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Malí justifica las muertes de civiles como "daños colaterales"

Hollande agradece a Estados Unidos "el apoyo político, material y logístico" en el conflicto mientras 1.800 soldados de Chad entran en la ciudad de Kidal

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'Los daños colaterales forman parte de este tipo de situación'. Con esta frase el ministro de Asuntos Exteriores de Malí, Tieman Coulibaly, ha defendido a su Gobierno frente a las acusaciones por parte de ONGs e instituciones internacionales de que la ofensiva del Ejército está dejando a su paso un reguero de muertes de civiles. 'Estamos en guerra en Malí. Se nos ha impuesto. No la hemos buscado', ha asegurado a su llegada a la reunión ministerial del Grupo de Apoyo y Seguimiento sobre Malí convocada por la UE y copresidida por la Unión Africana, la Comunidad Económica de Estados del África Occidental (CEDEAO) y la ONU para discutir cómo apoyar la estabilización de Malí a medio y largo plazo.

Allí su mensaje ha sido claro: 'Todo el mundo tiene que coaligarse en torno a nosotros para permitir expulsar a los narcoyihadistas de nuestro territorio', cerrando filas de esta forma frente a las acusaciones. Y para remarcar la necesidad del apoyo occidental para recuperar el control del norte del país ha dejado claro que la crisis de Malí plantea 'desafíos de seguridad y defensa que afectan a todos los países civilizados'. Además, y ha reiterado 'la disposición' de Bamako a 'negociar con todos aquellos que están de acuerdo en preservar la integridad del territorio, la unidad de la nación y el carácter laico de nuestro Estado', cerrando así la puerta posibles conversaciones de paz, no ya con los islamistas, sino con los tuareg del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA).

Malí cierra la puerta a una posible negociación con el MNLA sobre el Azawad

Mientras, François Hollande ha agradecido este lunes al vicepresidente estadounidense, Joe Biden, 'el apoyo político, material y logístico' facilitado por Washington a París en el marco de la operación militar francesa en el norte de Malí. 'Francia continuará su misión, que consiste en conseguir que Malí recupere su integridad territorial. Posteriormente, entregará el testigo a las tropas africanas para lo que se convertirá en una misión de mantenimiento de la paz', ha indicado.

La reentrada del Ejército de Malí en el Azawad plantea un problema para el Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA), cuyo principal rival son precisamente las Fuerzas Armadas del país africano, ante la posibilidad de que, aupado por las tropas francesas, Bamako deje morir sus reivindicaciones territoriales y se vuelva al 'status quo' existente en enero de 2011, justo antes de que lanzara su ofensiva para hacerse con el control de la región, algo que consiguió en marzo, tras lo que declaró la independencia del territorio.

Unos 1.800 soldados chadianos han entrado en la ciudad de Kidal, en el norte de Malí, para garantizar su seguridad, después de que las tropas francesas se hicieran con el control del aeropuerto de la misma hace una semana, según ha informado el Ministerio de Defensa galo.

Los tuareg ya habían expulsado a los guerrilleros de Anser Dine previamente

Kidal era el último bastión en manos de los islamistas en el norte del país, tras la toma de Gao y Tombuctú. La ciudad estaba en manos de Ansar Dine, si bien el MNLA había anunciado que había expulsado a los islamistas de la ciudad y ésta estaba bajo su control. Los tuareg se han ofrecido a cooperar con las tropas francesas y africanas en la lucha contra los islamistas pero ha rechazado la entrada en la ciudad de soldados malienses, a los que acusa de cometer abusos contra la población tuareg y árabe.

Según Defensa, desde el pasado jueves, se han realizado un total de 135 salidas aéreas, una treintena de ellas destinadas a perseguir a los islamistas. En concreto, se han bombardeado 25 objetivos, principalmente depósitos logísticos y centrs de entrenamiento al norte de Kidal, en las zonas de Aguelhok y Tessalit. Sobre el terreno, las fuerzas francesas, junto con las tropas africanas y las malienses, mantienen el control de la cuenca del Níger y 'consolidan el dispositivo militar sobre las ciudades de Tombuctú y Gao con la instalación de numerosos elementos de la MISMA y el Ejército maliense'.

La Policía francesa ha detenido a cuatro presuntos milicianos islamistas cerca de París, en el marco de una investigación sobre el reclutamiento de combatientes de la red terrorista Al Qaeda en la región del Sahel, según ha informado el ministro de Interior, Manuel Valls. Los arrestos son los primeros desde que Francia decidió el mes pasado intervenir en Malí para expulsar a los rebeldes islamistas del norte del país, la cual ha generado preocupaciones por posibles ataques contra los intereses franceses tanto en casa como en el extranjero. Tres de los cuatro detenidos son franco-congoleños y uno es maliense, según fuentes policiales.

'No hay una amenaza directa, pero hay amenazas en Internet y en las redes sociales incitando a la gente a que comience una guerra y atente contra los intereses franceses', ha subrayado Valls. Además, ha añadido que la Policía ha evitado que varios individuos viajasen desde Francia a la región africana del Sahel, en la que se encuentran numerosas bases de traficantes y milicianos islamistas.

'Hay una operación en marcha en París dirigida por el Servicio de Seguridad Interior (DCRI), la cual surge tras la detención hace unos meses de un individuo en la frontera entre Malí y Níger', ha declarado Valls a la televisión BFM.

Cedric Lobo, trabajador franco-congoleño de 27 años, fue detenido en la capital de Níger, Niamey, cuando intentaba comprar un vehículo con una licencia de conducir falsa, según han indicado fuentes de la Policía. Lobo intentó llegar a Tombuctú para unirse a Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). Posteriormente, fue extraditado a Francia, donde fue acusado de planear ataques y permanece en prisión preventiva.