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Italia propone a la OTAN parar los bombardeos sobre Libia

El ministro de Exteriores, Franco Frattini, cree que esta medida ayudaría a abrir un corredor humanitario para asistir a la población

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Italia propuso este miércoles a la OTAN el cese inmediato de los bombardeos sobre Libia y la creación de un corredor humanitario que permita a los organismos internacionales aliviar las necesidades más básicas de la población civil después de cuatro meses de conflicto. La idea fue presentada en el Parlamento italiano por el ministro de Exteriores, Franco Frattini, en la víspera del Consejo Europeo que se celebra mañana en Bruselas y concuerda con las últimas peticiones de la Liga Árabe y la Unión Africana.

Aunque Frattini recibió de manera inmediata una rotunda negativa por parte de Reino Unido, Francia y de la propia Alianza, que por medio de su secretario general, Anders Fogh Rasmussen, aseguró que parar ahora las operaciones provocaría una situación humanitaria aún peor.

Según Frattini, el alto el fuego 'permitiría evitar que se consolide la división de Libia en dos partes, como teme el Consejo de Transición Nacional'. Pero además daría 'total acceso a las localidades libias más aisladas donde la situación humanitaria es dramática, como en la periferia de Misrata'.

El presidente de la Unión Africana, Jean Ping, en una entrevista con la agencia Reuters, insistió también en esta posibilidad. 'Hay un riesgo de división entre la zona Cirenaica y la Tripolitana' en Libia, dijo, y abogó por un alto el fuego porque según él la misión de la OTAN ha fracasado: 'Pensaban que iba a ser cuestión 15 días'.

Asimismo, el pasado martes, el líder de la Liga Árabe, Amr Musa, dijo al diario The Guardian que ha llegado el momento de 'hacer todo lo que sea posible para alcanzar una solución política que empiece con un cese inmediato de las hostilidades bajo supervisión internacional'.

El primero en negar estos términos fue el ministro de Exteriores francés, Alain Juppé, que en un comunicado se dijo 'contrario a cualquier tipo de pausa en Libia porque permitiría a Gadafi ganar tiempo y reorganizarse'. Lo mismo piensa el primer ministro británico, David Cameron, que este miércoles, durante su comparecencia semanal en el Parlamento aseguró que 'es vital seguir aumentando la presión sobre Gadafi [...] el tiempo está de nuestra parte y concluiremos las operaciones de una manera satisfactoria'.

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, aseguró en un videomensaje que la Alianza 'seguirá con la misión porque si paramos ahora morirán un número incalculable de civiles'.

Todas estas reacciones provocaron que el Ministerio de Exteriores italiano tratara de dar marcha atrás evitando las posibles críticas de la prensa. En una entrevista con Al Yazira, el portavoz de la Farnesina, Maurizio Massari, aclaró que lo de Frattini 'se trataba de una hipótesis'.

Hipótesis que quizá fue tan sólo un guiño a la xenófoba Liga Norte, partido que sostiene al Gobierno de Silvio Berlusconi, y que el pasado domingo exigió el fin de los bombardeos para frenar la llegada de refugiados a la isla de Lampedusa. En cualquier caso, la aportación italiana en Libia es clave, porque la mayor parte de las bases disponibles para la OTAN están en Italia, y por su relación histórica con el régimen libio.

La propuesta de Frattini puede ser interpretada también como el síntoma de una fractura en las relaciones entre los aliados y llega en el momento más delicado para la misión. La escalada de bombardeos de la OTAN en Trípoli en las últimas semanas ha provocado una oleada de críticas por las constantes acusaciones del régimen sobre supuestas matanzas de civiles.

El domingo, la Alianza reconoció que al menos cinco personas habían muerto por error durante un ataque y el martes el régimen acusó a los cazas aliados de matar a otros 19 civiles.

Una encuesta publicada por el Finantial Times mostraba el pasado lunes que el apoyo al 'cambio de régimen' en Libia entre la población europea es bastante consistente. Sin embargo, la mayoría de los ciudadanos se decía contrario a al bombardeo de objetivos no militares.

El principal reto para la OTAN es reducir a cero la muerte de ciudadanos libios porque buena parte del éxito de las operaciones está en convencer a la opinión pública de que ésta es realmente una guerra para proteger a los civiles. Sólo así podrán justificar los costes de la intervención, que en el caso de España pasan los 14 millones de euros al mes.