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McChrystal está a un paso de dimitir

Los medios estadounidenses creen que no seguirá, tras criticar abiertamente a Obama en 'Rolling Stone'

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El general Stanley McChrystal presentará su dimisión este miércoles como jefe de las operaciones de EEUU en Afganistán, según apuntan la CNN y la CBS. Tras criticar duramente a algunos miembros de la Casa Blanca por su estrategia en el país afgano en un reportaje para la revista Rolling Stone, McChrystal y el presidente, Barack Obama, se reunirán hoy en Washington. La sensación es que el general no va a sobrevivir, lo que abre una nueva crisis de consecuencias imprevisibles en el conflicto.

El general describe al enviado especial estadounidense para Afganistán y Pakistán, Richard Holbrooke, como un 'animal herido' y dice sentirse herido por la filtración de un informe sobre la conveniencia de reforzar al Ejército afgano. Sus ayudantes, también se despacharon a gusto yhablan del consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, James Jones, como 'un payaso' que 'se ha quedado en 1985'.

Ayer, McChrystal se apresuró a pedir perdón por sus palabras y las de sus colaboradores. 'Quiero expresar mis más sinceras disculpas. Ha sido un error que no debería haber ocurrido nunca. Durante toda mi carrera he vivido según los principios del honor personal y de la integridad profesional. Lo que refleja el artículo queda muy por debajo de ese tipo de valores', dijo en un comunicado emitido por el Pentágono'. Las palabras suenan a despedida, de ahí que medios como la CNN den por hecha su renuncia, citando a fuentes del Pentágono. 

Cuando se le nombró, en la casa Blanca debían saber que no estaban poniendo al frente de la guerra en Afganistán a un general de perfil bajo. Nada más llegar, McChrystal hizo toda una declaración de intenciones: presentó un informe a Obama en el que venía a decir que sin más tropas, el conflicto estaba perdido. McChrystal defendía el aumento con frases del tipo: 'Estamos más pendientes de  defendernos a nosotros mismos antes que a los afganos'.

Tras varios meses de deliberaciones, Obama decidió ampliar el número de soldados en Afganistán en 21.000 y repensar su estrategia, lo que no le costó pocas críticas. De hecho, cuando le concedieron el Premio Nobel de la Paz, éste fue uno de los puntos por el que recibió más ataques. Sin embargo, parecía que el pronóstico de McChrystal había resultado bueno y las correspondientes operaciones en Helmand y Marjah consiguieron atenazar a los talibanes.

Después, la celebración de las elecciones, pese al fraude de Karzai, se desarrollaron, sin demasiados sobresaltos, lo que confirmó la idea de que con más soldados se podría asegurar antes el país y dar la formación que requiere el Ejército afgano para poder desarrollar una estrategia de salida mucho antes. La renuncia de McChrystal supone un varapalo para las esperanzas de EEUU justo cuando empezaba a sonar con fuerza una fecha límite para la retirada.