nuclear de Teherán.

Según un periódico israelí, Arabia Saudí está financiando la costosa campaña antiiraní de Netanyahyu

Los medios de comunicación hebreos no paran de publicar informaciones sobre la colaboración con Arabia Saudí y llama la atención que la férrea censura militar israelí permita la publicación de estas noticias que por supuesto nunca son recogidas en la prensa saudí.

La noticia más sorprendente hasta ahora, publicada por el diario Maariv de Tel Aviv, afirma que Arabia Saudí está financiando la costosa campaña antiiraní de Netanyahyu, incluido el repetido sabotaje de los ordenadores iraníes y el asesinato de sus científicos.

“Todo se hace por debajo. Nada es público. Pero nuestra cooperación de seguridad con Egipto y los Estados del Golfo es única. Este es el mejor periodo de relaciones diplomáticas y de seguridad con los árabes”, ha dicho Amos Guilad, un militar de la reserva que ha dirigido el servicio de inteligencia militar y en la actualidad dirige el departamento de seguridad y política del ministerio de Defensa israelí.

Las relaciones entre Israel y Arabia Saudí comparten el objetivo primordial de frenar la expansión iraní en Oriente Próximo. Esta expansión choca con los intereses saudíes de crearse alrededor de su territorio un colchón de seguridad sunní a costa de los chiíes.

Las relaciones entre Israel y Arabia Saudí comparten el objetivo primordial de frenar la expansión iraní en Oriente Próximo

Los frentes en litigio son los de Irak, Siria, Líbano, Yemen y Bahrein, donde existen importantes minorías chiíes (en Irak y Bahrein son mayoría) que cuentan con el apoyo económico y hasta militar de Teherán. Esta circunstancia la ha aprovechado Israel para excitar el sentimiento antichií común en los países de la región y que viene desde el mismo nacimiento del chiísmo poco después de la muerte del profeta Mahoma en el siglo séptimo.

Un incidente ocurrido en enero en Arabia Saudí, con la misteriosa muerte de un empleado de una empresa americana subsidiaria de la empresa armamentista israelí Elbit, reveló que Israel exporta, por medio de la filial americana, misiles a una empresa privada saudí. Esta noticia se ha divulgado en Estados Unidos pero no en los medios israelíes y saudíes, seguramente debido a la censura.

Se ha de tener en cuenta que alrededor del 13% de los saudíes es de religión chií. Este segmento de la población vive principalmente en el este del país bajo una constante vigilancia y es motivo de preocupación permanente para las autoridades de Riad que ven en los chiíes una amenaza para la religión sunní mayoritaria en el reino.

Repercusiones en Europa

La hostilidad contra Irán de los saudíes tiene significativas repercusiones en países europeos como Francia. París ha retirado su embajador en Damasco, una decisión que ha sido criticada incluso desde dentro del ministerio de Exteriores que conduce Laurent Fabius. En febrero, algunos diplomáticos franceses han reprochado la política de París con respecto a Siria y han pedido que se devuelva al embajador en Damasco.

Pero tanto Fabius como el primer ministro Manuel Valls conducen su agresiva política contra Teherán y Damasco porque tienen intereses claros en alinearse con Riad y Tel Aviv tanto en el caso iraní como en el sirio para apuntalar la venta de armamento a Arabia Saudí y a otros países árabes de la región.

Francia tiene intereses claros en alinearse con Arabia
Saudí e Israel tanto en el
caso iraní como en el sirio para apuntalar la venta
de armas en la región

Francia ha firmado en las últimas fechas sendos y lucrativos contratos de venta de aviones y helicópteros militares a Egipto y Líbano, y estas adquisiciones se financian con dinero saudí puesto que tanto Egipto como Líbano están al borde de la bancarrota. El suculento contrato con Egipto prevé la entrega de 24 aviones Rafale a cambio de 5.200 millones de euros y se rubricó el pasado 16 de febrero con el aval de Riad en medio de duras críticas de París a Damasco y Teherán.

Algunos analistas han visto detrás de estos dos contratos una acción de represalia de Riad contra el presidente Obama por no apoyar suficientemente a los sunníes en Siria, Irak y Líbano, y sobre todo por no apoyar más al presidente egipcio, Abdel Fatah al Sisi, y por mantener viva la negociación acerca del programa nuclear iraní.

Estos contratos explican también la beligerante política francesa contra Irán y Siria, una política que es criticada dentro del ministerio de Exteriores francés y que está contribuyendo a radicalizar aún más las posturas de los socios europeos de París en esos dos conflictos.

No existe ningún indicio de que Riad e Israel vayan a reducir su nivel de cooperación puesto que el flamante monarca Salman bin Abdul Aziz está considerado como más radical que sus predecesores, y aunque Obama acudió en febrero a Riad para felicitarle personalmente en un gesto de buena voluntad, el nuevo rey saudí no ha dado ninguna muestra de querer modificar su política exterior.