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La mafia calabresa asesinó y disolvió en ácido a una denunciante

Lea Garofalo había colaborado con la Justicia antes de desaparecer en febrero

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El final de Lea Garofalo sería uno de esos que sólo suceden en las películas. Pero en la Italia dominada por la mafia la realidad siempre supera la ficción. Esta mujer de 35 años desapareció a finales de noviembre de 2009 sin dejar rastro.

La investigación ordenada por la fiscalía de Milán ha concluido que fue secuestrada por la ‘ndrangheta calabresa, interrogada, torturada, sumergida en 50 kilos de ácido y finalmente 'ejecutada' de un disparo en San Fruttuoso, una localidad del norte de Italia próxima a Monza.

Garofalo había estado colaborando con la Justicia desde 2002, proporcionando datos sustanciales sobre los movimientos de la ‘ndrangheta, incluidos varios asesinatos en los años noventa. Estuvo escondida con su hija gracias a un programa de protección de testigos, que le fue retirado en 2006.

Entre las personas a las que delató Garofalo estaba su ex pareja, Carlo Cosco, miembro del clan de Petilia Policastro. Cosco fue detenido junto con otra persona el pasado mes de febrero como principal sospechoso. Aunque la fiscalía ha ordenado desde entonces el arresto de otras seis personas, dos a finales de ese mes y cuatro más en los últimos días entre Lombardía, Calabria y Molinese.

La mujer desapareció en Milán y Cosco tenía todo planeado para no dejar huella La ‘ndrangueta tenía claro que Garofalo debía pagar por sus confesiones y Cosco organizó el plan para eliminarla. En noviembre del año pasado quedó con ella en Milán para decidir dónde debía continuar sus estudios la hija que ambos tenían en común.

La mujer desapareció esa misma tarde tras el encuentro en una zona cercana al cementerio Monumentale de la ciudad lombarda. Trataron de que pareciera una desaparición voluntaria, pero el resto ya se sabe. Cosco había alquilado la furgoneta en la que fue secuestrada, había elegido el sitio donde sería interrogada y la fosa donde fue arrojada después de la tortura.