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Más de 40.000 personas huyen de la violencia en Libia

Los refugiados presentan síntomas de estrés y fatiga, según fuentes médicas

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Más de 40.000 personas, en su mayoría inmigrantes que trabajaban en Libia, han huido de la violencia por las fronteras de Egipto y Túnez, según la Media Luna Roja, pero las ONG se preparan para la llegada de decenas de miles más y piden la implicación de gobiernos de todo el mundo en esta crisis humanitaria.

Los refugiados que han llegado a Túnez por el paso de Ras Ajdir agradecen las impresionantes muestras de solidaridad del pueblo tunecino, que vive la revuelta del país vecino como si fuese la suya propia. Según fuentes médicas, la mayoría presenta síntomas de estrés y fatiga. 'Básicamente, lo que necesita esta gente es descansar, comer y relajarse, pero no hay casos que requieran hospitalización', dijo a Efe Zidi Habib, de los servicios sanitarios tunecinos.

Decenas de doctores desplazados hasta Ras Ajdir creen que serían más útiles al otro lado de la frontera, pero todos los intentos para cruzarla han sido en vano. 'Lo hemos intentado, pero fue imposible porque la Policía libia dice que si no tenemos visado no podemos cruzar', señaló el doctor Thanasis Papacristopoulos, de la ONG Doctors of Peace.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) pide ayuda para sacar del país a los trabajadores inmigrantes que siguen atrapados en Libia. Uno de los obstáculos para abandonar el país es el difícil acceso a las zonas desérticas, donde se encuentran la mayoría de campamentos petrolíferos, en los que hay miles de extranjeros contratados. Pero hay otras trabas menos conocidas, como la falta de documentación de muchos trabajadores. 'Las autoridades vietnamitas nos han dicho que tienen unos 10.500 ciudadanos en Libia. Algunos se han ido, pero la mayoría sigue en el país y no tiene pasaporte, probablemente porque se lo han retenido sus patrones', explica la OIM en un comunicado.

La falta de documentación aumenta aún más la vulnerabilidad de los inmigrantes retenidos en Libia, un país que no ha firmado la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de Naciones Unidas y, por tanto, no reconoce la presencia de ningún refugiado dentro de sus fronteras.

Además, el reclutamiento de mercenarios subsaharianos para cargar contra la población sublevada ha sembrado el pánico entre los africanos que aún no han abandonado el país. Según testimonios recogidos por la agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), hay subsaharianos 'encerrados en sus casas, que no se atreven a salir aunque se les está acabando la comida'. Otros denuncian que han sufrido agresiones de libios en sus propias viviendas.

Human Rights Watch confirma la persecución que están sufriendo los inmigrantes subsaharianos. Al menos 12 han sido confundidos con mercenarios y apaleados, según dijo ayer la ONG.