Publicado: 06.09.2015 12:39 |Actualizado: 06.09.2015 15:45

Más de 13.000 refugiados cruzan Austria de camino a su sueño europeo

La estación de Viena se convierte en un oasis donde los refugiados se recuperan del cansancio y de las heridas e ingieren alimentos. Las organizaciones de ayuda agradecen las muestras de solidaridad de los ciudadanos austriacos. Próxima parada, Múnich.

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Un niño kurdo juega con un pompero en la estación de trenes de Viena. /REUTERS

Un niño kurdo juega con un pompero en la estación de trenes de Viena. /REUTERS

VIENA (AUSTRIA).- El transitar de miles de refugiados que ayer salían desde Hungría rumbo a Alemania, previo paso por Austria, continúa. La empresa estatal ferroviaria de Austria (ÖBB) ha informado de que este sábado transportó a 11.000 refugiados, procedentes de Hungría, hasta la vecina Alemania, mientras que otros 2.200 están de camino en estos momentos.

Así, el número total de refugiados de Oriente Medio que han cruzado la frontera entre Hungría y Austria desde la madrugada de ayer supera ya los 13.000, frente a las estimaciones iniciales que anticipaban unos 10.000.

En Budapest salieron este domingo por la mañana varios trenes con unos mil refugiados a bordo, con destino a la ciudad de Hegyeshalom, donde iban a tomar otro tren hasta la frontera austro-húngara. Esta madrugada habían cruzado otros mil refugiados la frontera a pie, después de haber llegado en tren desde Budapest a Hegyeshalom, situado en el extremo noroeste de Hungría.



Las autoridades austríacas están gestionando no solo la recepción de los inmigrantes, incluida la asistencia sanitaria, sino también el reparto de las personas por otros puntos del país, desde donde pueden seguir su viaje rumbo a Alemania. La mayoría de ellos son transportados de la zona fronteriza de Nickelsdorf hasta Viena, en tren o en autobús, aunque otros grupos también han salido directamente hacia ciudades como Salzburgo o Graz. A pesar de los esfuerzos de las autoridades, unos 700 refugiados tuvieron que pasar la pasada noche al aire libre, mientras que otros cientos durmieron en alojamientos preparados por ÖBB en la estación oeste de Viena (Westbahnhof).

Este mismo domingo, se espera que salga hacia la ciudad alemana de Múnich un tren especial con 600 refugiados fletado por la compañía estatal de ferrocarriles austríaca, la ÖBB. "Unos 600 han dormido aquí esta noche. Otros 1.300 salieron a medianoche hacia Salzburgo (camino de Alemania)", explica a Efe Stephan Waldner, uno de los coordinadores del dispositivo puesto en marcha por Caritas Austria para atender a los refugiados.

Una famiia de emigrantes a bordo de un tren a punto de llegar a Viena. /REUTERS

Una famiia de emigrantes a bordo de un tren a punto de llegar a Viena. /REUTERS

La estación de Viena, un oasis en el tránsito de los refugiados

En la estación, un puesto de información con traductores en varios idiomas atiende a los refugiados. Hay también un puesto de atención médica, donde se tratan principalmente casos severos de agotamiento y pies heridos y sangrantes, debido a las largas caminatas que muchos refugiados han acumulado en sus esfuerzos por salir de Hungría, donde muchos de ellos han estado días varados.

Los carteles de "Thank you, Austria", colgados en las paredes refuerzan la idea de que, de momento, el trato aquí ha sido muy distinto al recibido hasta ahora. "La ÖBB, los servicios de seguridad, la Policía, Cáritas, las organizaciones de salvamento. Toda la organización funciona muy bien. Pero no podría haber sido así sin la colaboración civil", explica Waldner.

La afluencia ha sido tal que las organizaciones de ayuda han pedido a los austríacos que no traigan más mantas o ropa. "Ayer, llevamos cuatros camiones llenos de ropa a un almacén, para ir distribuyéndola conforme la necesitemos", cuenta el trabajador de Cáritas.

Lo que más falta hace ahora es donaciones para pagar los billetes de tren para los refugiados que siguen su viaje, aunque incluso en eso las autoridades austríacas parecen haberse volcado. Anoche, el presidente ÖBB, Walter Kern, dijo en declaraciones a la televisión pública que una situación limite como ésta "requiere una respuesta pragmática". Por eso, reconoció, los revisores en los trenes se mostrarán generosos y flexibles con los refugiados.

"Budapest, mal. Austria, bien"

Por todo ello, para los refugiados Viena se ha convertido en un oasis que ofrece descanso, comida y muestras de solidaridad, que se contrapone a las penurias vividas desde que salieron de sus países de origen y a la dureza con la que les han tratado las autoridades húngaras. "Budapest, mal. Austria, bien", resume a EFE su experiencia Ali, un refugiado iraquí que ha llegado a Viena desde Hungría y que espera proseguir en tren hoy mismo hacia Alemania su huida de la guerra en su país.

En un inglés escaso y ayudándose de la mímica, Ali y tres compañeros cuentan en la estación oeste de Viena (Westbahnhof) el diferente trato recibido en los dos países vecinos. La sonrisa y los pulgares levantados que muestran al preguntar por el recibimiento en Austria se tornan en gestos de desagrado cuando recuerdan lo pasado en Hungría. "Budapest, problemas. Policía", dicen, mostrando rasguños en las manos y repitiendo el típico gesto de golpear algo con fuerza.

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