Publicado: 20.06.2014 14:00 |Actualizado: 20.06.2014 14:00

Kurdistán independiente, más cerca y tan lejos

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Es difícil encontrar a alguien en el Kurdistán que no apueste por independizarse de Irak cuanto antes. Sin embargo, las prisas en la calle no se reflejan en los despachos: los políticos kurdos juegan con los tiempos y esperan su momento sin estridencias. Los acontecimientos de los últimos días han llevado a muchos a preguntarse si la región está lista para cortar sus lazos con Bagdad, pero los dirigentes kurdos se sienten cómodos en un lenguaje ambivalente, amagando con la separación pero insistiendo en la voluntad de permanecer unidos.

La necesidad de garantizarse una autosuficiencia económica y los recelos de los países vecinos, que cuentan con una numerosa comunidad kurda que observa expectante, obligan a un ejercicio de realpolitik que no ha variado de forma sustancial. "La independencia siempre ha sido el sueño de los kurdos, pero debemos preguntarnos si este es el mejor momento para hacer semejante demanda", explica el analista local Fuad Taha. Para Taha, las autoridades kurdas actuarán "con toda racionalidad" en esta coyuntura, y serán "responsables" para determinar el momento adecuado de cumplir con esos deseos.

Pese a todo, algunos movimientos han disparado las alarmas en Bagdad, sobrepasado por la ofensiva de los insurgentes suníes en el norte del país y por el comienzo de las exportaciones directas de petróleo kurdo a través de Turquía. Según un acuerdo del Gobierno Regional del Kurdistán (GRK) con el Ejecutivo central, este tiene la prerrogativa de comercializar el crudo que se produce en la región a cambio de facilitarles el 17% de los ingresos, pero en mayo los kurdos enviaron su primer cargamento de barriles a Europa a través del puerto turco de Ceyhan.

"El Ejecutivo federal debe miles de millones de dólares al GRK, que se ha visto forzado a pedir dinero prestado en el mercado internacional y a acelerar las ventas de petróleo para preservar la paz y la estabilidad", señaló en un comunicado el Ministerio kurdo de Recursos Naturales. El GRK insiste en que la venta directa de petróleo es "legal, constitucional e irreversible" y considera que sus beneficios repercutirán sobre la región del Kurdistán y en todo Irak.

Al contencioso energético se le suma la nueva relación de fuerzas sobre el terreno, después de que las tropas kurdas ("peshmergas") se hicieran la semana pasada con el control de la ciudad de Kirkuk y de otras áreas reclamadas por los kurdos, aprovechando la desbandada del Ejército iraquí ante el avance yihadista. "Desde la semana pasada, hay un nuevo Irak. Las políticas de centralización y discriminación han puesto el futuro del país en riesgo. Irak necesita reparto del poder y lealtad a la Constitución; de otra forma, solo habrá más caos", dijo el ministro kurdo de Recursos Naturales, Ashti Hawrami, en una reciente conferencia.

Con la toma de Kirkuk y la exportación unilateral de petróleo, el Kurdistán acumula varias bazas en la manga para una futura negociación con Bagdad. Sin embargo, conviene no olvidar que los kurdos están insertados en la médula espinal del Irak pos Sadam Husein. No en vano, el presidente del país, Yalal Talabani -la más alta autoridad del Estado- es kurdo, así como otros responsables tan destacados como el ministro de Asuntos Exteriores, Hoshiyar Zebari.

El responsable de Relaciones Exteriores de la Unión Patriótica del Kurdistán -el partido de Talabani-, Saadi Pire, no cree que los últimos sucesos vayan a modificar el statu quo de la región autónoma. "La implementación de la Constitución es el objetivo primordial", señala Pire antes de recordar que está en manos del primer ministro, Nuri Al Maliki, encauzar la situación y llegar a acuerdos que hagan posible la convivencia. La analista kurda Lara Fatah compendió así la situación en la televisión Al Yazira: "Lo que el pueblo quiere puede ser muy diferente de lo posible políticamente. Debería haber un movimiento genuino hacia la reconciliación".